El de Hollywood y la IA es un romance como los de las películas: prohibido, pero probablemente imposible de detener. Aunque le ha causado problemas en el pasado, la industria cinematográfica sigue inevitablemente atraída a los brazos de la IA, ilusionada con los beneficios que prometen los nuevos modelos y por eso, cada vez que se cierra una puerta, se abren, aparentemente, dos ventanas.
Según reportó The Wall Street Journal, la más reciente se abrió en virtud de una sorprendente unión entre la aclamada productora estadounidense A24 y el laboratorio de IA de Google, DeepMind. Como parte del acuerdo, la tecnológica invertirá 75 millones de dólares en el proyecto para desarrollar herramientas de redes neuronales que puedan ser utilizadas por los cineastas del estudio.
El programa estará dirigido por Scott Belsky, un veterano de Adobe y cofundador de la plataforma creativa Behance. Como reportó en su momento The Hollywood Reporter, fue contratado por A24 a principios de 2025 para supervisar las iniciativas digitales.
Belsky usó sus redes sociales para responder al anuncio de la colaboración, hecho por Demis Hassabis, en el blog de Google, en el que planteó su deseo de “crear nuevas funciones de IA para apoyar a los artistas en una narración auténtica y significativa que ayude a potenciar su visión creativa”. El representante de A24 dijo: “Hay mejores usos de la tecnología narrativa por descubrir, aquellos que preservan el control creativo y apoyan la asunción de riesgos creativos”.
Según se reveló, el acuerdo mantiene la biblioteca de películas de A24 -en la que se cuentan títulos como The Witch, Everything Everywhere All at Once, Hereditary, Moonlight, Uncut Gems, Midsommar y Marty Supreme- fuera del alcance de Google.
La paradoja de Ex Machina
En condiciones normales, una inversión millonaria de cualquier tecnológica en los dominios de Hollywood sería, para quienes ven con recelo el avance de la IA, motivo de preocupación. Pero el caso de Google y A24 reviste, además, visos irónicos, toda vez que una de las películas que le valió al estudio su salto a la fama trata, justamente, de una empresa tecnológica que crea una inteligencia artificial avanzada, que termina descontrolándose y manipulando a sus propios creadores.
Se trata de Ex Machina, una cinta de 2014 escrita y dirigida por Alex Garland y protagonizada por Alicia Vikander, Domhnall Gleeson y Oscar Isaac. Aunque no fue un éxito de taquilla (con un presupuesto de 15 millones de dólares la película recaudó aproximadamente 37 millones a nivel mundial), sí fue aclamada por la crítica y ganó, en 2015, el premio Oscar a Mejores Efectos Visuales.
De allí que cobre renovado peso el propósito expresado por A24 de preservar el control creativo. El estudio está trabajando en una herramienta de IA para hacer storyboards, un uso que, a diferencia de innumerables otros, es visto por la industria con ojos más permisivos.
La última vez que A24 trajo dinero externo fue en 2024, cuando Thrive Capital lideró una ronda que elevó la valoración de la compañía a los 3,500 millones de dólares. Parte de ese capital se usó para poner en marcha la producción más grande en la historia del estudio: una versión cinematográfica del videojuego Elden Ring, que se rueda actualmente con un presupuesto de alrededor de 175 millones de dólares.
La cinta está a cargo de Alex Garland, el mismo director de Ex Machina.
Imagen | Gemini
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