El primer alunizaje humano ocurrió en 1969 con la misión Apolo 11, pero un año antes ya había terrícolas que habían orbitado la Luna. No fueron astronautas, sino dos tortugas esteparias enviadas por la Unión Soviética en la misión Zond 5.
El viaje de estas tortugas marcó un hito en la historia espacial: fueron las primeras criaturas vivas en rodear nuestro satélite y regresar a la Tierra con vida. Su odisea, acompañada de gusanos, moscas y semillas, demostró que la vida podía sobrevivir a un trayecto circunlunar, aunque el desenlace para ellas no fue tan feliz como su hazaña.
Las tortugas soviéticas que orbitaban la Luna en 1968: los primeros terrícolas en viajar más allá de la Tierra
El 18 de septiembre de 1968, la nave Zond 5 despegó con destino a la Luna. A bordo viajaban dos tortugas rusas, junto con otros organismos, en un intento de probar la viabilidad de enviar seres vivos más allá de la órbita terrestre. La cápsula alcanzó unos 1,950 kilómetros de distancia de la superficie lunar antes de emprender el regreso.
La misión no estuvo exenta de problemas técnicos: sensores mal instalados, ópticas bloqueadas y un descenso violento que puso a prueba el escudo térmico de la nave. Finalmente, la cápsula amerizó en el Océano Índico el 21 de septiembre y fue recuperada por un buque soviético. Dentro, las tortugas seguían vivas, aunque debilitadas tras días sin alimento.
Al regresar, las tortugas habían perdido cerca del 10% de su peso corporal y una de ellas presentaba una lesión ocular. Aun así, se mantenían activas y con apetito. Su resistencia sorprendió a los técnicos, que las habían enviado sin grandes expectativas de supervivencia, algo que podemos notar desde el hecho de que ni siquiera fueron nombradas más allá de “Tortuga Núm. 22” y “Tortuga Núm. 37” en los informes oficiales y documentación técnica.
Sin embargo, su destino fue trágico: los registros de la NASA indican que poco después fueron sacrificadas para realizar estudios detallados de su organismo. El análisis permitió a los científicos comprender mejor los efectos de la radiación y el estrés espacial en animales, aportando datos valiosos para futuras misiones.
Los años 60: una desesperada carrera espacial entre la URSS y EEUU
La Unión Soviética buscaba desesperadamente recuperar terreno frente a Estados Unidos en la carrera lunar. Mientras la NASA avanzaba con el Saturno V y el programa Apolo, los soviéticos carecían de un cohete capaz de transportar humanos con seguridad. Tras la muerte del cosmonauta Vladimir Komarov en 1967, enviar animales se convirtió en una alternativa más “segura” para demostrar avances.
Aunque la misión Zond 5 fue vista por algunos como un intento desesperado, sí logró un impacto simbólico: mostró que la URSS podía enviar vida alrededor de la Luna y traerla de vuelta. Para la NASA, sin embargo, no representó una amenaza real, pues la nave no estaba preparada para transportar humanos.
Animales pioneros en el espacio: el precio del avance en la exploración espacial
Las tortugas no fueron las únicas criaturas que ayudaron a abrir camino en la exploración espacial. Desde las moscas de la fruta en 1946 hasta perros como Laika, Strelka y Belka, pasando por monos, ratones y gatos, (lamentablemente) muchos animales fueron enviados al espacio para estudiar los efectos de la radiación, la ingravidez y la supervivencia fuera de la Tierra.
La historia de las tortugas de Zond 5 se suma a esta lista de pioneros. Aunque su viaje terminó en sacrificio, su papel fue fundamental para demostrar que la vida podía sobrevivir a un trayecto circunlunar, allanando el camino para que, un año después, los humanos llegaran a la Luna.
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