Fire Emblem: Fortune’s Weave es una de las experiencias más ambiciosas de Nintendo en años. Un RPG destinado a ser de culto

Fire Emblem 01

La joya de Nintendo Switch 2

MartinPixel

Coordinador Editorial Senior

Hay franquicias de Nintendo que no necesitan presentación. Basta con mencionar Mario, Zelda o Pokémon para que prácticamente cualquier persona sepa de qué estamos hablando. Fire Emblem nunca ha tenido ese mismo nivel de exposición, a pesar de que lleva más de tres décadas acompañando a las consolas de la compañía. Desde aquel primer juego lanzado en 1990, la serie ha pasado por NES, Super Nintendo, Game Boy Advance, GameCube, Wii, Nintendo DS, Nintendo 3DS y Nintendo Switch, además de expandirse al terreno de los celulares con Fire Emblem Heroes.

Eso hace todavía más curioso que una saga con semejante trayectoria siga siendo, para muchos jugadores, una especie de secreto a voces dentro del catálogo de Nintendo. Fire Emblem ha construido una identidad muy particular alrededor de los RPG tácticos, las relaciones entre personajes y las decisiones que pueden cambiar el rumbo de una historia, pero nunca ha conseguido convertirse en uno de los nombres inmediatamente reconocibles de la compañía. Fortune’s Weave llega ahora a Nintendo Switch 2 con una misión complicada: no solamente continuar esa tradición, sino demostrar hasta dónde puede llevarla Intelligent Systems.

Y lo hace de una manera sorprendentemente ambiciosa.

Estamos ante uno de los RPG más grandes que ha recibido Nintendo Switch 2, pero su tamaño no está basado únicamente en tener más mapas, más personajes o más horas de juego. La verdadera apuesta está en la manera en la que se cuenta la historia. Cuatro protagonistas tienen sus propios caminos, sus propios conflictos y sus propias batallas, pero las cuatro historias avanzan dentro de un mismo mundo y terminan entrelazándose.

El resultado es un RPG que fácilmente puede superar las 100 horas y que, a diferencia de muchos juegos de semejante duración, encuentra constantemente nuevas razones para seguir avanzando. No es perfecto y exige bastante paciencia durante sus primeras horas, pero cuando finalmente muestra todas sus cartas, queda claro que Intelligent Systems no quiso hacer simplemente otro Fire Emblem.

Cuatro historias que convierten la campaña en algo mucho más grande

La primera gran diferencia aparece desde la propia estructura de la aventura. Fortune’s Weave está construido alrededor de cuatro caminos protagonizados por Cai, Dietrich, Theodora y Leda. Cada uno tiene una motivación completamente diferente para participar en los Juegos Heroicos que se celebran en Dagsion, pero sus historias terminan encontrándose en distintos momentos de la aventura. Nintendo describe precisamente esta estructura como cuatro caminos paralelos que podemos cambiar libremente mientras reunimos aliados y construimos nuestro equipo.

Esto podría parecer, en principio, una simple variación de lo que ya habíamos visto en Fire Emblem: Three Houses. No lo es. Aquí la gracia está en que las cuatro campañas pueden avanzar de manera paralela y nosotros decidimos cuándo cambiar de perspectiva. Podemos concentrarnos durante un buen rato en uno de los protagonistas y después pasar a otro, descubriendo qué estaba ocurriendo mientras nosotros seguíamos una historia diferente.

Esa estructura consigue algo que parece muy sencillo sobre el papel, pero que resulta complicado de ejecutar: hacer que cuatro protagonistas se sientan como parte de una misma historia sin convertirlos en simples capítulos intercambiables. Cai tiene su propia motivación para participar en los Juegos Heroicos y salvar a su padre; Dietrich busca enfrentarse a rivales cada vez más poderosos; Theodora participa como reina para cumplir el sueño de su reino; mientras que Leda está impulsada por la venganza después de la muerte de su padre. 

