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Por qué la leche no necesita refrigeración en el súper, pero sí cuando llegan a tu casa. Así lo explica la ciencia

Eric Ramirez

Editor

Una de las cosas más divertidas de internet es darte cuenta de las incoherencias no incoherentes de la vida. Mi favorita es ver que la pizza es redonda, con rebanadas triangulares y caja cuadrada.

Otra cosa así, pero que tiene que ver con la vida diaria, es con la leche. Y es que cuando la compras en el súper, te darás cuenta de que está a la intemperie y a temperatura ambiente, pero cuando llegas a tu casa, lo primero que hacemos es meter la leche al refrigerador

Por qué la leche va en el refrigerador en casa y a la interperie en el super

Si también has notado esto, pero no lo habías relacionado con algo específico, te debemos decir que la buena noticia es que tiene una razón científica. Y es que la leche del súper tiene un truco: está sellada, por lo que no requiere refrigeración, y esto es gracias a que está ultrapasteurizada.

Este término seguramente lo has visto antes, pero, en resumen, la ultrapasteurización, también conocida por las siglas UHT (Ultra High Temperature), es un proceso térmico para obtener esterilidad comercial en alimentos como la leche, sin cambiar su sabor ni sus propiedades nutricionales, de acuerdo con Quimica Española.

Por otro lado, Tetra Pak, una de las envasadoras más importantes de México, explica que en el proceso la leche ha sido procesada a temperaturas de al menos 135 °C. Entonces, cuando se calienta la leche a esta temperatura de manera rápida y se mantiene ahí por unos segundos para después enfriarla, se elimina cualquier microorganismo presente en la leche cruda.

Este proceso no es meramente "estético" ni para hacer rica a otra empresa. Más bien, proviene de un proceso de esterilidad comercial de los alimentos, o dicho de otra manera, de envasados libres de bacterias para que todos puedan comer un alimento de manera segura. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS), explica que:

"Esterilidad comercial significa la ausencia de microorganismos capaces de crecer en los alimentos en condiciones normales no refrigeradas en las que es probable que se mantengan los alimentos durante la fabricación, distribución y almacenamiento. Cuando se aplica un procedimiento de esterilización, como el calor, no todas las esporas bacterianas mueren al mismo tiempo. Un cierto número morirá dentro de una unidad de tiempo determinada. Este principio es independiente de la temperatura de esterilización. Cuando se grafica el número de esporas que sobreviven frente a su reducción logarítmica, obtenemos una línea recta, comúnmente conocida como «el orden logarítmico de la muerte"
OMS

En este punto es donde entra en juego el envasado de leche UHT en recipientes asépticos, que tienen una vida útil de varios meses y la leche no tiene que refrigerarse hasta que se abre el envase. La leche UHT también se conoce como leche de larga vida. Dependiendo de la fuente, se dice que si la leche está sellada, puede durar hasta 9 meses a temperatura ambiente.

Explicado en palabras mucho más sencillas, el proceso de UHT y envasado garantiza que los alimentos, en este caso la leche, no necesitan refrigeración hasta que son abiertos, facilitando su almacenamiento, distribución y venta, a la vez que se asegura que el alimento es seguro de ingerir. Si alguna vez has comprado una caja de leche y ves su fecha de caducidad, te darás cuenta de que la fecha te da varios meses antes de que se descomponga. Eso sí, una vez abierta, lo ideal es consumirla antes de 10 días y guardándola en el refrigerador.


Otras formas de conservar la leche fresca en casa

Si bien, ya sabemos por qué la leche se refreigera en algunos casos y en otros no, ahora toca cuidar la leche de manera correcta. Por ello tanto MayoClinic como Beko, aconsejan que:

  • La leche siempre se coloca en la parte más fría del refrigerador, si es que no tiene zona destinada.
  • Es importante dejarla en su envase original, ya que están diseñados para proteger la leche de la luz y el aire. 
  •  Si trasladas la leche, asegúrate de usar recipientes de vidrio o plástico duro. Siempre esterilizados y con cierre hermético.
  • No devuelvas la leche que ya sacaste del envase, ya que le estás metiendo bacterías que aceleran la descomposición. 




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