Un Luisito Comunica hecho con IA y alabando al Gobierno mexicano adelanta la próxima ola de deepfakes

Luisito Comunica

¿Y si mañana una IA te hace decir algo que nunca dijiste?

Samantha Guerrero

Editora Jr

Un día podrías abrir internet y encontrarte contigo mismo diciendo algo que nunca dijiste. No sería una fotografía manipulada ni un video editado: aparecerías hablando, con tu cara, tu voz y tus gestos, pero todo habría sido generado por inteligencia artificial. Y lo más inquietante es que ya no estamos hablando de una posibilidad lejana. 

Eso es precisamente lo que denunció Luisito Comunica esta semana. El creador encontró videos generados con IA en los que una versión artificial de él hablaba favorablemente sobre el gobierno mexicano y aseguró que nunca participó en esas grabaciones ni autorizó el uso de su imagen. También señaló otro material en el que aparecía una versión artificial de Kenia Os. 

El caso abre una pregunta que cada vez será más difícil esquivar: si alguien puede clonar tu rostro y tu voz para hacerte decir algo que nunca dijiste, ¿la ley mexicana puede protegerte? 

Luisito Comunica encontró una versión de sí mismo que nunca existió

El creador mostró y publicó a través de sus historias de Instagram anuncios en internet en los que aparecía una versión de él generada con inteligencia artificial. En uno de ellos, un supuesto entrevistador le preguntaba si había visto el informe de gobierno de Claudia Sheinbaum y le pedía mencionar una cifra que le hubiera llamado la atención.

La versión artificial de Luisito respondía con un dato sobre los programas del Bienestar y lo presentaba de forma positiva. El problema era bastante más sencillo de explicar: Luisito nunca grabó esa entrevista. El propio creador cuestionó que alguien utilizara su imagen para poner en su boca declaraciones que nunca hizo. 

La grabación estaba relacionada con un perfil llamado Conversación Pública, una cuenta que utilizaba logotipos del gobierno, aunque ninguna dependencia oficial ha confirmado que fuera responsable de los materiales. La cuenta, además, dejó de aparecer en algunas plataformas.

Y ahí es donde el caso deja de ser solamente una historia sobre un video falso. La pregunta de fondo es qué ocurre cuando alguien utiliza la identidad de otra persona para fabricar una declaración que nunca existió

La ley mexicana ya protege el retrato, pero la IA cambió el problema

La respuesta legal no empieza con la inteligencia artificial. La Ley Federal del Derecho de Autor ya establece desde hace años que el retrato de una persona solo puede utilizarse o publicarse con su consentimiento expreso, aunque contempla algunas excepciones.

El artículo 87, por ejemplo, considera situaciones en las que una persona aparece como parte menor de un conjunto o cuando una fotografía se toma en un lugar público con fines informativos o periodísticos. La misma disposición contempla también el caso en que alguien recibe una remuneración por dejarse retratar y se presume que autorizó el uso de su imagen dentro de los términos acordados.

Hasta ahí parece que el problema está bastante bien cubierto. Pero hay un detalle: la ley habla del retrato, mientras que una IA puede fabricar algo que nunca fue un retrato real.

Hace unos años, para utilizar la imagen de Luisito, alguien necesitaba una fotografía, una grabación o un video suyo. Ahora puede tomar ese material como punto de partida y generar una escena que nunca ocurrió.

México ya intenta proteger la identidad digital

La discusión ya llegó al Congreso, pero no existe una sola iniciativa que intente resolver todo el problema. Hay propuestas que abordan la imagen y la voz, otras que hablan de identidad digital y algunas que buscan establecer consecuencias cuando una representación sintética se utilice sin consentimiento.

Una de ellas, presentada el 29 de abril de 2026 en la Cámara de Diputados, plantea reformar la Ley Federal del Derecho de Autor para proteger expresamente la imagen, la voz y una representación digital identificable frente al uso de inteligencia artificial. La propuesta contempla que estos elementos, incluso cuando hayan sido generados, reproducidos, modificados o alterados mediante IA, requieran consentimiento expreso.