La personalidad de cada uno también tiene consecuencias jugables. No estamos hablando solamente de cambiar el diseño de un personaje o de darle una motivación diferente en los diálogos. Cada protagonista modifica la manera en la que entendemos el campo de batalla, porque sus unidades, habilidades y posibilidades de combate nos obligan a pensar de maneras distintas.

Y aquí aparece una de las decisiones más interesantes de toda la aventura: podemos terminar una ruta y sentir que todavía queremos saber qué estaba ocurriendo en las otras tres. Incluso si decidimos concentrarnos en una sola historia, el juego constantemente deja puertas abiertas para regresar y descubrir nuevas escenas, conversaciones, personajes y situaciones.

Es una forma muy inteligente de resolver uno de los problemas habituales de los RPG gigantescos. Fortune’s Weave es enorme, pero rara vez da la sensación de que estamos recorriendo el mismo camino cuatro veces.

La propia Intelligent Systems ha explicado que originalmente contemplaron una estructura todavía más ambiciosa, con ocho protagonistas, antes de reducir el número a cuatro para evitar que la historia se volviera demasiado complicada. Y después de jugarlo, cuatro parecen suficientes: cada una de estas historias tiene el espacio necesario para desarrollarse sin convertirse en un simple complemento de las demás.

Eso también explica por qué estamos ante un juego que necesita paciencia.

Es un Fire Emblem que tarda en atraparte, pero después no quiere soltarte

Si nunca has jugado un Fire Emblem, aquí hay una buena noticia: puedes entrar directamente. Aunque Fortune’s Weave comparte universo con Three Houses y está ambientado en el continente de Dagda, al sur de Fódlan, Nintendo dejó claro que el objetivo era que funcionara como una aventura independiente. 

Quienes jugaron Three Houses encontrarán referencias y conexiones que enriquecen la experiencia, pero no son indispensables para entender lo que está ocurriendo. Es una distinción importante porque, después del éxito de aquella entrega, habría sido sencillo construir una continuación que obligara a los jugadores a conocer todo lo anterior. Aquí ocurre exactamente lo contrario: puede ser una puerta de entrada a la franquicia sin sacrificar la profundidad que esperan los veteranos.

Eso sí, entrar no significa que el juego vaya a hacer todo lo posible para conquistarnos durante la primera hora. Fortune’s Weave es lento. Muy lento.

Hay una enorme cantidad de diálogos, personajes, nombres, territorios, conflictos políticos, dioses, clanes y conceptos que tenemos que aprender. Las primeras horas funcionan casi como una inversión: el juego nos está enseñando su mundo y nosotros tenemos que decidir si queremos comprometernos con él.

Necesité darle tiempo para entender hacia dónde quería llevarme. No es un RPG que busque engancharte inmediatamente con una sucesión de grandes momentos, sino uno que poco a poco va construyendo su mundo hasta que las piezas empiezan a encajar. Y cuando lo hacen, la recompensa es importante.

Dagda es además una de las diferencias más evidentes respecto a Three Houses. Mientras aquella aventura estaba inspirada visualmente en la Europa oriental medieval, Intelligent Systems diseñó Dagda tomando como referencia el Mediterráneo antiguo, con una arquitectura, colores y atmósfera completamente diferentes. La propia desarrolladora explica que buscaba transmitir un mundo más luminoso, energético y vital, donde además conviven múltiples dioses con los seres humanos.

Esto se refleja en la presentación, pero también en la propia historia. Los Juegos Heroicos, las diferentes naciones y la presencia constante de las divinidades construyen una aventura de escala considerable, aunque el juego nunca abandona esa esencia de RPG táctico que ha definido a la franquicia. Y ahí es donde entra su otra gran fortaleza.

El combate sigue siendo clásico, pero ahora tenemos más formas de jugarlo

Si algo no necesitaba una revolución era el sistema de combate.

Fire Emblem lleva décadas perfeccionando sus batallas tácticas por turnos y Fortune’s Weave entiende perfectamente que no necesita reinventar aquello que funciona. Tenemos un tablero dividido en casillas, diferentes tipos de unidades, ataques a distancia y cuerpo a cuerpo, ventajas de posición y habilidades que pueden cambiar completamente una batalla.

