Hace unos meses fui al mercado y compré dos kilos de papas que estaban en promoción. Hice sopa, papas en la freidora y hasta puré, pero mis porciones no me alcanzaron para terminar todas las piezas que compré ese día.
Un par de meses después, las dos papas que habían quedado tenían una sorpresa: les estaba brotando una planta. Como si fueran una maceta con tierra, las papas ya tenían un pequeño tallo y una “raíz” que se alcanzaba a ver a simple vista. Dicho esto, me hice una pregunta: ¿es seguro comer una papa cuando ya está germinada?
Por qué se germinan las papas
Las papas son conocidas por su versatilidad. Seguramente de niño viste alguna caricatura en donde experimentaban con papas prendiendo un foco; o has visto la serie de 100 formas de hacer papas. Sea cual sea tu caso, te darás cuenta de que "versátil" se queda corta para la descripción de esta verdura.
Por ejemplo, la Universidad Estatal de Misisipi, explica que esto ocurre porque las papas son organismos vivos. Es decir, son tubérculos con tallos subterráneos que almacenan nutrientes para la planta, entonces, cuando las condiciones son favorables, las patatas empezarán a brotar una forma de forma natural.
Este proceso de germinación forma parte de su ciclo de vida. De hecho, los "ojos" de las patatas pueden producir nuevos brotes y raíces. Este proceso de crecimiento está impulsado por hormonas y enzimas que estimulan el desarrollo de nuevas estructuras vegetales. Aunque es importante mencionar que para que crezcan se requieren una serie de condiciones como:
- Temperatura: Las patatas son sensibles a la temperatura. Cuando se almacenan en condiciones más cálidas, típicamente por encima de los 7°C, tienen más probabilidades de germinar. Las temperaturas más frescas, entre 4°C y 7°C, ayudan a inhibir la germinación, por eso es mejor guardar las patatas en un lugar fresco y oscuro.
- Exposición a la luz: La luz activa el proceso de crecimiento de la patata. Incluso pequeñas cantidades de luz pueden indicar que la patata empiece a brotar, por ello lo ideal es guardar la papa en un lugar oscuro.
- Tiempo de almacenamiento: Con el tiempo, las patatas comienzan a brotar de forma natural como parte de su proceso de envejecimiento. Si se conservan demasiado tiempo, empezarán a usar sus nutrientes almacenados para crecer, lo que dará lugar a brotes.
- Humedad: Una humedad alta también puede favorecer la germinación. Las patatas almacenadas en condiciones excesivamente húmedas son más propensas a desarrollar brotes, si quieres evitarlo, almacena en zonas bien ventiladas y secas.
Es seguro o no comer una papa germinada
La respuesta rápida es sí. Sí se pueden comer las papas germinadas, de acuerdo con la misma Universidad, así como Banner Health, es seguro comerlas, pero toma en cuenta que los brotes pueden ser tóxicos en grandes cantidades debido a la solanina, sustancia química natural que forma parte del sistema de defensa de algunas plantas del grupo de las solanáceas. Su función es proteger a la planta de insectos, hongos y otros agentes externos que puedan dañarla.
Lo ideal es eliminar los brotes y las zonas verdes antes de cocinar. Si la patata está muy germinada o tiene un aspecto marchito, quizá sea mejor desecharla y no arriesgar tu salud. Mientras hayas eliminado los brotes y las manchas verdes, y las patatas aún estén firmes, se pueden comer sin problema. Solo ten en cuenta que si tiene un olor amargo o un sabor desagradable, es mejor desecharlas.
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