Honda encontró una oportunidad de negocio lejos de los autos y las motos. La marca japonesa quiere usar arena del desierto para crear material para carreteras más barato y más resistente. La apuesta forma parte de PathAhead, plan con el que busca entrar a un problema que afecta a la movilidad en muchas regiones del mundo.
La idea cobra fuerza por una razón simple. La arena útil para construcción cada vez escasea más. El planeta consume cerca de 50 mil millones de toneladas al año y esa presión ya afecta ríos y ecosistemas. Para Honda, ahí hay espacio para una solución con valor industrial y con impacto directo en la infraestructura.
El problema no está en la cantidad de arena que existe, sino en el tipo de arena. La que sirve para carreteras suele tener formas irregulares. Esas aristas ayudan a que el material gane cohesión y soporte peso. La del desierto es fina, redonda y lisa. Por eso no funciona bien en obras que exigen resistencia.
Honda dice que logró darle la vuelta a esa limitación con un proceso de granulación. A partir de ese método, aumenta el tamaño de las partículas y cambia el comportamiento del material. El resultado recibe el nombre de Rising Sand. En pocas palabras, toma arena que no servía para pavimento y la vuelve apta para construir caminos.
Sobre el papel, la propuesta luce fuerte. Honda asegura que Rising Sand puede ofrecer resistencia 2.5 veces mayor frente a materiales naturales equivalentes. También habla de carreteras con vida útil de hasta 20 años, cuando muchas hoy duran cerca de 10. El otro dato que más llama la atención está en el costo, porque la reducción podría rondar el 60%.
El primer mercado para esta apuesta será África. La elección tiene lógica. Apenas 20% de las carreteras del continente está pavimentado. Esa falta de infraestructura complica el traslado de personas, mercancías y servicios. También eleva costos y limita rutas en zonas donde el transporte ya enfrenta muchas barreras.
El siguiente paso de Honda y la arena para carreteras será en Kenia
Honda planea abrir una planta en Kenia en 2028 para fabricar Rising Sand de forma local. El plan apunta a usar recursos del propio territorio para construir caminos donde hoy hacen falta. No es solo una prueba técnica. También es una jugada empresarial con foco muy claro en producción cercana y obra pública.
Visto desde la movilidad, el proyecto tiene sentido más allá de la construcción. Más carreteras y mejor pavimento pueden cambiar la forma en que se mueve una región completa. Para Honda, el negocio no termina en vender vehículos. También puede empezar en la superficie por la que esos vehículos circulan todos los días.
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