
Siempre me parecieron muy elegantes las casas con rejas. Cada vez que iba a Coyoacán, me encantaba caminar por las calles y ver las enormes casas. La mayoría con una enorme reja llena de árboles y plantas que trepan la pared con hiedra o parra. Entre los barrotes había enormes jardines, algún carro antiguo o lujoso, así como enormes entradas.
Esa zona de la ciudad ha quedado atrapada en el tiempo, en parte por detalles arquitectónicos como este. Con el tiempo, las rejas de hierro han perdido totalmente relevancia en las fachadas, y ahora vemos enormes bardas, muros enteros y poca visibilidad de adentro hacia afuera. A la vez, está surgiendo una nueva moda de seguridad y, como reemplazo de los barrotes, los frentes de vidrio laminado.
Qué son los frentes de vidrio laminado de seguridad
Antes de empezar, debemos saber algo: los frentes de vidrio no son exactamente un sustituto de las antiguas rejas. Más bien, son una adaptación arquitectónica que obedece a las tendencias actuales en construcción. Si antes teníamos una casa en medio de un terreno, ahora tenemos casas que prácticamente ocupan todo el terreno, y a veces, un jardín trasero escondido, o bien, con el vidrio de seguridad dentro del terreno y detrás de un enorme muro.
Ahora sí, cuando hablamos de vidrio laminado, nos referimos a un tipo de vidrio formado por dos o más placas unidas por un film intercalar de material plástico, generalmente butiral de polivinilo (PVB), de acuerdo con el fabricante Guardian Glass. Este conjunto proporciona una mayor resistencia al impacto en comparación con los vidrios no laminados, ya que los fragmentos de vidrio se mantienen unidos en caso de rotura.
De hecho, para construirse necesita calor y presión, y su conjunto se somete a ambas para eliminar el aire, logrando una adhesión perfecta. Finalmente, su sellado hermético garantiza durabilidad y resistencia. Este proceso crea un vidrio que combina seguridad, aislamiento acústico y protección contra rayos UV.
Como ya dijimos, no son un sustituto directo de los barrotes, pero los puedes colocar en ventanas y puertas de seguridad para proteger contra robos o intrusos, así como en fachadas de edificios, como seguramente los has visto. También funcionan en barandas y balcones de vidrio, sin obstruir la vista. Y, mi favorito: techos y tragaluces, con protección contra impactos y filtrado de rayos UV.
Ventajas del vidrio laminado
Ya vimos que este material es muy resistente y sirve para fachadas e interiores, por ello, aquí te decimos una serie de ventajas de este material respecto a otros.
- Extremadamente resistente a impactos: en caso de rotura, los fragmentos quedan adheridos a la capa de PVB, evitando accidentes.
- Mayor seguridad: sus materiales y la protección a roturas, lo vuelven ideal para minimizar accidentes cotidianos.
- Aislamiento acústico: la capa de PVB no solo ofrece seguridad, sino que también actúa como barrera acústica, reduciendo la transmisión de ruidos externos. Esto lo hace ideal para oficinas y espacios de trabajo, así como iviendas en zonas ruidosas y hasta locales comerciales.
- Protección contra rayos UV: el vidrio laminado filtra hasta el 99% de los rayos UV, protegiendo muebles, cortinas y pisos de la decoloración. Esto contribuye a mantener la apariencia de los interiores en óptimas condiciones.
- Versatilidad y diseño: el vidrio laminado ofrece una gran versatilidad en diseño, ya que se puede personalizar con distintos colores, opacidades y texturas. Esto permite crear ambientes modernos y elegantes sin sacrificar seguridad.
Aunque en lo personal soy muy fan de los barrotes altos y los grandes jardines, admito que un buen vidrio laminado para ventanas y tragaluces, siempre luce muy elegante.
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