El nuevo modelo de infraestructura del gobierno federal ya tiene una primera ruta clara. De acuerdo con Expansión, las obras iniciales estarán en el norte de México y se enfocarán en carreteras, cruces fronterizos y corredores logísticos. La apuesta contempla dinero público junto con capital privado, pero con mayoría del estado en los proyectos.
La propuesta llegó al congreso como parte de una nueva ley para impulsar inversión en infraestructura. La idea del gobierno es abrir nuevos mecanismos para que más obras puedan arrancar sin vender el control de los activos. En este esquema, el dinero privado entra como apoyo, pero la propiedad permanece del lado público.
Carreteras nuevas para México en 2026.
El sector carretero es el que ya muestra proyectos con ubicación y fecha. Banobras y el Fondo Nacional de Infraestructura tienen al menos 18 proyectos iniciales y otros cinco en análisis. El paquete supera los 150 mil millones de pesos y prevé dar 177,000 empleos directos, 142,000 indirectos y trabajos en cerca de 1,450 kilómetros de carreteras.
Parte de esas obras irá bajo el esquema CMRO, que cubre construcción, mantenimiento, rehabilitación y operación. Ahí la concesión sigue en manos del gobierno y el privado participa con inversión y con parte del riesgo. La condición parece simple. Cada proyecto debe ser capaz de pagar su propio costo sin afectar las finanzas públicas.
En esa primera etapa ya aparecen obras como la Conexión Libramiento Reynosa, Tulancingo-Nuevo Necaxa, Las Varas-Platanitos, laterales México-Querétaro, San Juan del Río-Querétaro, Libramiento Noreste de Querétaro, Tihuatlán-Tuxpan, Puebla-Acatzingo y el Nuevo Corredor del Golfo. Algunas ya están en construcción y otras pasan por licitación.
También habrá proyectos bajo inversión mixta. En ese modelo, el sector público conserva la parte mayoritaria y el privado toma una participación menor. Banobras puso como ejemplo una estructura con 51% estatal y 49 por ciento privado. Ahí aparecen Puerto Verde en Piedras Negras, el bypass Tijuana-Ensenada, Saltillo-Monclova, el Libramiento de Matehuala, la conexión Saltillo-Ramos Arizpe y los puentes internacionales Nuevo Laredo 4 y 5.
Carretera CDMX-Querétaro.
Los dos proyectos prioritarios de Banobras en México
Dentro de ese portafolio hay dos proyectos que Banobras considera prioritarios. Primero el Corredor del Golfo de México que busca ampliar a cuatro carriles varios tramos para conectar el sureste con la frontera norte. El segundo es la ampliación de la Ruta 57 que apunta a reforzar uno de los ejes más importantes del país desde la zona centro hacia el norte. Ambos casos incluyen cruces fronterizos nuevos y obras que también tocan territorio de Estados Unidos.
A la par de ese plan, el programa carretero general contempla 397,046 millones de pesos para intervenir 4,937 kilómetros de carreteras y autopistas, además de 21 puentes. Entre las obras que avanzan o arrancan en 2026 están Cuautla-Tlapa, Tamazunchale-Huejutla, Macuspana-Escárcega, Salina Cruz-Zihuatanejo, Toluca-Zihuatanejo, Guaymas-Esperanza Yécora y Ciudad Valles-Tampico. Todo forma parte del mismo portafolio que el nuevo esquema busca acelerar.
El plan completo forma parte del Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar, que prevé recursos por 5.9 billones de pesos entre 2026 y 2030. Energía también entra en la estrategia, aunque todavía sin obras detalladas como en carreteras. La diferencia frente a modelos previos de construcción es clave. En esta ocasión parece que el gobierno quiere atraer capital privado sin ceder la propiedad de la infraestructura y con un costo menor para el estado.
Imagen | Caminos y Puentes Federales
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