Si has buscado información sobre cómo observar un eclipse solar, probablemente te encontraste con una recomendación que se repite con frecuencia: no utilizar los lentes para eclipse durante más de uno o tres minutos seguidos. Incluso algunos organismos y campañas de prevención siguen difundiéndola. Sin embargo, esa advertencia tiene un origen muy concreto y ya no refleja por completo la realidad de los lentes certificados que se comercializan actualmente.
La Sociedad Astronómica Americana (AAS) explica que muchos lentes para eclipse todavía incluyen instrucciones que recomiendan limitar su uso continuo y reemplazarlos después de algunos años. El problema es que esas indicaciones provienen de una época en la que los filtros utilizados no ofrecían las mismas garantías que los actuales.
Hoy, si un par de lentes cumple con la certificación internacional ISO 12312-2:2015 y se encuentra en buen estado, puede utilizarse durante periodos prolongados sin representar un riesgo para la vista. En otras palabras, el límite de uno o tres minutos no existe porque el filtro deje de proteger los ojos, sino porque la recomendación nació bajo condiciones que ya cambiaron.
Entonces, ¿por qué la advertencia sigue apareciendo?
Aunque la tecnología ha evolucionado, muchas instituciones prefieren mantener un mensaje conservador. La razón es sencilla: no pueden garantizar que todas las personas utilicen lentes auténticos o certificados.
Cada eclipse trae consigo la venta de productos falsificados o de baja calidad que imitan los filtros solares aprobados. En esos casos, limitar el tiempo de observación puede reducir el riesgo de una exposición prolongada a la radiación solar. A esto se suma otro factor: unos lentes mal colocados o dañados también pueden permitir el paso de luz directa hacia la retina.
Por eso, la recomendación de hacer pausas sigue teniendo sentido desde un punto de vista preventivo, aunque no porque un filtro certificado pierda efectividad después de algunos minutos de uso.
Descansar la vista sigue siendo una buena práctica
Existe otro motivo para apartar la mirada de vez en cuando y no tiene relación con el funcionamiento de los lentes.
Después del eclipse solar de 2024, especialistas detectaron un aumento en las consultas relacionadas con molestias o dolor ocular. En un principio se pensó que podían estar relacionadas con lesiones en la retina, pero esa explicación no coincidía con los síntomas, ya que ese tipo de daño suele manifestarse horas después y no provoca dolor inmediato.
La explicación terminó siendo mucho más sencilla: muchas personas permanecieron observando el Sol durante largos periodos sin parpadear con normalidad, lo que provocó fatiga ocular. Hacer pausas periódicas ayuda a relajar los músculos del ojo y reduce esa sensación de cansancio.
Además, durante un eclipse solar no es necesario permanecer mirando el fenómeno de manera continua. La fase parcial suele extenderse durante varias horas, por lo que basta con observar el avance del evento durante algunos instantes y volver a mirar más tarde. Incluso compartir un mismo par de lentes entre varias personas resulta perfectamente viable mientras cada una espera su turno.
En resumen, la recomendación de no utilizar los lentes para eclipse durante más de uno o tres minutos nació por las limitaciones de modelos antiguos y hoy ya no aplica a los lentes certificados bajo la norma ISO 12312-2:2015. Aun así, hacer pausas durante la observación sigue siendo una práctica recomendable, tanto para reducir riesgos en caso de utilizar un producto defectuoso como para evitar la fatiga visual que produce mantener la mirada fija durante demasiado tiempo.
Imagen de portada | Wikimedia
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