
Hay una paradoja en los jóvenes mexicanos: reportan altos niveles de satisfacción con su vida, pero también el balance emocional más bajo de todos los grupos de edad.
Los jóvenes mexicanos dicen estar satisfechos con su vida, pero eso no significa necesariamente que se sientan bien. La Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) 2025, elaborada por el INEGI, encontró que las personas de entre 18 y 29 años registran el peor balance anímico del país, a pesar de ubicarse entre los grupos con mayor satisfacción con su vida en términos generales. El contraste deja ver que sentirse conforme con el rumbo de la vida no siempre implica experimentar emociones positivas en el día a día.
Los resultados muestran que la población joven obtuvo un promedio de 8.70 puntos en satisfacción con la vida, apenas por debajo del grupo de 30 a 44 años (8.72) y por encima del promedio nacional de 8.62. Sin embargo, cuando el indicador cambia al balance anímico, que mide la diferencia entre emociones positivas y negativas experimentadas el día anterior a la entrevista, los jóvenes aparecen al final de la lista con 5.00 puntos, por debajo del promedio nacional de 5.29, según la ENBIARE 2025 del INEGI.
El bienestar ya no solo se mide por dinero: también por cómo se sienten las personas
La ENBIARE forma parte de una estrategia del INEGI para medir el bienestar subjetivo, un concepto que va más allá de indicadores económicos tradicionales. La encuesta analiza tres dimensiones principales: satisfacción con la vida, balance anímico y sentido de vida (eudemonía). Además, incorpora variables relacionadas con salud mental, ansiedad, depresión, soledad, bienestar económico subjetivo y capacidad para cubrir los gastos cotidianos.
Esta metodología retoma los principios que el INEGI ha utilizado desde el desarrollo del BIARE, alineados con las recomendaciones internacionales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con el objetivo de complementar las mediciones tradicionales de bienestar mediante la percepción que las personas tienen sobre su propia calidad de vida.
La satisfacción sigue alta, pero el día a día pesa más entre los jóvenes
El dato más llamativo de la encuesta es la diferencia entre ambos indicadores. Mientras 61.3 % de las personas de 18 a 29 años se consideran totalmente satisfechas con su vida, el mayor porcentaje después del grupo de 30 a 44 años, su balance emocional cotidiano es el más bajo del país.
De acuerdo con el reporte del INEGI, esta medición se obtiene comparando cinco emociones positivas, como sentirse alegre, tranquilo o con energía, frente a cinco emociones negativas, entre ellas tristeza, estrés, cansancio, preocupación o mal humor. En el caso de los jóvenes, las emociones negativas pesan más que en el resto de la población adulta, una diferencia que resulta todavía más marcada entre las mujeres jóvenes, quienes obtuvieron un balance anímico de 4.62, frente a 5.43 de los hombres del mismo grupo de edad.
Salud mental, soledad y situación económica aparecen como factores determinantes
La encuesta también identifica una fuerte relación entre el bienestar subjetivo y otros factores personales. Las personas con indicios de depresión registraron un balance anímico de apenas 1.93, mientras que quienes presentaron síntomas de ansiedad alcanzaron 2.95. De forma similar, quienes dijeron sentirse solos la mayor parte del tiempo obtuvieron un balance de 2.83, muy por debajo del promedio nacional.
Las condiciones económicas también influyen. Entre quienes afirmaron que pueden cubrir con facilidad los gastos habituales del hogar, el balance anímico fue de 5.69; en contraste, entre quienes tienen dificultades económicas descendió hasta 4.21.
Durante la presentación de los resultados, Mauricio Rodríguez, titular de la Unidad de Estadísticas Sociodemográficas del INEGI, explicó que la salud, la ausencia de depresión y ansiedad, no experimentar soledad, contar con redes familiares y tener capacidad para cubrir los gastos cotidianos son los factores más asociados con mayores niveles de satisfacción con la vida.
Un fenómeno que ya había sido identificado por especialistas
Aunque la ENBIARE 2025 incorpora nuevas dimensiones y amplía el análisis del bienestar subjetivo, la idea de combinar indicadores objetivos y percepciones personales no es nueva. Un estudio académico publicado en 2020, Does Subjective Well-being Contribute to Our Understanding of Mexican Well-being?, concluye que las mediciones subjetivas complementan la información económica tradicional y ayudan a explicar por qué los mexicanos suelen reportar niveles relativamente altos de satisfacción con la vida incluso en contextos de ingresos moderados o inseguridad.
Los autores sostienen que el bienestar es un fenómeno multidimensional y que factores como las relaciones sociales, el sentido de vida y las emociones permiten comprender mejor la calidad de vida que únicamente a partir de variables económicas.
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