
La cifra llegó a un máximo de 81,633 unidades en 2016
Tulancingo tiene muchas más razones para preocuparse por la cantidad de autos que circulan por sus calles que por la velocidad con la que crece su población. En 44 años, el municipio pasó de 7,138 vehículos registrados en 1980 a 60,945 en 2024. El aumento fue de 53,807 unidades, equivalente a 753.8%. La población también creció, pero a un ritmo mucho menor. Esta diferencia cambió por completo la relación entre habitantes y automóviles.
Las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía muestran que el parque vehicular de Tulancingo tuvo un crecimiento casi constante durante varias décadas. En el año 2000 había 28,528 vehículos. La cifra llegó a un máximo de 81,633 unidades en 2016. Después vino una caída importante hasta 53,828 automotores en 2020. A partir de ese punto comenzó una recuperación que llevó el padrón a 60,945 vehículos en 2024. La cantidad actual todavía está por debajo del máximo registrado hace ocho años.
La diferencia con el crecimiento de la población permite entender mejor el cambio. Tulancingo pasó de 82,281 habitantes en 1980 a 168,369 en 2020. Eso representa un aumento de 104.6% en cuatro décadas. En ese mismo periodo, el número de vehículos creció más de siete veces. En 1980 había aproximadamente un vehículo por cada 11.5 habitantes. Para 2020 la relación llegó a un automóvil por cada 3.1 personas. Es decir, el automóvil ganó mucho más espacio en la vida cotidiana de la ciudad que lo que creció la población.
Esto no significa que Tulancingo tenga más autos que habitantes. Los datos proporcionados no sostienen esa afirmación. Sí muestran una ciudad con un nivel de motorización mucho mayor que el de hace cuatro décadas. Para una persona que vive ahí, el cambio puede verse en algo tan cotidiano como el espacio disponible en las calles. Más vehículos implican más demanda de vialidades, estacionamientos y mantenimiento. También aumentan las emisiones relacionadas con el transporte de combustión y la presión sobre la infraestructura urbana.
Marco Antonio Moreno Gaitán, presidente de la Sociedad Ecologista Hidalguense, señaló que el aumento del parque vehicular representa un reto ambiental y de salud. De acuerdo con el especialista citado por El Sol de Hidalgo, una parte importante de las emisiones de gases de efecto invernadero está relacionada con el transporte motorizado. Los vehículos de combustión también generan contaminantes que pueden afectar la calidad del aire y elevar el riesgo de enfermedades respiratorias. El problema, por tanto, no termina en el tráfico.
Para Moreno Gaitán, la verificación vehicular por sí sola no resuelve el problema. La reducción del uso del automóvil requiere alternativas que permitan a la población desplazarse sin depender de un vehículo particular para cada trayecto. Ahí entra el transporte público. También cuentan las condiciones para caminar y usar bicicleta. Si esas opciones no resultan seguras, accesibles y eficientes, dejar el automóvil puede convertirse en una decisión poco práctica para muchas familias.
Más autos es igual a más circulación, más congestionamiento y mayor desgaste de las calles
El caso de Tulancingo también permite entender por qué llenar una ciudad de autos no se traduce de forma automática en una mejor movilidad. Chihuahua ofrece un ejemplo muy claro. En 2023, el municipio reportó más de 600,000 vehículos y 988,000 habitantes según el censo de 2020. El alcalde Marco Bonilla señaló que esa cantidad implicaba más circulación, más congestionamiento y mayor desgaste de las calles. El gobierno municipal incluso relacionó la cantidad de vehículos con la necesidad de atender con mayor frecuencia elementos de la infraestructura vial.
El reto para Tulancingo no consiste únicamente en contar cuántos vehículos hay, sino en decidir qué tipo de ciudad puede sostener ese nivel de motorización. Las cifras muestran que el automóvil creció mucho más rápido que la población y que esa relación ya cambió la forma en que se ocupa el espacio urbano. Más calles para autos pueden aliviar ciertos puntos durante algún tiempo, pero no eliminan la dependencia del vehículo particular. El debate de fondo está en crear transporte público eficiente y espacios seguros para peatones y ciclistas. Ahí estará una parte clave del futuro de la movilidad en Tulancingo.
Imagen | Wikipedia
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