Si planeas ver los partidos del Mundial 2026 en un restaurante en México, este detalle te hará pensarlo dos veces

Obed Nares

Editor Jr

Si planeas ver los partidos del Mundial 2026 en un restaurante, piénsalo dos veces. La industria anticipa llenos, tickets más altos, presión laboral y hasta tensiones sociales alrededor del evento. La Copa del Mundo promete una derrama histórica, pero también trae costos que podrían sentirse directo en tu cuenta y en la experiencia frente a la pantalla.

El sector restaurantero mexicano, encabezado por gigantes como Alsea, CMR, Grupo Gigante, Arcos Dorados y Grupo Anderson’s, proyecta un crecimiento de entre 20 y hasta 29% en su ticket promedio durante el Mundial, según El Financiero. La expectativa es clara: capitalizar la alta demanda de aficionados que optarán por bares y restaurantes para seguir los partidos.

Esta dinámica generaría una derrama económica estimada en 728 millones de dólares. Además, un estudio de Deloitte citado por el sector prevé que entre el 20 y 25% de los aficionados verá los encuentros en estos establecimientos, lo que inyectaría alrededor de 563 millones de dólares adicionales en ingresos extraordinarios.

Claudia Ramírez del Palacio, presidenta ejecutiva de la Canirac, explicó a El Financiero, que muchos negocios ya invierten en mobiliario, capacitación y más insumos para enfrentar la demanda. Pero ese esfuerzo tiene un costo. “Van a tener que gastar más los restauranteros… y a lo mejor eso podría encarecer un poco”, señaló. En otras palabras: más pantallas, más personal y más inventario podrían traducirse en cuentas más altas para los comensales.

El Mundial abrirá hasta 14,000 empleos temporales

El problema no es solo cuánto vas a pagar, sino quién te va a atender. De acuerdo con Expansión, la industria espera entre 12,000 y 14,000 empleos temporales durante el Mundial. El detalle es que llega al evento con plantillas incompletas.

Según MEXC, el 80% de los restaurantes opera con déficit de personal y el faltante ronda los 500,000 trabajadores. Hugo Vela, presidente de la Asociación Mexicana de Restaurantes, advirtió que el evento puede convertirse en “una aspiradora” de empleos, intensificando la competencia laboral.

La rotación laboral supera el 80%, lo que obliga a reconstruir plantillas cada año. El Mundial concentrará la demanda en pocas semanas, con turnos extendidos y mayor flujo de clientes. El riesgo es operativo: sin equipos completos, la calidad del servicio puede resentirse justo cuando más clientes habrá.

La industria genera más de 2.5 millones de empleos directos, pero aun así enfrenta dificultades para cubrir horarios largos, fines de semana y jornadas nocturnas.

Más pagos digitales, inteligencia artificial y tarjetas internacionales

A la presión laboral se suma la tecnológica. En un país donde el 80% de las transacciones diarias aún se realizan en efectivo (dato de la Asociación de Bancos de México citado por el medio), la industria busca modernizar sus métodos de pago.

La plataforma Adyen recomendó integrar inteligencia artificial para transacciones en tiempo real, mientras Canirac gestiona alianzas bancarias para facilitar el cobro de tarjetas internacionales, incluyendo American Express, según El Financiero. El objetivo es evitar filas, rechazos y fricciones con turistas extranjeros. Pero la digitalización también implica inversión y adaptación en tiempo récord.

El impacto económico es enorme, pero no todos ganan

El Mundial en México, Estados Unidos y Canadá podría aportar hasta 3,000 millones de dólares a la economía mexicana, según AP, que cita estimaciones de la Federación Mexicana de Futbol.

Sin embargo, en la Ciudad de México ya hay trabajadores informales que denuncian afectaciones por obras y reordenamientos urbanos. Trabajadoras sexuales y vendedores ambulantes en zonas cercanas a sedes como el Estadio Azteca reportan reducción de ingresos y desplazamientos derivados de proyectos de infraestructura.

La lógica es conocida en eventos globales, embellecer la ciudad antes de recibir turistas. Pero, como señaló una de las afectadas a AP, “los perjudicados siempre somos nosotros, los que estamos en la base”.

La fiebre mundialista no siempre beneficia a los restaurantes

El entusiasmo no garantiza ganancias automáticas. De acuerdo con Bangkok Post, en Tailandia los restaurantes podrían no beneficiarse tanto del Mundial 2026 debido a la zona horaria, ya que los partidos en América podrían transmitirse cuando bares y restaurantes estén cerrados.

Aunque el contexto mexicano es distinto por ser sede, el ejemplo muestra que el impacto depende de factores como horarios, logística y hábitos de consumo. Así que sí, el Mundial 2026 promete pantallas llenas, mesas reservadas y cuentas más altas. Pero entre tickets que podrían subir hasta 29%, escasez de personal y presiones operativas, ver el partido en tu restaurante favorito podría no ser tan sencillo, ni tan barato, como imaginas.

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