Japón se encuentra a tope del turismo. Entre factores económicos y la popularidad de esta nación a través de redes sociales, la tierra del sol naciente enfrenta un boom en la llegada de visitantes extranjeros. Oleadas masivas que han provocado una reestructura en los impuestos, así como el descontento de los locales. Sin embargo, parece que tendrán una reducción de este fenómeno a causa de un país: China.
Vamos con el contexto. Para empezar, tenemos que entender que Japón es hoy por hoy uno de los destinos turísticos con mayor demanda en el mundo. Simplemente, en 2025 el país recibió un total de 42.7 millones de turistas, un aumento del 15.8% comparado con el año anterior. De continuar así, el gobierno nipón ha estimado que durante esta misma década tendrán que acoger cerca de 60 millones de extranjeros.
Sí, en parte esto puede significar una inyección económica importante. Esto dado que el año pasado los turistas gastaron un aproximado de 60,000 millones de dólares. El problema radica en que este intenso flujo de personas va más allá de calles y hoteles saturados, sino que también ha provocado ciertos conflictos entre las autoridades, quienes han tenido que poner ciertas restricciones en destinos de mayor concurrencia.
Ante este escenario, ha entrado en juego un factor que poco tiene que ver con el sector turístico, pero que también se suma a este cúmulo de tensiones: la geopolítica y diplomacia internacional. Esto dado que han habido crecientes disputas entre Japón y China tras la advertencia de un despliegue militar por parte de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi. La causa: un posible ataque chino a Taiwán.
De esta manera, las relación entre Pekín y Tokio se tensó a tal grado que el gigante asiático comenzó una oleada de restricciones a todo lo que tuviera que ver Japón. Desde la cancelación de conciertos de artistas nipones, posponer estrenos de películas, reclamar los pandas brindados a zoológicos de Japón, hasta la restricción en la exportación de tierras raras. Es ahí donde también entra en juego el turismo.
Si te preguntas ¿qué tiene que ver un ataque el despliegue de fuerzas de autodefensa con que las personas no puedan visitar el Monte Fuji? La respuesta viene a partir de que China también puso límites en el turismo. Es decir, las autoridades chinas aconsejaron a la población a no visitar Japón y, en medida de lo posible, evitar viajar hacia allá. El mayor ejemplo: la cancelación de rutas aéreas hacia el país.
Como explican desde la BBC, algunas aerolíneas chinas han comenzado a ofrecer a sus clientes el reembolso de sus vuelos con destino a Japón. Pero este movimiento no tendría mayor relevancia de no ser que China es uno de los países que más atrae visitantes a Japón. En otras palabras: son su segundo mejor fuerte en el sector turístico. Porque sí, los chinos concentraron un 19% de la demanda turística en 2024.
Otro factor clave de la presencia de turistas chinos en Japón es que no solo acuden en masa, sino que son los que más dinero gastan ahí. De acuerdo con The New York Times, China es el país que más mueve dinero en cuanto al turismo nipón se refiere. Sin embargo, tras las advertencias este flujo vivió un desplome del 45% con respecto al mismo mes de 2024 e incluso se estima que los hoteles japoneses recibirán 60% menos de chinos.
Ahora bien, esto es importante dado que es un arma de doble filo. De continuar con esta tendencia si bien habrá un respiro en cuanto a la llegada de tantos turistas día con día, ello se reflejará en una caída en los ingresos al país. Esto ya se hizo visible ante una reducción del 2.8% durante los últimos tres meses de 2025. Un porcentaje mínimo, pero que podría convertirse en una pérdida 1,200 millones de dólares.
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