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JBL tiene un nuevo objetivo en México: que pienses en ellos cuando enciendas la TV, no solo cuando sales de casa

Jbl 1000

Que no sean solo la bocina para los viajes

MartinPixel

Coordinador Editorial Senior

Si alguien menciona JBL en México, es muy probable que lo primero que venga en mente sea una bocina bluetooth. Quizá una Flip para una reunión con amigos, una Charge durante un viaje o una PartyBox en una fiesta. Durante años, la marca ha construido gran parte de su reputación alrededor del audio portátil, convirtiéndose en una de las opciones más reconocidas para quienes buscan llevar su música a cualquier lugar.

Sin embargo, JBL quiere que esa imagen comience a cambiar. Su siguiente apuesta no está en la mochila ni en el jardín durante una carne asada, sino en la sala de la casa, justo frente al televisor. Ahí es donde busca competir con fabricantes que desde hace años dominan el mercado de las barras de sonido y los sistemas de entretenimiento, como Sony, LG, Bose o Sonos.

No se trata de un mercado cualquiera. A medida que los televisores se han vuelto más delgados, también han reducido el espacio disponible para integrar bocinas capaces de ofrecer una experiencia sonora a la altura de la calidad de imagen. El resultado es que incluso los modelos más avanzados suelen beneficiarse de una barra de sonido capaz de ofrecer mayor potencia, diálogos más claros y una sensación envolvente que acerque películas, series, videojuegos o eventos deportivos.

Con ese objetivo, JBL presentó la nueva generación de su familia de barras de sonido MK2, una línea que busca cubrir desde quienes simplemente desean mejorar el audio de su televisor hasta los usuarios que quieren recrear una experiencia inmersiva dentro de casa.

Una familia para diferentes tipos de usuarios

El modelo más completo es la JBL Bar 1000 MK2, pensada para quienes buscan una experiencia cercana a un cine en casa. Incorpora compatibilidad con Dolby Atmos, bocinas satélite desmontables y un subwoofer inalámbrico de 250 milímetro que añade mayor presencia a las frecuencias bajas. La idea es que explosiones, efectos ambientales o el sonido del público durante un partido no provengan únicamente del frente, sino que envuelvan al espectador desde distintos puntos de la habitación. Por ello destaca su potencia de salida máxima de 960W.

Precio: 22,999 pesos

La JBL Bar 800 MK2 comparte buena parte de esa filosofía. También incorpora bocinas satélite y un subwoofer de 250 milímetros para crear una experiencia envolvente, pero con una potencia máxima de salida de 780 W, convirtiéndose en una alternativa para quienes acostumbran organizar reuniones para ver películas o eventos deportivos y buscan que el sonido llegue de forma uniforme a todos los asistentes.

Precio: 18,999 pesos.

Para quienes prefieren una instalación más sencilla, la JBL Bar 500 MK2 concentra sus esfuerzos en mejorar la claridad de las voces sin dejar de lado la profundidad de los efectos ambientales. Esto resulta especialmente útil en películas y series donde los diálogos suelen perderse entre la música o las escenas de acción, así como en transmisiones deportivas donde la narración forma parte de la experiencia.

Precio: 12.999 pesos

Finalmente, la JBL Bar 300 MK2 funciona como la puerta de entrada a esta nueva familia. Su diseño compacto está pensado para habitaciones o departamentos donde el espacio es más limitado, pero sin renunciar a una mejora considerable frente al sonido integrado de la mayoría de los televisores actuales.

Precio: 8,499 pesos

Más que potencia, una experiencia personalizada

Aunque cada modelo está dirigido a un tipo distinto de usuario, todos comparten una serie de tecnologías con las que JBL busca diferenciarse más allá del volumen.

Una de ellas es MultiBeam 3.0, diseñada para crear una sensación de sonido envolvente aprovechando la distribución del audio dentro de la habitación, sin depender necesariamente de un sistema tradicional con múltiples bocinas instaladas alrededor del espectador.

A ello se suma PureVoice 2.0, una tecnología que ajusta automáticamente la claridad de las voces tomando en cuenta tanto el contenido que se está reproduciendo como el volumen de la barra de sonido. El objetivo es evitar uno de los problemas más comunes del entretenimiento en casa: subir el volumen para entender un diálogo y tener que bajarlo inmediatamente después cuando llega una escena de acción.

La experiencia también puede personalizarse mediante la aplicación JBL One, desde donde es posible controlar distintos ajustes del sistema. Además, las barras incorporan un proceso de calibración automática que analiza la distribución de paredes, muebles y otros elementos de la habitación para adaptar el sonido a las características de cada espacio, en lugar de utilizar una configuración genérica.

Una nueva etapa para JBL

Es una apuesta lógica si se considera cómo ha cambiado el entretenimiento en los últimos años. El auge del streaming, la popularidad de los eventos deportivos vistos desde casa y la búsqueda de experiencias más inmersivas han convertido a las barras de sonido en uno de los accesorios más populares para complementar un televisor.

Para JBL, competir en ese terreno implica enfrentarse a marcas que llevan años construyendo una sólida reputación dentro del cine en casa. Sin embargo, también representa una oportunidad para aprovechar el reconocimiento que ya tiene entre millones de usuarios que conocen la marca por sus bocinas Bluetooth y trasladar esa confianza a una categoría diferente.

Quizá ese sea el verdadero objetivo detrás de esta nueva generación de barras de sonido. No solo mejorar el audio de una televisión, sino ampliar la forma en que los consumidores perciben a JBL. Que la próxima vez que alguien piense en renovar el sonido de su sala, la marca aparezca en la conversación con la misma naturalidad con la que hoy aparece cuando se habla de bocinas portátiles o equipos para fiestas.

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