
Iztacalco, Iztapalapa y Benito Juárez concentran las mayores cifras de retiro
Hay 3,300 autos que desaparecieron de las calles de Ciudad de México en lo que va del año. La cifra corresponde a vehículos que la autoridad identificó en situación de abandono y retiró de la vía pública en las 16 alcaldías. El dato llama la atención por una razón sencilla: detrás de cada unidad hay un espacio de la ciudad que permaneció ocupado durante días, semanas, meses, o más tiempo sin cumplir una función para quienes utilizan esa calle.
Iztacalco, Iztapalapa y Benito Juárez concentran las mayores cifras de retiro. La Subsecretaría de Control de Tránsito de la Secretaría de Seguridad Ciudadana dirige estas acciones dentro del programa de chatarrización, con prioridad en zonas donde los vecinos solicitan la intervención. No se trata, de acuerdo con la información proporcionada por la dependencia, de retirar vehículos de cualquier calle de forma indiscriminada, sino de atender puntos específicos donde existe un problema de abandono.
Uno de esos operativos ocurrió el pasado 30 de septiembre de 2026 por la mañana en avenida Rómulo O’Farrill, en Álvaro Obregón. Según información de La Jornada, la autoridad acudió después de detectar vehículos que llevaban más de 15 días en el mismo sitio y realizó las advertencias correspondientes antes de utilizar las grúas. El despliegue incluyó a más de 100 elementos de Tránsito, 10 vehículos, 26 motocicletas y 13 grúas. Diez unidades terminaron fuera de la vía pública.
El procedimiento tiene respaldo en el artículo 35 del Reglamento de Tránsito de Ciudad de México. La notificación previa forma parte del proceso antes del retiro, de modo que el propietario tiene conocimiento de la situación de su vehículo. El punto es que una unidad abandonada deja de ser únicamente un automóvil que permanece estacionado: puede convertirse en un problema para la calle en la que permanece durante periodos prolongados.
La SSC señala dos consecuencias concretas. Estos autos pueden acumular basura y fauna nociva, pero también pueden servir como refugio para personas que cometen delitos. Por esa razón, el retiro busca atender tanto la movilidad como las condiciones de seguridad alrededor de esos vehículos. La diferencia entre un auto que simplemente lleva varios días estacionado y uno considerado en situación de abandono depende, en este caso, del procedimiento que aplica la autoridad y de la intervención solicitada para una zona determinada. Es decir, las denuncias de los vecinos.
No solo son los autos abandonados, también es la obstrucción de de ciclovías
El mismo problema de fondo aparece en otro tipo de infracción: el uso de espacios destinados a determinados usuarios. La Subsecretaría de Control de Tránsito reporta 3,100 multas en lo que va del año por invasión u obstrucción de ciclovías. La Gran Tenochtitlán, en calzada de Tlalpan, concentra una parte importante de esas sanciones desde que fue inaugurada.
Entre el 19 de abril y el 31 de agosto, esa ciclovía acumuló 1,902 multas a conductores de vehículos motorizados, incluidas motocicletas. En el mismo periodo, la ciclovía de Insurgentes registró 704 sanciones. La diferencia es amplia.
Entre autos abandonados y vehículos que invaden infraestructura ciclista aparece el mismo conflicto: el espacio público tiene límites, y cada vez que un conductor decide utilizarlo para un fin distinto al previsto, alguien más pierde o se pone en riesgo.
Imagen | SSC CDMX
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