La psicología sugiere que las personas más solitarias no son las que no le caen bien a nadie; son las amables y serviciales que todos aprecian

Samantha Guerrero

Editora Jr

La soledad suele asociarse con personas distantes o poco sociables. Sin embargo, algunos estudios retratan un escenario diferente: muchas personas que se sienten solas tienden a ser sumamente amables y empáticas con quienes las rodean. Pero tienen un lado oscuro: cuando ellas ayudan, son otras las personas que terminan aprovechándose de la situación.

Una investigación dirigida por la psicóloga Natalie Kerr, de la Universidad James Madison, sugiere que las personas solitarias suelen realizar actos de bondad con mayor frecuencia. Ayudar a otros puede generar en ellas una sensación de bienestar y reducir por momentos el aislamiento. El problema puede aparecer cuando esa disposición genera relaciones desequilibradas.

La amabilidad puede convertirse en un riesgo

Las personas que experimentan soledad se podrían convertir en un apoyo emocional para quienes las rodean: escuchan problemas, ofrecen ayuda y están disponibles cuando se necesita, pero este tipo de acciones pueden traer una advertencia.

 Según la psicóloga, esta acción de ayuda puede provocar que otras personas se acostumbren a recibir apoyo sin ofrecerlo de vuelta, es decir, se aprovechan. En la mayoría de los casos, la relación se vuelve unilateral: uno ofrece de forma constante y el otro solo recibe

El resultado revelaría que las personas que más ayudan a otras, al final pueden sentirse más solas que antes.

Las personas solitarias pueden detectar el rechazo

Este tipo de personas suele tener tendencias muy marcadas. Una publicación en la revista Psychology Today sugiere que las personas que experimentan soledad tienden a detectar señales de rechazo con más rapidez que otras. Esta sensibilidad puede llevarlas a evitar conflictos o a mostrar su lado servicial para mantener la relación.

Al mismo tiempo, también tienen dificultades para pedir ayuda, ya que hacerlo puede interpretarse de forma interna como una señal de debilidad o fracaso. El resultado es una combinación complicada: personas dispuestas a apoyar a los demás, pero que en raras ocasiones reciben el mismo nivel de apoyo.

La soledad también tiene efecto en la salud

Según la investigación, relaciona la soledad prolongada con efectos negativos en la salud. Entre ellos existe un mayor riesgo de padecer enfermedades cardíacas, diabetes Tipo 2 o problemas inflamatorios como la artritis.

El psicólogo clínico Robert L. Leahy, profesor en el Weill-Cornell Medical College, señala que la soledad puede funcionar como una señal importante: recuerda la necesidad humana de conexión social. Por eso, los especialistas insisten en que las relaciones saludables no solo se basan en dar apoyo, sino también en saber recibirlo.

Para muchos psicólogos, la clave es encontrar un equilibrio. Ayudar a los demás puede ser una fuente de bienestar, pero para muchas personas, construir vínculos sanos es más difícil, especialmente cuando de pedir ayuda se trata.



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