Un Apple Watch guardó datos de un crimen ocurrido hace tres años. Ahora son evidencia en un juicio por asesinato

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Los datos de un Apple Watch ayudan a reconstruir las horas clave antes del crimen.

Valeria Romero

Editora

Un reloj inteligente puede registrar cuántos pasos damos, nuestro ritmo cardíaco o incluso cuándo subimos unas escaleras. Son datos pensados principalmente para monitorear la actividad física y la salud. Sin embargo, esa misma información también puede terminar convertida en evidencia ante un tribunal.

Eso es precisamente lo que está ocurriendo tres años después de un crimen en Massachusetts. Los datos de movimiento registrados por un Apple Watch y un iPhone forman ahora parte de las pruebas presentadas en un juicio que ha conmocionado a todo Estados Unidos. Se trata del proceso contra Lindsay Clancy, acusada de asesinar a sus tres hijos en enero de 2023. Su defensa sostiene que sufría psicosis posparto cuando ocurrieron los hechos, mientras que la fiscalía argumenta que los asesinatos fueron planeados.

Para intentar reconstruir lo ocurrido durante las horas previas, la fiscalía recurrió a la información que permaneció almacenada en sus dispositivos. Esos registros se han convertido en una pieza clave para reconstruir la cronología de lo sucedido aquella trágica tarde.

El Apple Watch de Lindsay Clancy registró sus movimientos el día del crimen

Lindsay Clancy enfrenta un juicio por la muerte de sus hijos Cora, de cinco años; Dawson, de tres; y Callan, de ocho meses. Los hechos ocurrieron el 24 de enero de 2023 en la vivienda familiar de Duxbury, Massachusetts. La acusación sostiene que Clancy mató a los tres menores mientras su entonces esposo, Patrick Clancy, había salido de casa para realizar algunas compras.

Durante el juicio, el experto en informática forense Ian Whiffin declaró por parte de la fiscalía y presentó información extraída de los dispositivos de Clancy. Entre los registros analizados aparecen llamadas telefónicas, búsquedas realizadas en internet y datos recopilados por la aplicación Salud de Apple y su Apple Watch.

Según informa E Online, el reloj registró una última frecuencia cardíaca de 57 latidos por minuto, una cifra relativamente baja para un adulto en reposo. Además, detectó que subió dos tramos de escaleras a las 5:03 y 5:33 de la tarde. Este último dato resulta especialmente relevante para la investigación porque sus hijos fueron encontrados en diferentes habitaciones de la casa, por lo que los cambios de elevación registrados por sus dispositivos podrían ayudar a reconstruir parte de sus movimientos dentro de la casa durante ese periodo.

El iPhone añadió otras piezas a esa línea del tiempo. Según el testimonio de Whiffin, el teléfono fue desbloqueado por última vez a las 5:13 de la tarde y recibió una llamada perdida de Patrick a las 5:33. Minutos después se realizó una llamada de 14 segundos hacia él, posiblemente desde la pantalla bloqueada, y a las 6:09 entró otra llamada que no fue respondida.

Después de los asesinatos, Clancy saltó desde una ventana del segundo piso en un supuesto intento de suicidio y sufrió lesiones que la dejaron paralizada de la cintura para abajo. Para la fiscalía, todos estos registros ayudan a reconstruir la secuencia de acontecimientos antes y después de la muerte de los niños.

La defensa de Lindsay Clancy pone en duda los datos del Apple Watch

Sin embargo, los registros también se convirtieron en un punto de discusión durante el juicio. Kevin Reddington, abogado de Clancy, cuestionó durante el contrainterrogatorio la precisión de algunos datos y, sobre todo, los momentos en los que los dispositivos dejaron de recopilar información.

El Apple Watch dejó de registrar datos alrededor de las 5:23 de la tarde y posteriormente fue encontrado guardado en un cajón, lo que ayudaría a explicar por qué dejó de aportar información sobre sus movimientos. El iPhone, por su parte, dejó de registrar actividad aproximadamente a las 5:38. Estos vacíos limitan la posibilidad de utilizar ambos dispositivos para reconstruir de manera continua todo lo ocurrido durante ese periodo.

La fiscalía también presentó un historial de búsquedas realizadas antes de las muertes relacionadas con medicamentos y salud mental. Entre ellas aparecían consultas sobre dónde se encuentra la arteria carótida, ketamina para la ideación suicida y cuánto tarda en hacer efecto el Wellbutrin para tratar la depresión. La defensa cuestionó que toda esa actividad pudiera atribuirse directamente a Lindsay: durante el contrainterrogatorio, Reddington planteó que algunas búsquedas pudieron realizarse desde otro dispositivo y señaló que otra persona había accedido a su cuenta de Facebook y de correo electrónico.

Si bien la defensa no niega que Clancy mató a sus hijos, sostiene que no puede ser considerada penalmente responsable porque padecía psicosis posparto en ese momento. Al mismo tiempo, busca demostrar que existieron fallas en la atención psiquiátrica que recibió antes de los asesinatos. El tratamiento de Lindsay está bajo escrutinio por una demanda que cuestiona si los profesionales que la atendieron detectaron y trataron adecuadamente el deterioro de su estado mental.

Entre los señalamientos está que una de sus psiquiatras la atendió 14 veces durante casi cinco meses y tuvo su última consulta con ella apenas un día antes de la muerte de los niños.

Los relojes inteligentes se están convirtiendo en testigos digitales

El caso de Clancy no es el primero en el que los datos de un Apple Watch terminan formando parte de una investigación criminal. En distintos países, los registros de actividad y frecuencia cardíaca almacenados por estos dispositivos han servido para contrastar declaraciones, establecer cronologías y complementar otras evidencias.

Uno de los casos más conocidos ocurrió en Australia. En 2016, el Apple Watch de Myrna Nilsson registró un aumento repentino de su frecuencia cardíaca y después el cese de su actividad, información que permitió cuestionar la versión de Caroline Nilsson, quien había asegurado que unos hombres habían entrado a su casa y asesinado a su suegra. Los horarios registrados por el reloj no coincidían con su coartada.

Algo similar ocurrió en California en 2018 con el asesinato de Karen Navarra. Su Apple Watch registró un aumento de su ritmo cardíaco y posteriormente su detención alrededor de las 3:20 de la tarde. Las cámaras de seguridad situaron el vehículo de su padrastro, Anthony Aiello, frente a la vivienda en ese mismo momento y mostraron que salió pocos minutos después. La coincidencia entre ambas evidencias terminó formando parte del caso en su contra.

Estos antecedentes muestran por qué los datos de un reloj inteligente pueden adquirir relevancia dentro de una investigación, aunque no necesariamente expliquen por sí solos cómo ocurrió un crimen. Su utilidad está en cruzar esos registros con otras pruebas para reconstruir una cronología, algo que ahora también ocurre en el polémico juicio de Lindsay Clancy.

Imágenes | Pexels/Reuters/Facebook

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