Sergio Franco, dentista: "Nunca tapes el cepillo de dientes con un estuche de plástico; parece más higiénico, pero favorece la proliferación de bacterias"

Sergio Franco Cepillos

Ese protector de plástico que usas en tu cepillo de dientes podría no ser tan buena idea.

Samantha Guerrero

Editora Jr

Después de lavarse los dientes, algunas personas guardan el cepillo en un estuche o le colocan un protector de plástico para evitar que entre en contacto con los gérmenes del baño. Parece una medida de higiene lógica, pero hay un detalle: si las cerdas siguen húmedas, cubrirlas puede tener el efecto contrario.

El dentista Sergio Franco advierte sobre este hábito: "Nunca tapes el cepillo de dientes con un estuche de plástico; parece más higiénico, pero favorece la proliferación de bacterias". La razón es que un recipiente cerrado puede retener la humedad y crear condiciones favorables para el crecimiento de microorganismos.

Un estudio encontró microorganismos en cepillos con protectores de plástico

Una investigación publicada en 2007 en New York State Dental Journal analizó la contaminación bacteriana de cepillos de dientes usados y evaluó si cubrir sus cabezales con protectores de plástico ayudaba a evitarla.

Los investigadores encontraron que el uso de estos protectores favorecía el crecimiento de microorganismos oportunistas, entre ellos Pseudomonas aeruginosa, una bacteria que puede causar infecciones en determinadas circunstancias.

Pero se debe considerar algo importante: encontrar bacterias en un cepillo no significa que vaya a provocar una infección. El estudio evaluó la contaminación microbiana, no la aparición de enfermedades en quienes utilizaron esos cepillos. Por eso, sus resultados sirven para entender los riesgos de ciertas condiciones de almacenamiento, pero no demuestran que usar un protector provoque una infección.

Cómo guardar el cepillo sin favorecer la humedad

La Asociación Dental Americana recomienda enjuagar bien el cepillo después de usarlo, colocarlo en posición vertical y dejarlo secar al aire. También aconseja evitar los recipientes cerrados mientras permanece húmedo.

Otro detalle es revisar el estado de las cerdas. La asociación recomienda cambiar el cepillo aproximadamente cada tres o cuatro meses, o antes si está desgastado. También conviene mantenerlo separado de otros cepillos para evitar que sus cabezales se toquen.

Franco recomienda, además, bajar la tapa del inodoro antes de tirar de la cadena para limitar la dispersión de partículas durante la descarga. Sin embargo, cerrar la tapa no elimina por completo la contaminación del baño.

El cepillo necesita secarse, no quedarse encerrado

La recomendación es sencilla: enjuaga el cepillo después de usarlo, colócalo en posición vertical y deja que se seque al aire. Si necesitas transportarlo en un estuche, procura que esté seco antes de guardarlo.

No se trata de mantenerlo completamente libre de bacterias, sino de evitar condiciones que favorezcan su crecimiento. A veces, una medida que parece más higiénica no es necesariamente la mejor.

Imágenes | Pexels, Clínicas Doctor Franco

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