En 2022 un barco cargado de autos eléctricos se incendió. Ahora Volkswagen enfrenta una posible multa de cientos de millones

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La empresa ya ganó una batalla judicial en Alemania

Adolfo Reséndiz

Editor

El incendio del Felicity Ace parecía una tragedia logística más hasta que el barco desapareció bajo el Atlántico con casi 4,000 autos. Cuatro años después, aquel naufragio todavía puede tener consecuencias para Volkswagen. La empresa ya ganó una batalla judicial en Alemania, pero otro proceso sigue abierto y la cantidad reclamada podría alcanzar cientos de millones de euros. El caso también dejó una pregunta difícil para la industria: qué tan preparado está el transporte marítimo para llevar grandes cantidades de autos eléctricos.

El Felicity Ace era un buque de tipo Ro-Ro, diseñado para mover vehículos, y llevaba 3,965 unidades cuando sufrió el incendio cerca de las Azores. Entre ellas había unos 1,100 Porsche, casi 200 Bentley y varios Lamborghini. El barco terminó en el fondo del océano, a unos 3,000 metros de profundidad, junto con toda esa carga. Para Volkswagen, el problema no terminó con la pérdida de los vehículos ni con el hundimiento del buque.

El Felicity Ace era un buque de tipo Ro-Ro.

Mitsui OSK, la compañía japonesa propietaria del barco, y cinco aseguradoras llevaron el caso ante los tribunales. Su argumento apuntaba a una batería de iones de litio de un Porsche Taycan como posible origen del incendio. La acusación tenía una consecuencia adicional: si Volkswagen conocía riesgos específicos relacionados con este tipo de baterías y no los comunicó de forma adecuada al operador del barco, podía existir una responsabilidad por parte del grupo alemán.

El Tribunal Regional de Stuttgart rechazó esa demanda de 30 millones de euros. La resolución del 21 de mayo de 2026 determinó que los demandantes no pudieron acreditar que un Taycan hubiera iniciado las llamas. Con esa decisión, Volkswagen evitó que prosperara aquella reclamación y también la acusación relacionada con una supuesta falta de información sobre los riesgos de las baterías de iones de litio. Pero el fallo no cerró todos los frentes derivados del Felicity Ace.

Existe un segundo procedimiento en Braunschweig y ahí está la parte que puede resultar mucho más costosa para Volkswagen. La cantidad todavía no está cerrada, pero la reclamación apunta a cientos de millones de euros. Por ahora tampoco existe una resolución que permita atribuir al fabricante la responsabilidad por el incendio. Conviene separar ambas cosas: que el primer tribunal no haya encontrado pruebas suficientes contra Volkswagen no implica que el segundo proceso vaya a terminar de la misma manera.

Porsche Taycan.

El caso también pone sobre la mesa un problema que va más allá de una sola empresa. Un auto eléctrico no se convierte en un riesgo especial para un barco por el simple hecho de tener una batería, pero un incendio que involucre una batería de iones de litio plantea dificultades particulares para los equipos encargados de controlarlo. El Felicity Ace llevaba miles de vehículos de distintos tipos, por lo que determinar qué originó las llamas resulta especialmente relevante antes de atribuir responsabilidades.

El Felicity Ace todavía no ha producido un cambio 

Hay antecedentes marítimos que muestran por qué un accidente de este tamaño puede cambiar procedimientos durante años. El Titanic provocó modificaciones en el diseño de los buques y en sus protocolos de seguridad. Los naufragios frente a la costa noroeste de Galicia también impulsaron nuevas medidas, entre ellas la creación de faros a principios del siglo XX. El Felicity Ace todavía no ha producido un cambio comparable, pero el proceso judicial puede terminar aportando argumentos para revisar cómo se manejan los autos eléctricos y PHEV durante su traslado por mar.

Para Volkswagen, además, el momento difícilmente podría ser peor. El grupo enfrenta una etapa de fuertes ajustes y acaba de anunciar decenas de miles de despidos. Una eventual obligación de cientos de millones de euros no resolvería ni explicaría por sí sola sus problemas, pero sí añadiría otra presión financiera a una empresa que ya atraviesa una reestructuración de gran escala. Y todavía falta saber qué decidirá el tribunal de Braunschweig sobre la responsabilidad por aquel incendio.

El Felicity Ace permanece a unos 3,000 metros de profundidad.

El Felicity Ace permanece a unos 3,000 metros de profundidad y los casi 4,000 vehículos que llevaba no pueden recuperarse como si fueran una carga convencional. Lo que sí puede recuperarse es la información de un caso que todavía no tiene un responsable judicialmente establecido. La cuestión central ya no es únicamente cuánto perdió Volkswagen con aquel barco: también está en juego qué deberán saber, prever y comunicar los fabricantes cuando sus autos eléctricos vuelvan a cruzar el océano.

Imagen | Marinha Portuguesa

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