La Cámara de Diputados aprobó una reforma que cambia el alcance de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes. A partir de este ajuste legal, la SICT ya no solo podrá participar en carreteras, puentes y obras de comunicación. También podrá entrar a proyectos de infraestructura hospitalaria en México.
La votación salió con amplio respaldo. El dictamen recibió 423 votos a favor de Morena, Movimiento Ciudadano, PAN, PT y PVEM. El PRI votó en contra con 37 sufragios. Tras ese resultado, la minuta avanzó al Senado para continuar el proceso legislativo.
El cambio se hizo sobre el artículo 36 de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal. Con esa modificación, la SICT podrá participar en obras públicas ligadas a salud cuando exista solicitud de autoridades federales competentes. Esa facultad abre la puerta a una intervención más amplia de la dependencia.
La reforma no se limita a levantar edificios nuevos. También permite que la secretaría entre en tareas de equipamiento, rehabilitación, reforzamiento, reconstrucción, sustitución, ampliación y habilitación de espacios destinados a servicios de salud. Ese trabajo deberá realizarse con coordinación entre Federación, estados y municipios.
Para Morena, el objetivo parece estar claro. Sandra Patricia Palacios sostuvo que esta decisión puede ayudar a elevar la infraestructura en salud del país. En esa defensa, la legisladora planteó que la medida puede traducirse en más clínicas, más hospitales y más unidades de consulta externa con mejores condiciones.
Durante la discusión, también aparecieron advertencias. Miguel Ángel Sánchez Rivera, de Movimiento Ciudadano, dijo que la reforma puede perder fuerza si no llega acompañada de recursos suficientes. Su argumento fue simple. La población no espera más anuncios. Espera obras terminadas y útiles.
La postura de PRI y PAN
El PRI centró su crítica en el manejo del dinero público. Alejandro Alonso Reyes afirmó que la reforma deja espacio para uso discrecional de recursos y para presión política sobre los estados que busquen apoyo federal. Desde esa visión, las obras podrían responder más a decisiones del ejecutivo que a una planeación técnica.
En el PAN, Gerardo Ponce de León cuestionó la falta de reglas claras. Señaló que la reforma depende de solicitudes, pero no fija con claridad quién decide, bajo qué criterios ni cómo se justifica cada caso. Ahora la discusión pasa al Senado. Ahí se definirá si la SICT suma de forma oficial la construcción de infraestructura hospitalaria a sus tareas en México.
Imagen | Wikipedia
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