Otra, presentada el 28 de abril de 2026 en el Senado, busca reconocer constitucionalmente el derecho de las personas a la protección de su identidad digital e incluye elementos como imagen, voz y datos biométricos. A esto se suman propuestas para incorporar la protección de representaciones sintéticas en materia de datos personales y otra iniciativa que busca crear consecuencias penales para determinados usos no autorizados de la imagen, la voz o la identidad mediante IA.

La discusión también ha llegado a los contenidos sintéticos. Otra propuesta plantea mecanismos para identificar o etiquetar material generado o modificado sustancialmente con inteligencia artificial, mientras que una reforma relacionada con artistas intérpretes y ejecutantes ya fue aprobada por la Cámara de Diputados y contempla el uso de IA para transformar o imitar sus interpretaciones.

Pero hay un detalle importante que atraviesa todas estas propuestas: siguen siendo iniciativas o reformas en proceso, no una ley general que permita retirar automáticamente cualquier deepfake. Algunas están pendientes en comisiones y otras continúan su trámite legislativo.

Lo interesante es que el Congreso ya está intentando cubrir distintas partes del mismo problema. La pregunta dejó de ser únicamente si alguien puede utilizar tu fotografía y ahora también incluye qué pasa con una voz, una cara o una representación digital que una IA puede fabricar.

Entonces, ¿es ilegal usar la cara de alguien con IA?

No hay una respuesta de “sí” o “no” que sirva para todos los casos. México ya tiene protección legal de la imagen y existen otras vías jurídicas que pueden entrar en juego dependiendo de lo ocurrido, pero todavía no existe una única ley federal que establezca de forma general que todos los deepfakes son ilegales.

La situación depende de factores como el consentimiento, la finalidad del contenido, la forma en que se utiliza la imagen, si existe explotación comercial, si se causa un daño y qué derechos específicos están involucrados. Por eso tampoco sería correcto afirmar automáticamente que el caso denunciado por Luisito constituye un delito.

Lo que sí podemos decir es que su denuncia cae justo en una zona que los legisladores mexicanos están intentando definir con mayor precisión. Y aquí hay una diferencia importante: que una tecnología permita hacer algo no significa automáticamente que esté permitido hacerlo.

La ley fue escrita para un mundo donde una foto era una foto

El verdadero cambio está en que una fotografía puede convertirse en algo que nunca existió. Tu rostro puede aparecer en una entrevista que jamás concediste, tu voz puede pronunciar una frase que nunca dijiste y una versión digital de ti puede respaldar una postura política, recomendar un producto o incluso aparecer realizando una conducta que jamás llevaste a cabo.

Hace unos años, el problema era que alguien utilizara tu fotografía sin permiso. Ahora la tecnología permite algo mucho más complicado: hacer que parezca que tú hiciste algo que nunca hiciste.

Por eso las propuestas que se discuten en México buscan ampliar la protección más allá del retrato tradicional. La idea es reconocer que la identidad de una persona también puede ser reproducida, manipulada o fabricada digitalmente.

Una de esas propuestas incluso contempla mecanismos para solicitar la supresión de una réplica digital no autorizada. Es decir, además de oponerse al uso de su identidad, una persona podría tener una vía para pedir que esa representación sea eliminada.

Luisito no es el problema. Es un adelanto de lo que viene

El caso de Luisito Comunica muestra un problema que no se limita a un influencer ni a un video político. Lo verdaderamente importante es que cualquiera podría terminar enfrentándose a una representación artificial de sí mismo circulando por internet.

Una persona podría aparecer recomendando un producto que nunca probó, respaldando una postura política que nunca defendió o diciendo algo que podría afectar su reputación. Y cuanto mejor funcione la tecnología, más difícil será para el público distinguir entre una grabación real y una fabricación convincente.

México ya está intentando responder a ese escenario desde distintos frentes, pero mientras las propuestas avanzan o se quedan en el camino, la tecnología continúa haciendo algo que hace unos años parecía imposible. La IA ya aprendió a poner palabras en nuestra boca y ahora la ley mexicana está intentando decidir quién puede quitárnoslas.

Imágenes | luisitocomunica, Pexels

En Xataka México | La IA en México avanza a un ritmo de una empresa por minuto, pero hay un problema: casi ninguna sabe cómo aprovecharla

En Xataka México | México cada vez usa más IA, pero la usa para hacer tareas, no para innovar

Ver todos los comentarios en https://www.xataka.com.mx

VER 0 Comentario