
Ducharse con agua fría se ha convertido en uno de esos hábitos que prometen cambiar tu día.
Los baños de agua fría se han popularizado como una forma de empezar el día con más energía y aprender a manejar el estrés. El instuctor Luis Barberena las incluye entre cinco prácticas que pueden contribuir al bienestar, junto con caminar, entrenar fuerza, exponerse a la luz natural por la mañana y practicar la respiración lenta.
Su recomendación tiene una frase llamativa: "30 segundos bajo el agua fría, te regulan el cortisol". Con esta idea, Barberena apunta a la relación entre la exposición al frío y la respuesta del organismo ante el estrés. Sin embargo, aunque el contacto con agua fría provoca una reacción fisiológica, eso no significa necesariamente que el cortisol se regule después de 30 segundos. ¿Qué dice la ciencia sobre esta práctica?
Qué dice la ciencia sobre las duchas de agua fría
Una revisión publicada en la revista PLOS ONE examinó los efectos de la inmersión en agua fría sobre la salud y el bienestar de adultos sanos. El trabajo reunió 11 estudios con un total de 3,117 participantes y analizó aspectos como el estrés, el sueño, la fatiga, la respuesta inmunitaria y la inflamación.
Entre sus hallazgos, los investigadores observaron una reducción significativa del estrés 12 horas después de la exposición al agua fría. Sin embargo, no detectaron una disminución significativa inmediatamente después, ni una hora, 24 horas o 48 horas más tarde.
Estos resultados sugieren que los posibles efectos sobre el estrés dependen del momento en que se miden. Además, la reducción observada no demuestra que el cortisol, una hormona que participa en la respuesta del cuerpo ante situaciones estresantes, se regule con una exposición de apenas 30 segundos.
La revisión tampoco encontró efectos significativos inmediatos sobre la función inmunitaria. Aunque algunos resultados apuntaron a posibles beneficios, los autores señalaron que hacen falta investigaciones de mayor calidad para comprender mejor los efectos de esta práctica.
Hay, además, algo importante: la mayoría de los estudios analizó baños o inmersiones en agua fría y solo uno examinó duchas. Por eso, sus resultados no permiten afirmar que una ducha breve produzca los mismos efectos.
El agua fría no es el único hábito que recomienda Barberena
La propuesta de Barberena incluye otras cuatro prácticas: caminar 7,000 pasos al día, entrenar fuerza, recibir luz natural por la mañana y practicar la respiración lenta. Cada una apunta a un aspecto distinto del bienestar, aunque sus posibles beneficios deben evaluarse a partir de la evidencia específica de cada hábito.
En el caso de las duchas frías, conviene distinguir entre una práctica que algunas personas encuentran útil y un efecto fisiológico demostrado. La revisión encontró señales de una posible reducción del estrés en un momento concreto, pero no confirmó que una ducha de 30 segundos produzca ese resultado.
¿Vale la pena probar una ducha fría?
La exposición al frío provoca una respuesta fisiológica intensa, así que no es necesario recurrir a temperaturas extremas para intentar incorporar hábitos saludables. Las personas con enfermedades cardiovasculares u otros problemas de salud deberían consultar con un profesional de la salud antes de exponerse deliberadamente al frío intenso.
Las duchas frías siguen siendo objeto de investigación. La evidencia disponible apunta a posibles efectos sobre el estrés y algunos indicadores de bienestar, pero todavía no demuestra que 30 segundos bajo el agua fría regulen el cortisol o refuercen las defensas de forma inmediata.
Imágenes | Pexels, Luis Barberena
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