La clave está en que el juego nos da una cantidad enorme de herramientas sin obligarnos a utilizarlas todas.

Podemos analizar cada movimiento, elegir cuidadosamente qué personaje atacar, aprovechar el terreno, utilizar obstáculos, escondernos entre la vegetación o enfrentarnos a zonas donde la visibilidad se reduce. También debemos aprender qué unidades funcionan mejor en determinadas situaciones y cómo aprovechar sus habilidades particulares.

La variedad entre los protagonistas hace que esto sea todavía más interesante. Algunas unidades están diseñadas para atacar directamente y asumir riesgos; otras funcionan mejor manteniendo distancia; algunas tienen habilidades capaces de desplazarse por el campo de batalla de maneras especiales. La diferencia no es únicamente estética: la campaña que elegimos puede cambiar nuestra manera de jugar. Y después está todo lo que ocurre alrededor de las batallas.

Podemos reclutar nuevos personajes, mejorar nuestras relaciones, hacer regalos, fortalecer vínculos, comprar armas, llevarlas a la herrería para mejorarlas, descansar, completar misiones secundarias y conseguir recursos que después pueden hacer una diferencia importante en los enfrentamientos.

También están los templos y las bendiciones de los dioses, que permiten incorporar ventajas adicionales a nuestra estrategia. Dependiendo de lo que busquemos, podemos conseguir beneficios relacionados con la evasión, los ataques, el movimiento o incluso manipular determinados elementos de los turnos. Es mucho. Quizá demasiado al principio.

Pero una de las decisiones que más agradecí es que Fortune’s Weave permite adaptar la experiencia a nuestro ritmo. La dificultad se divide entre Normal y Difícil, y también podemos activar el permadeath, una de las características históricas de la serie: si una unidad muere de forma permanente, no vuelve a nuestra formación.

También podemos acelerar las batallas, desactivar animaciones y reducir determinados elementos visuales para avanzar más rápido. Incluso está disponible el modo ratón de Nintendo Switch 2, aunque después de probarlo queda más como una demostración interesante de las posibilidades de la consola que como una forma imprescindible de jugar.

Y si únicamente queremos resolver las partes importantes de una batalla, podemos aprovechar los turnos restantes para que ciertas acciones avancen automáticamente. Es una herramienta muy útil cuando ya tenemos una ventaja clara y no queremos invertir varios minutos en movimientos que sabemos que no cambiarán el resultado.

Esto permite que el jugador decida cuándo quiere jugar de manera extremadamente estratégica y cuándo simplemente quiere avanzar.

Un RPG que parece no terminar nunca

Hay algo particularmente extraño en Fortune’s Weave: mientras más horas le dedico, más cosas parece tener.

Tenemos un calendario, fechas especiales, coliseos, entrenamiento, cambios de clase, habilidades específicas de los personajes, sistemas de prestigio, equipamiento, misiones secundarias y una cantidad considerable de actividades que se encuentran fuera de las batallas principales.

Los mapas también son enormes y existen suficientes alternativas para que no tengamos que avanzar siempre siguiendo una única línea. Podemos desviarnos para conseguir experiencia, buscar recursos, reclutar personajes o simplemente prepararnos mejor antes de regresar a la historia principal.

Incluso existen momentos en los que podemos decidir que ya hicimos suficiente y continuar hacia el siguiente objetivo, mientras los turnos restantes avanzan automáticamente.

La libertad no está en que el juego nos permita ignorar su contenido, sino en que podemos decidir cuánto queremos aprovecharlo.

Eso es importante porque sería muy fácil sentirse abrumado. Hay demasiados personajes, demasiados sistemas y demasiadas posibilidades. Durante las primeras horas tuve precisamente esa sensación: Fortune’s Weave parece querer enseñarnos todo al mismo tiempo. Pero eventualmente cada sistema encuentra su lugar.

Las técnicas de ignición, por ejemplo, funcionan como habilidades especiales asociadas a determinados personajes y añaden otra capa de planificación a los combates. Las bendiciones amplían las posibilidades estratégicas. Las mejoras de equipo permiten preparar unidades específicas para determinadas funciones. Y el reclutamiento abre todavía más posibilidades para construir nuestro grupo.

