
Eso sí, no lo verás promoviendo el regreso de los casetes. Su propuesta es transformar los archivos digitales en objetos coleccionables.
El Sleevenote no es tu típico reproductor de mp3. A diferencia de lo que pasa con dispositivos conectados, dependientes por completo de plataformas de streaming como Apple Music o Spotify, este dispositivo compacto, del tamaño de un portavasos cuadrado (si bien considerablemente más grueso), se centra exclusivamente en la propiedad de archivos mp3 y el arte visual que los acompaña.
Wallpaper.com lo describe así: “Sleevenote es un 'reproductor de música consciente', un dispositivo compacto que es una mezcla de escala al estilo Walkman, comodidad basada en mp3 y portal totémico al arte del álbum”. Su objetivo principal es eliminar las distracciones constantes de los teléfonos inteligentes y la influencia perniciosa de los algoritmos modernos.
El aparato es casi en su totalidad una pantalla táctil, que evoca deliberadamente el aspecto de la carátula de un CD o un vinilo. Al priorizar el diseño artístico y la intención del creador, el aparato transforma los archivos digitales en objetos coleccionables, en los que la apreciación abstracta da origen a un valor que es casi tangible. Esta propuesta, dice el sitio de Sleevenote, “busca fomentar un espacio de coleccionismo digital más pausado, donde la música se aprecia como una obra de arte integral y no como contenido efímero”.
Un solo propósito
Detrás de la idea está el músico inglés Tom Vek, que diseñó Sleevenote en torno a lo que describe como su “pilar” ideológico: la propiedad real frente al streaming. Por eso, el dispositivo está diseñado exclusivamente para reproducir música que ha sido explícitamente comprada y descargada.
En una entrevista con The Verge, Vek dijo: “Nos han hecho creer que no tiene sentido comprar nada digitalmente, pero es lo mejor que se puede hacer con cosas como la música. Las descargas digitales no solo ofrecen mucho más apoyo a los artistas, sino que nos dan a los fans de la música acceso offline y con marca de tiempo a gran arte. Eso anima a pasar tiempo con una selección curada que es buena para la mente y el alma. Quiero que Sleevenote habilite eso”.
Bajo esa visión, el reproductor se convierte en una manifestación física de la música digital para diferenciar la "propiedad" del simple "descubrimiento" o consumo masivo. Su mayor innovación es que la contraportada digital interactiva funciona como la interfaz de usuario: el oyente selecciona y reproduce las canciones tocando directamente sus títulos sobre el diseño trasero, emulando la mística de preparar un disco físico para escucharlo. De hecho, un simple scroll lateral permite recorrer las páginas de un 'booklet' digital, al estilo de los CD de antaño.
Vek trabajó con Chris Hipgrave, desarrollador de tecnología musical, para crear un sistema propietario para difundir la música y las obras de arte. La plataforma que desarrollaron permite que los artistas enriquezcan sus álbumes con libretos digitales, imágenes adicionales, letras de canciones y dinámicas interactivas cambiantes. Esto incluye la posibilidad de añadir notas escritas a mano con códigos de descuento para mercancía en conciertos, revivir las pistas ocultas o incluir detalles que mutan a lo largo de una campaña promocional.
Un largo camino
Pero no todo han sido pétalos de rosas. Vek lleva desde 2020 promoviendo su concepto, y el proyecto pasó por una complicada etapa de micromecenazgo hasta llegar, por fin, a una versión física real, más compacta y asequible. El prototipo original del dispositivo era sumamente grande (con un tamaño cercano al de un disco de vinilo de 7 pulgadas) y conseguir componentes apropiados para su fabricación demostró ser un desafío.
Durante la campaña de Indiegogo de fines de 2020, el precio estimado por unidad era de unos 707 dólares, lo que ponía al Sleevenote en las ligas del iPad Pro. Hoy el proyecto ha evolucionado hacia una nueva versión, disponible para su adquisición directa. Vek la bautizó como la "Day One Edition" y la puso a la venta en el sitio oficial por 349 dólares.
El lote inicial se limitó estrictamente a una edición de 100 prototipos ensamblados a mano. El objetivo era crear una "beta de hardware cerrada". Los compradores obtienen actualizaciones inalámbricas (OTA) regulares de firmware y acceso a un servidor de Discord privado junto a los fundadores del proyecto para reportar fallos y sugerir mejoras para futuras generaciones del dispositivo.
Con todo, Vek es enfático en decir que no quiere ser visto como un nostálgico de tecnologías obsoletas. En su entrevista con The Verge, apuntó: “Los nuevos reproductores de CD y reproductores de casetes de estilo retro son una gran señal de que la gente quiere experiencias musicales dedicadas offline, pero yo quiero ver ideas nuevas. Me interesan especialmente las ideas que impulsan la compra de música digital porque es mucho mejor para los músicos que comprar ese CD de segunda mano. Quiero que la generación de mis hijos no se quede atrapada en un ciclo retro o en un ciclo tecnológico condenado al fracaso. Quiero ver productos tecnológicos indie creados con cuidado que no podrían haber existido en ningún otro momento. Además, recuerdo los casetes, suenan fatal”.
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