México ya puso por escrito cómo quiere entrar a la carrera mundial de la inteligencia artificial. El Plan Nacional de Inteligencia Artificial, elaborado por la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), plantea algo más ambicioso que simplemente incorporar ChatGPT o cualquier otro modelo a las oficinas públicas. El objetivo es que el Estado mexicano desarrolle capacidades propias para crear, adaptar, supervisar y operar sistemas de IA.
El documento organiza la estrategia alrededor de tres pilares: un marco ético y legal sólido; capacidades, talento y software público; e infraestructura estratégica para la soberanía tecnológica. La idea es que estos elementos funcionen juntos para evitar que la inteligencia artificial termine siendo una colección de proyectos aislados y, en cambio, se convierta en una capacidad permanente del gobierno.
La IA que México quiere usar para dejar de depender de soluciones externas
El Plan plantea que el Estado no debe convertirse en un usuario pasivo de tecnologías creadas por terceros, sino contar con equipos capaces de diseñar, adaptar, evaluar y supervisar sus propios sistemas. Eso incluye mejorar los datos gubernamentales, desarrollar software público, construir infraestructura y colaborar con universidades, empresas y comunidades técnicas.
Esta estrategia además conecta directamente con el Programa Sectorial de la ATDT 2025-2030, que establece como uno de sus objetivos desarrollar tecnología pública y capacidades propias, priorizando la soberanía de los datos y el uso de inteligencia de datos para mejorar la función gubernamental y la toma de decisiones. El programa también identifica la dependencia de proveedores privados y extranjeros como uno de los problemas que México busca reducir.
El Programa Sectorial señala que en 2024 apenas 25% de los trámites gubernamentales podían realizarse digitalmente, mientras que existían más de 7,000 trámites federales y una fuerte dispersión entre plataformas.
Una fábrica de IA para resolver problemas del gobierno
Una parte del plan ya está funcionando.La Fábrica de IA es descrita como el motor de desarrollo tecnológico del gobierno y reúne a 100 expertos especializados. Su trabajo incluye desde agentes conversacionales para atender ciudadanos hasta modelos capaces de predecir riesgos para apoyar políticas públicas.
Uno de sus proyectos es Semáforo Aduanal, que utiliza información histórica y criterios institucionales para ayudar a las aduanas a priorizar inspecciones. Otro es Ventanilla 24/7, el agente conversacional que permite buscar trámites federales utilizando lenguaje cotidiano. Desde su lanzamiento, el 9 de enero de 2026, este último había alcanzado a más de 280,000 personas usuarias.
En Xataka México ya habíamos contado cómo esta Ventanilla representa un cambio importante: no se plantea solamente como un chatbot, sino como parte de una estrategia de automatización de servicios públicos.
También quieren fabricar el talento que necesita esta IA
El segundo gran componente es formar personas capaces de mantener este ecosistema. El Centro Público de Formación en IA ofrece capacitación gratuita y tiene cinco áreas principales: inteligencia artificial, análisis de datos, Java, nube y ciberseguridad. El programa funciona con la participación de 14 empresas tecnológicas y contempla una formación intensiva de cinco meses.
La primera generación está integrada por 10,000 estudiantes, mientras que la capacidad proyectada es de 25,000 certificaciones al año. Además, los egresados podrán incorporarse a proyectos como la propia Fábrica de IA. Esto coincide con lo que ya habíamos reportado sobre la creación del Centro Público de Formación en IA, que nació con la intención de convertirse en una de las mayores escuelas públicas de inteligencia artificial de América Latina.
Coatlicue será el músculo de cómputo de la estrategia
Pero entrenar talento y desarrollar software no sirve de mucho sin capacidad de procesamiento. Por eso el tercer pilar apuesta por infraestructura propia. Aquí aparece Coatlicue, la supercomputadora que, de acuerdo con el Plan, tendrá 14,480 GPUs, 314 petaflops de capacidad, 7,500 chasis y 200 gabinetes y estará instalada en Zacatenco, en el Instituto Politécnico Nacional.
El gobierno la concibe como un bien público al que podrán acceder investigadores, universidades y centros de investigación, además de empresas mediante renta de capacidad de cómputo. Coatlicue será el nodo principal del Clúster Nacional de Supercómputo y podrá utilizarse para tareas como predicciones climáticas, agricultura, energía, análisis fiscal y aduanal, salud e investigación científica.
La otra pieza: centros de datos y reglas para la IA
La estrategia no termina en Coatlicue. México también plantea una red nacional de centros de datos y una nube gubernamental para almacenar, procesar y proteger información pública, con el objetivo de avanzar hacia una infraestructura tecnológica soberana.
Y antes de automatizar decisiones públicas, el gobierno también quiere establecer reglas. El Plan propone una futura legislación federal basada en transparencia y explicabilidad, uso ético, no discriminación, proporcionalidad, supervisión humana y corresponsabilidad.
Esto retoma los Principios de Chapultepec, presentados previamente por la Secihti y la ATDT, que establecen que la IA debe ampliar derechos, mantener responsables humanos detrás de las decisiones y considerar la diversidad cultural y lingüística del país.
Imagen | Pexels
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