
La temperatura exterior sí influye en el rendimiento del refrigerador.
¿Qué pasa si abro y cierro la puerta del refrigerador constantemente? Es una de esas preguntas que probablemente nunca te haces, y eso se debe a que no solemos prestar demasiada atención al refrigerador. Yo tampoco lo hacía, pero cuando comenzaron a escucharse ruidos extraños, me puse a investigar.
Y es que todos hemos pasado por ese momento en el que nos levantamos para ir por algo a la cocina y lo primero que hacemos es abrir el refrigerador. Dejamos la cabeza casi dentro y, si no recordamos qué buscábamos, lo cerramos y volvemos a abrir hasta que por fin la memoria funciona. Quizá en ese momento solo piensas en “esa cosa” que querías sacar, pero si prestas atención, notarás que el motor comienza a trabajar más de lo normal.
Qué pasa con el refrigerador cuando abres la puerta
Primero, comencemos desde el inicio. Los refrigeradores son electrodomésticos esenciales en cualquier cocina hoy en día; ya sea grande o pequeña, su presencia es básica. Su función principal es mantener los alimentos a una temperatura adecuada para su conservación. Su principio de funcionamiento se basa en el ciclo de refrigeración, que utiliza un líquido refrigerante y varios componentes para absorber el calor del interior y liberarlo al exterior, de acuerdo con el fabricante Maytag.
El gran pero, y no todos lo saben, es que la temperatura exterior sí influye en el rendimiento de este electrodoméstico. Es decir, si no lo usas correctamente, es posible que tu comida se eche a perder antes de tiempo o incluso se congele, aunque esté en la sección de refrigeración y no en el congelador. Esto suele ocurrir en climas muy cálidos, donde es necesario ajustar la temperatura del refrigerador para mantener un equilibrio adecuado.
De acuerdo con los especialistas mexicanos en reparación de electrodomésticos de NER, cuando abrimos la puerta del refrigerador aumenta el consumo de energía, ya que “obligamos” al equipo a trabajar más para compensar la pérdida de frío en el interior y, por ende, incrementar el gasto eléctrico. Es decir, el compresor debe consumir energía adicional para volver a enfriar el aire que entró desde el exterior.
No está de más explicar que todos los refrigeradores, tanto domésticos como industriales, cuentan con un compresor que pone en marcha el sistema de refrigeración. Al comprimir el refrigerante, este aumenta su temperatura y, mediante el intercambio de calor con el exterior, libera esa energía. Por su parte, la válvula de expansión realiza el proceso inverso: reduce la presión del refrigerante, lo enfría y permite que absorba calor del interior del refrigerador, generando el efecto de enfriamiento.
Todos los frigoríficos, tanto industriales como domésticos, disponen de un compresor que activa el sistema de refrigeración propiamente dicho. Al comprimir el refrigerante, este aumenta su temperatura y el intercambiador con el exterior facilita la expulsión del calor. Posteriormente, una válvula de expansión realiza el proceso inverso: reduce la presión del refrigerante, lo enfría y permite que absorba calor del interior del equipo.
En pocas palabras, el compresor comprime el gas refrigerante que circula por los tubos. Cuando esto ocurre, el gas tiende a calentarse; por eso los tubos y rejillas ubicados en la parte trasera permiten liberar ese calor al exterior.
Posteriormente, el refrigerante pasa por una válvula de expansión, donde se expande nuevamente y disminuye su temperatura. Gracias a ello, puede absorber el calor del interior del refrigerador. Una vez que absorbe ese calor, regresa al compresor y, cuando es necesario, el ciclo se repite. Por esta misma razón, muchos refrigeradores de supermercado tienen puertas transparentes. Así, los clientes pueden ver los productos sin necesidad de abrir constantemente las puertas. En otras palabras, primero eligen qué comprar y después abren la puerta, lo que ayuda a conservar la temperatura interna y reducir el consumo de energía.
Y este no es el único problema, puesto que cuando el aire caliente entra al refrigerador, afecta directamente la conservación de los alimentos. Además, si lo haces constantemente, el equipo tendrá que trabajar con mayor frecuencia para recuperar la temperatura adecuada en el interior.
Es decir, cada vez que abres la puerta entra aire caliente al refrigerador, lo que obliga al compresor a activarse nuevamente para devolver el interior del electrodoméstico a su temperatura ideal. Por esta razón, muchos refrigeradores modernos han comenzado a incorporar pantallas que muestran lo que hay dentro o incluso ventanas transparentes, con el objetivo de reducir la necesidad de abrir la puerta constantemente.
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