Un Fiat Panda de 1993 fue modificado y ahora mide 50 cm de ancho. Ya es el más pequeño del mundo

Coche Mas Estrecho Mundo Fiat Panda

El proyecto nació en Bagnolo Cremasco, Italia

Adolfo Reséndiz

Editor

Hay autos pequeños, autos diminutos y luego está este Fiat Panda. El ejemplar de 1993 que pasó por las manos del mecánico italiano Andrea Marazzi tiene apenas 50.2 centímetros de ancho, una medida que le permitió entrar al Libro Guinness de los Récords como el automóvil más estrecho del mundo. Su tamaño final equivale aproximadamente a un tercio de las dimensiones originales del modelo.

El proyecto nació en Bagnolo Cremasco, Italia, dentro de Autodemolizione Marazzi, la empresa familiar dedicada al reciclaje de vehículos. Marazzi tomó un Fiat Panda de primera generación y decidió llevar su carrocería a un extremo poco habitual. La meta era conservar el mayor número posible de componentes del modelo y convertirlo en un automóvil funcional con una configuración completamente distinta.

Andrea Marazzi y su Fiat Panda.

Según el propio creador, 99% de las piezas utilizadas pertenecían al Panda original. La transformación exigió 12 meses de trabajo para modificar la carrocería y reconstruir la estructura interna. El resultado conserva rasgos reconocibles del pequeño Fiat, pero la intervención sobre su estructura cambió por completo las proporciones del vehículo.

El Panda modificado mide 3.4 metros de largo y 1.4 metros de alto, mientras que su peso ronda los 264 kilogramos. También cambió la posición de conducción: solo hay espacio para una persona y el conductor ocupa el centro del habitáculo. En lugar de adaptar el interior para conservar las plazas originales, Marazzi tuvo que replantear prácticamente todo el espacio disponible.

La mecánica también recibió una modificación importante. El vehículo utiliza un motor eléctrico y conserva cuatro ruedas, un volante pequeño, un faro delantero y dos luces traseras. Puede alcanzar hasta 15 kilómetros por hora, una velocidad que encaja con el propósito de un proyecto construido alrededor de sus dimensiones y no de las prestaciones.

No está autorizado para circular por vías públicas.

Conseguir el reconocimiento tampoco fue inmediato

Aunque funciona como automóvil, hay una diferencia fundamental frente a cualquier Panda que pueda encontrarse en la calle: no está autorizado para circular por vías públicas. El récord pertenece a una construcción artesanal creada para demostrar hasta dónde podía modificarse un vehículo de producción, no a una alternativa para el transporte cotidiano.

Conseguir el reconocimiento tampoco fue inmediato. Marazzi presentó el proyecto ante Guinness World Records después de terminar la transformación y recibió la certificación un año más tarde. Todo el trabajo se realizó en el desguace de su familia, donde, según contó el propio creador, pasó un año entre cortes, soldaduras, errores y ajustes hasta completar el proyecto.

La elección del Panda tiene cierto sentido dentro de la historia. El modelo original nació como un automóvil sencillo para el uso urbano, con una filosofía basada en aprovechar bien el espacio y mantener una construcción relativamente simple. Marazzi tomó esa base y la llevó mucho más lejos de lo que Fiat habría necesitado para un auto de producción.

Marazzi conservó casi todo lo que pudo del Panda de 1993.

El proyecto demuestra hasta dónde puede llegar una reconstrucción cuando el objetivo deja de ser fabricar un automóvil práctico y pasa a ser conseguir un récord. Marazzi conservó casi todo lo que pudo del Panda de 1993 y, después de un año de trabajo, consiguió que Guinness reconociera el resultado. El automóvil que salió de aquel deshuesadero ya tiene un lugar propio en la historia del modelo.

Imagen | Guinness World Records

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