En 2004, IBM presumió tener la supercomputadora más potente del mundo. Más de 20 años después, una sola RTX la destruyó por completo

Ismael Garcia Delgado

Editor Jr

La industria del hardware ha experimentado una transformación acelerada en las últimas décadas. Equipos que en su momento representaron la cúspide del rendimiento han sido superados por componentes mucho más compactos, accesibles y eficientes. El gran ejemplo es la supercomputadora de IBMhace más de 20 años presumió ser la más potente del mundo

Se trata de la BlueGene/L, un sistema compuesto por miles de nodos que integraban 32,768 procesadores y cerca de 16 TB de almacenamiento. Su capacidad la colocó en el primer lugar del ranking TOP500, con lo que se consolidó como el equipo más potente de su época. Hoy, el panorama ha cambiado.

Actualmente, la industria es radicalmente distinta. Una sola tarjeta gráfica como la NVIDIA RTX 4090, es capaz de superar aquella supercomputadora en ciertos tipos de procesamiento como en tareas gráficas, cálculos paralelos y hasta dimensiones. Aunque claro, no en almacenamiento.

Mientras la BlueGene/L alcanzaba aproximadamente 70.72 TFLOPS, la RTX 4090 puede superar los 80 TFLOPS, e incluso acercarse a los 100 TFLOPS bajo configuraciones optimizadas. Todo esto en un componente que cabe dentro de una computadora personal.

Además, la opción ofrecida por NVIDIA no solo es un componente fundamental en los videojuegos en PC, sino que tiene una mayor accesibilidad para los consumidores en general. A su vez, este avance no es un caso aislado. La evolución del hardware ha estado marcada por la miniaturización y el aumento en la capacidad de procesamiento. 

Dispositivos como disquetes o CD, que dominaron el almacenamiento en su momento, han sido reemplazados por memorias USB significativamente más pequeñas y rápidas. Como resultado, se encuentra un ecosistema donde equipos más compactos no solo igualan, sino que superan el rendimiento de sistemas que usaban instalaciones completas.

A pesar de la reducción de tamaño en términos generales, algunos componentes actuales plantean desafíos prácticos. Por ejemplo, las tarjetas gráficas de alto rendimiento pueden ser bastante grandes como para no encajar en todos los gabinetes. Como le pasó a un jugador, que armó su computadora gamer y no se percató de ese detalle aún cuando pasó "dos meses planificando".

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