La crisis en China se volvió tan brutal que los jóvenes convirtieron un reto en tendencia: gastar menos de 1,400 pesos al mes en comida

Ismael Garcia Delgado

Editor Jr

La crisis económica no distingue fronteras... ni áreas. Mientras en México miles de estudiantes abandonan la escuela a causa de la pobreza, en China el panorama laboral se ha vuelto cada vez más incierto. Es en este contexto donde jóvenes de aquel país difundieron en redes sociales una peculiar tendencia: sobrevivir con menos de 1,400 pesos al mes para alimentarse.

Bajo el lema de ser "orgullosamente tacaños", millennials y miembros de la Generación Z comenzaron a impulsar una filosofía centrada en el ahorro extremo y la vida día a día. La premisa es clara: reducir al mínimo el gasto en comida sin dejar de cubrir lo esencial. Plataformas como Xiaohongshu han sido clave en la expansión de esta corriente.

Por medio de imágenes de sus tickets, usuarios comparten imágenes de sus comidas acompañadas de un desglose detallado de costos. Distintos testimonios ilustran cómo esta tendencia se transformó en cotidianidad. Nikkei Asia recogió la experiencia de Zhang Ru, una joven de 24 años que solía trabajar en una empresa de software: optó por comer en un comedor comunitario en Shanghái

Esta decisión le permite mantener su gasto diario por debajo de los 100 yuanes, equivalentes a unos 280 pesos mexicanos. Por otro lado, The Washington Post relató la historia de Xue Yang, exasesora financiera que perdió su empleo tras la desaceleración del sector tecnológico. Debido a su situación, reorganizó su economía al cocinar en casa y aprovechó descuentos en línea. Su presupuesto mensual descendió a 332 yuanes, cerca de 920 pesos.

Otros casos reflejan ajustes aún más drásticos. La austeridad también los llevó a cambios profundos en la dieta. Zhao Yongfang, ingeniera de 32 años en Beijing, adoptó una alimentación basada en productos básicos como pan, leche y vegetales. Las recetas se volvieron básicas como sopas y arroz frito y consiguió vivir con menos de 20 yuanes diarios, unos 55 pesos

Más allá del ahorro, su experiencia la llevó a replantearse la eficiencia de sus hábitos alimenticios y su estilo de vida. Paralelamente, se encontró el testimonio de Helena Lui, profesora universitaria en Henan, cuyo objetivo fue reunir dinero para adquirir una vivienda. Decidió recortar significativamente su presupuesto alimenticio a 724 yuanes mensuales con una dieta de bollos al vapor y vegetales.

Como otros participantes de esta tendencia, su experiencia no solo respondió a la necesidad económica, sino que también ha reforzado una visión más consciente sobre el consumo y las prioridades personales. Sin embargo, no solo se trata de encasillarlos en la etiqueta de "tacaños". Estos ejemplos reflejan una transformación más profunda en las prioridades de los jóvenes chinos.

Tanto millennials como los Gen Z parecen inclinarse hacia un modelo de vida más austero, donde el ahorro y la previsión a largo plazo ganan terreno frente al consumo inmediato. Las historias recopiladas evidencian cómo, ante la presión económica, desarrollaron una mayor disciplina en sus finanzas al tiempo en que se inclinan hacia la autosuficiencia.

Además, este escenario no es ajeno a nuestro país, donde amplios sectores de la población ajustan sus gastos al límite para poder sostenerse. Queda en el aire la interrogante sobre si en México se adoptará de forma más consciente y generalizada este tipo de prácticas de ahorro extremo tal cual sucede en China.

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