Elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Ciudad de México detuvieron la madrugada del 22 de julio a un hombre identificado como Abraham Castro. Los policías lo arrestaron en la alcaldía Iztapalapa mientras realizaban un recorrido de vigilancia sobre avenida Río Churubusco y el Eje 6 Sur. Las autoridades lo señalan como parte de una red dedicada al robo de motocicletas en esa zona de la ciudad.
El caso se volvió noticia por algo que ocurrió antes de la detención. El periodista Carlos Jiménez difundió capturas de una conversación de WhatsApp entre el detenido y su pareja. En los mensajes, el hombre le contaba que llevaba horas recorriendo calles sin poder robar ninguna moto. La razón, según sus propias palabras, era simple. Todas las motos que encontró tenían candado puesto.
Reporte de Carlos Jiménez.
La conversación mostró algo que la policía no siempre puede comprobar con tanta claridad. Un candado detuvo un robo antes de que ocurriera. El ladrón revisó varias unidades esa noche y ninguna resultó fácil de mover. Al final, según reportes de Milenio, sí logró sustraer una motocicleta de la marca NK, aunque se lastimó durante el proceso. Poco después fue detenido con un arma de fuego en su poder.
Este caso sirve para explicar cómo funcionan los distintos tipos de candado para moto y por qué siguen siendo la primera línea de defensa contra el robo. El más común entre motociclistas mexicanos es el candado de disco. Se coloca en uno de los orificios del disco de freno delantero. Al hacerlo, bloquea el giro de la rueda y evita que la moto se pueda empujar. Si alguien intenta moverla, el candado golpea contra el disco y hace ruido de inmediato.
Motos en CDMX.
Otro modelo muy usado es el candado en U. Este tipo no bloquea la rueda, sino que amarra la moto a un poste, una reja o cualquier estructura fija en la calle. Está hecho de acero templado, un material resistente a cortes con segueta o pinzas. Su forma rígida hace difícil que alguien meta una palanca para forzarlo, que es el método que más usan los ladrones contra este tipo de seguro.
También existe la cadena con candado. Esta opción permite rodear la rueda y amarrarla a un punto fijo sin importar la distancia entre ambos. Entre más gruesos son los eslabones, más resistente es la cadena a cortadoras de disco. Además, el peso de una cadena robusta obliga al ladrón a cargar herramienta pesada, algo que la mayoría prefiere evitar porque llama la atención.
Motociclista en CDMX.
Ningún candado es imposible de romper, pero...
Las alarmas y rastreadores GPS suman protección adicional a cualquiera de estos candados. La alarma tiene un sensor de movimiento que activa un sonido fuerte apenas alguien intenta mover o forzar la moto. El GPS funciona distinto, porque entra en acción después del robo. Permite ubicar la moto en tiempo real y compartir esa ubicación con la policía, algo que ha ayudado a recuperar motos robadas en Ciudad de México y Estado de México.
Ningún candado es imposible de romper, pero ese no es el objetivo real. Lo que buscan estos seguros es quitarle tiempo al ladrón. La mayoría de los robos de moto se planean para durar menos de un minuto, sin ruido y sin testigos cerca. Cada candado que aparece en el camino obliga al ladrón a detenerse, revisar otra opción o simplemente irse. Eso fue justo lo que pasó esa noche en Iztapalapa, según sus propios mensajes.
No importa cuál candado se elija, lo que cuenta es usarlo todos los días.
Este caso deja una recomendación simple para cualquier motociclista en México. No importa cuál candado se elija, lo que cuenta es usarlo todos los días, sin excepción. El ladrón detenido en Iztapalapa no falló por mala suerte. Falló porque, esa noche, la mayoría de las motos en su camino ya tenían un candado puesto.
Imagen de portada | Moto1Pro
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