"Menos bares y más entrenamiento": por qué cada vez más jóvenes prefieren ir al gimnasio

Ejercicio Para Socializar

¿Y si el nuevo plan para el viernes no fuera ir al bar, sino ir al gimnasio?

Samantha Guerrero

Editora Jr

Viernes por la tarde y el plan es quedar con los amigos, solo que esta vez no hay cervezas ni una mesa reservada: hay mancuernas, caminadoras y ropa deportiva. Para una parte de los jóvenes, el gimnasio está dejando de ser únicamente el lugar al que se va para entrenar. 

La tendencia ya empieza a notarse en España, donde las nuevas generaciones se han convertido en uno de los motores del sector, pero eso no significa que los bares estén perdiendo una generación entera frente a las pesas. El cambio es más sencillo y, al mismo tiempo, más interesante: el gimnasio empieza a formar parte de las actividades que los jóvenes incorporan a su ocio

El gimnasio también se convirtió en un lugar para quedar

La tendencia es especialmente visible en España. El país cuenta actualmente con 5,806 gimnasios y 8.3 millones de usuarios, después de pasar de unos 4,200 centros antes de la pandemia. Además, el número de abonados creció 8.7% en el último año, de acuerdo con datos de la Fundación España Activa y Deloitte citados por El País

La llegada de personas de entre 16 y 25 años es uno de los motores de ese crecimiento. Según representantes del sector citados por el diario, los jóvenes están llegando en grupo y modificando parte de sus planes de ocio para incorporar el entrenamiento. Al mismo tiempo, el cuidado de la salud ha ganado terreno frente al culto al cuerpo como motivación para acudir al gimnasio. 

Y aquí está el detalle: no se trata necesariamente de que alguien haya decidido cambiar la noche de fiesta por una hora de sentadillas. Más bien, el entrenamiento empieza a mezclarse con actividades que antes ocurrían en otros lugares. 

México también ofrece una señal interesante para poner el fenómeno en contexto. El MOPRADEF 2025 de INEGI encontró que 52.7% de las personas de 12 a 19 años realiza actividad física en su tiempo libre, el porcentaje más alto entre los grupos de edad analizados. La ENSANUT Continua 2023, por su parte, encontró que 49.9% de los adolescentes mexicanos de 15 a 19 años cumplía con la recomendación de realizar, en promedio, 60 minutos diarios de actividad física moderada o vigorosa. 

Ninguno de estos datos demuestra que los jóvenes mexicanos estén yendo al gimnasio con sus amigos. Miden cosas diferentes. Pero sí ayudan a poner en contexto algo más sencillo: el ejercicio ocupa una parte importante de las actividades que realizan los jóvenes fuera de sus obligaciones. 

Los gimnasios también entendieron que el plan puede estar ahí

El cambio no depende solamente de que los jóvenes quieran hacer más ejercicio. Algunas cadenas están utilizando aplicaciones, redes sociales, eventos y competiciones para crear una comunidad alrededor del entrenamiento. Algunos establecimientos buscan que los jóvenes puedan quedar a través de su aplicación y mantenerse conectados mediante redes sociales. 

La diferencia parece pequeña, pero cambia la función del lugar. Ya no se trata solamente de llegar, utilizar algunas máquinas durante una hora y marcharse: cuando el entrenamiento se hace acompañado y existe una comunidad alrededor, el gimnasio también puede convertirse en el plan

Algunos centros han llevado esa idea todavía más lejos y ofrecen espacios que van más allá del ejercicio, como piscinas, restaurantes, cafeterías, pistas deportivas, zonas de trabajo y áreas de bienestar. En ese modelo, entrenar es una de las actividades que una persona puede realizar durante su visita, no necesariamente la única. 

Y esa es otra parte de la transformación: el gimnasio empieza a competir con otros espacios de ocio por algo mucho más básico que una membresía. 

Ya no basta con vender acceso a las máquinas

Una de las formas más claras de entender este cambio es el crecimiento del segmento low cost. En España, algunos gimnasios de bajo precio manejan cuotas de entre 20 y 30 euros y este segmento crece a ritmos superiores al 15% anual, según datos citados por El País

La lógica es sencilla: si el gimnasio cuesta menos y resulta fácil incorporarlo a la rutina, puede convertirse en un gasto habitual para personas que antes no practicaban deporte; pero el precio no es lo único que está cambiando. Algunas cadenas también están ampliando los servicios y creando espacios que buscan que la experiencia no termine después de utilizar una máquina. 

A esto se suman eventos, competiciones y actividades que mantienen a los usuarios vinculados con las instalaciones. En algunas marcas, cerca del 30% de sus usuarios ya son jóvenes.

El negocio, entonces, ya no consiste únicamente en vender acceso a máquinas. También intenta vender una rutina alrededor del ejercicio: un lugar al que se puede ir con amigos, participar en actividades y pasar más tiempo. Pero ahí la cosa cambia: cuando un gimnasio empieza a ofrecer algo más que pesas y caminadoras, ya no compite solamente contra otros gimnasios. 

El gimnasio no reemplazó al bar

Los datos disponibles no permiten afirmar que una generación entera haya abandonado los bares para dedicarse a levantar pesas; tampoco permiten decir que el gimnasio sea ahora el principal lugar de encuentro de los jóvenes. Lo que sí puede observarse es un cambio en el papel que ocupa y, para algunos jóvenes, puede ser un lugar donde entrenan, participan en actividades y construyen una rutina compartida. 

En México, más de la mitad de las personas de 12 a 19 años realiza actividad física en su tiempo libre, aunque esos datos no permiten saber dónde ni con quién la practica. Por eso, el cambio más interesante no está en que los jóvenes quieran tener más músculos, sino en que el ejercicio empieza a competir por el mismo recurso que cualquier otra forma de ocio: nuestro tiempo libre

Cuando un gimnasio consigue que entrenar, socializar, participar en actividades y pasar tiempo con amigos puedan ocurrir bajo el mismo techo, deja de competir únicamente con otros gimnasios. Empieza a competir con cualquier otro lugar al que vamos cuando tenemos unas horas disponibles. 

Porque posiblemente el cambio no consiste en que los jóvenes hayan dejado el bar por el gimnasio. Consiste en algo más sencillo: ahora el gimnasio también puede ser el plan. 

Imágenes | Pexels

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