México tiene 23.5 millones de jóvenes de entre 15 y 25 años. De ellos, 46% participa en el mercado laboral, 38% estudia y 16% no hace ninguna de las dos cosas. Traducido a personas son 3.7 millones que están fuera tanto de las aulas como del empleo, un grupo al que desde hace años se le etiqueta, de forma simplista y muchas veces despectiva, como los llamados “ninis”.
La cifra proviene de datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, retomados por el IMCO, que lo resumió con una gráfica contundente que muestra que uno de cada seis jóvenes está desconectado del sistema educativo y productivo. No es solo un problema estadístico. Es una generación que, en el momento más decisivo para acumular habilidades y experiencia laboral, quedó en pausa.
México no solo tiene “ninis”: está perdiendo capital humano a gran escala
Cuando se habla de jóvenes que no estudian ni trabajan, los llamados “ninis” o NEET, por sus siglas en inglés, suele pensarse en desempleo. Pero el fenómeno es más profundo.
La Organización Internacional del Trabajo advierte que la tasa NEET es un indicador más amplio que el desempleo juvenil, porque incluye a quienes ni siquiera buscan trabajo activamente y enfrentan barreras estructurales para integrarse al mercado. Además, los jóvenes en esta condición superan ampliamente a los desempleados y presentan mayor riesgo de exclusión económica y social.
Visto así, esos 3.7 millones no son solo personas sin ocupación, sino que representan talento, productividad e ingresos que el país simplemente no está aprovechando.
México se ubica entre los peores de la OCDE
El problema tampoco es aislado. Según datos de la OCDE, 18.9% de los jóvenes de 18 a 24 años en México no estudia ni trabaja, casi uno de cada cinco. Con ese nivel, el país ocupa el tercer lugar entre 38 naciones analizadas, solo por detrás de Brasil y Colombia.
Peor aún, ya que hace apenas tres años México estaba en el séptimo puesto. La tendencia no mejora, se deteriora. Eso significa que, mientras otras economías integran a su población joven, México acumula rezagos.
Ser mujer multiplica el riesgo: el peso invisible de los cuidados
El fenómeno tampoco se distribuye de forma pareja. Las brechas de género son evidentes. De acuerdo con la OIT, las tasas NEET suelen ser mucho más altas entre mujeres jóvenes, sobre todo por responsabilidades de cuidado y barreras de acceso al empleo.
Los datos de Statista para México muestran esa diferencia con claridad: en 2025, alrededor de 23.74% de las mujeres de 15 a 24 años estaba en condición NEET, frente a 11.8% de los hombres . En otras palabras, ellas enfrentan más del doble de riesgo de quedar fuera del sistema. No es falta de interés, sino obstáculos estructurales.
Educación incompleta, informalidad y puertas cerradas
El desafío va más allá de conseguir trabajo. Muchos jóvenes no logran acceder o terminar estudios superiores y quienes sí lo hacen se topan con un mercado laboral que no absorbe al ritmo necesario.
El resultado es un círculo vicioso: menos educación, menos oportunidades formales y mayor probabilidad de abandonar la búsqueda. La OIT subraya que la condición NEET es una señal de vulnerabilidad más grave que el desempleo tradicional, precisamente porque implica desconexión prolongada del sistema productivo.
En México hay políticas públicas enfocadas en esta población. Como anteriormente reportamos en Xataka México, programas como Jóvenes Construyendo el Futuro han incorporado a millones de aprendices, pero el número de “ninis” no ha disminuido de forma sostenida.
La evidencia apunta a que no basta con becas o capacitación temporal si el mercado formal no genera suficientes espacios. Al final, la cifra del IMCO resume todo: 3.7 millones de jóvenes en edad productiva están fuera. Y cada año que pasa sin integrarlos es una oportunidad perdida, no solo para ellos, sino para todo el país.
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