El resultado es un RPG que puede acompañarnos durante meses sin ningún problema.

Las estimaciones sobre una partida completa varían bastante dependiendo de cuánto contenido secundario hagamos y de cuánto queramos explorar las cuatro rutas, pero las primeras experiencias y análisis sitúan la aventura fácilmente por encima de las 100 horas, con algunas estimaciones considerablemente mayores para quienes buscan verlo prácticamente todo.

Y aquí vuelvo a una de las cosas que más me sorprendieron: no siento que el juego necesite inflar artificialmente su duración. Hay mucho contenido porque hay mucho que hacer.

Un Fire Emblem que mira al futuro sin abandonar sus raíces

Técnicamente, Fortune’s Weave tampoco intenta convertirse en una demostración gráfica de Nintendo Switch 2. Sus diseños de personajes son elegantes, los escenarios tienen personalidad y las escenas cinematográficas cumplen perfectamente con su función, pero el verdadero espectáculo está en la combinación entre arte, música y puesta en escena.

La inspiración mediterránea funciona especialmente bien. Hay una identidad visual clara que se distancia de Three Houses, y la música acompaña esta decisión con composiciones que incorporan una fuerte influencia española y mediterránea, incluyendo guitarras y sonoridades cercanas al flamenco.

Tenemos voces en japonés e inglés y textos en español, lo que resulta especialmente importante en un juego donde vamos a pasar una cantidad considerable de horas leyendo y siguiendo conversaciones. La localización permite disfrutar de una historia que, por su propia naturaleza, necesita que prestemos atención a sus personajes y a los acontecimientos que los rodean.

El rendimiento tampoco busca convertirse en el protagonista. Es sólido y cumple con lo necesario para un RPG de estas características. Y, sinceramente, después de tantas horas, me parece una decisión correcta: el verdadero músculo de Fortune’s Weave está en lo que hace con sus sistemas, no en intentar demostrar cuántos efectos puede mover Nintendo Switch 2.

Porque al final, lo más importante es que Intelligent Systems encontró una manera de hacer evolucionar una fórmula que ya estaba muy pulida.

Fire Emblem lleva décadas construyendo sus batallas tácticas. Three Houses demostró que la estructura narrativa podía convertirse en uno de los grandes atractivos de la serie. Fortune’s Weave toma ambas ideas y las lleva hacia otro lugar: cuatro protagonistas, cuatro perspectivas, una historia que avanza en paralelo y un mundo que poco a poco obliga a que todas esas piezas terminen encontrándose.

No es un juego perfecto. Su ritmo inicial puede ser demasiado lento para quienes busquen una aventura que los atrape inmediatamente, la cantidad de sistemas puede resultar abrumadora y hay momentos en los que administrar todo lo que tenemos disponible se siente casi como otro trabajo.

Pero también es precisamente esa ambición la que hace que sea tan difícil dejarlo de lado.

Si eres fan de Fire Emblem, aquí hay una cantidad absurda de contenido para disfrutar. Y si nunca has jugado uno, quizá estamos ante una de las mejores oportunidades para descubrir por qué esta saga ha conseguido mantenerse durante más de tres décadas.

Fortune’s Weave no necesita que conozcamos toda la historia de la franquicia. Tampoco necesita que hayamos jugado Three Houses. Lo único que nos pide es paciencia.

Porque después de las primeras horas, cuando dejamos de intentar entender todos sus nombres, sus sistemas y sus protagonistas, aparece algo mucho más interesante: un RPG que sabe perfectamente cuánto puede exigirnos y que, a cambio, está dispuesto a recompensarnos con una aventura gigantesca.

Y quizá esa sea la mayor sorpresa de todas.Nintendo Switch 2 todavía tiene mucho camino por delante, pero Fire Emblem: Fortune’s Weave ya deja claro que su catálogo también puede encontrar algunas de sus experiencias más ambiciosas en los lugares que menos esperábamos.

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