Durante más de mil años, los humanos evitamos cruzar el desierto de Taklamakán. Ahora China está criando pescado allí

Desierto China
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Luis Ángel Márquez Flores

Editor Jr
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China tiene el segundo desierto de dunas de arena más grande del mundo. Se trata del Taklamakán, ubicado en la región de Xinjiang. Este desierto cuenta con una superficie de 337,000 kilómetros cuadrados y dunas que alcanzan los 300 metros de altura. En lengua uigur (un grupo étnico de Asia Central), Taklamakán significa "lugar de no retorno" o "lugar de ruinas", y es que durante más de 1,500 años, este sitio fue temido hasta por los más intrépidos. 

Sin embargo, en la actualidad las cosas han cambiado, y Taklamakán ha dejado de ser un "infierno de arena" para convertirse en un enorme laboratorio para la producción de pescados y maricos. Por increíble que suene, esto ha sido posible gracias al empleo de sistemas de acuicultura basados en agua salino-alcalina, estanques forrados y técnicas avanzadas de recirculación. 

Cultivar pescado en el desierto

Lo sabemos, hablar de criar peces en el desierto puede sonar a algo sacado de Dune, pero lo que hacen en Xinjiang tiene todo de ciencia y nada de ficción. La clave está en aprovechar aguas salino-alcalinas, recubrir estanques para evitar filtraciones y aplicar sistemas de recirculación que permiten controlar las condiciones del agua. El proyecto ha sido tan exitoso que solo en 2024, la producción acuícola local alcanzó las 196,500 toneladas.

El contexto, sin embargo, no es sencillo. Se trata de una región con precipitaciones anuales inferiores a los 100 milímetros, una evaporación extremadamente alta y suelos fuertemente salinizados. Toda la subcuenca del río Tarim depende del deshielo para abastecerse de agua, lo que convierte cualquier iniciativa productiva en un delicado ejercicio de equilibrio entre innovación y sostenibilidad.

China Desierto Peces

Del estanque al "mar" en el desierto

Hasta ahora, el enfoque más extendido ha sido la construcción de estanques monitorizados, una solución que ya ha demostrado ser eficaz. Según los datos disponibles, especies como meros, mújoles, camarones, ostras y mejillones perleros alcanzan tamaño comercial con tasas de supervivencia cercanas al 99%. Pero para los responsables del proyecto, esto es solo el comienzo.

En realidad, la meta es muchísimo más ambiciosa: según medios chinos, Xinjiang quiere crear algo más parecido a un mar en mitad del desierto. Para esto planean utilizar lagos salinos y suelos salino-alcalinos que simulen condiciones marinas mediante ajustes técnicos, sistemas de circulación y el cultivo de microorganismos, lo que permitiría criar especies tradicionalmente ligadas al océano.

Lo cierto es que ya existe la tecnología para lograrlo. La cuestión ahora es si este modelo puede escalar sin agravar la presión sobre el agua en una región hiperárida y dependiente del deshielo. Mientras tanto, la industria observa cómo Xinjiang hace salir toneladas de peces del desierto y se pregunta si estamos ante el principio del fin de la pesca comercial.  

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