Un pequeño altar descubierto por el Tren Maya podría revelar cómo vivían y rezaban los mayas hace más de 1,500 años

Bajo las obras del Tren Maya apareció un posible altar maya y el INAH cree que fue un espacio ceremonial doméstico

El Tren Maya de carga encontró algo inesperado en Yucatán: un posible altar oculto por más de 1,500 años
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Obed Nares

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Me apasionan las palabras, la creatividad, el entretenimiento, la tecnología y la innovación. Soy mexicano, periodista, escritor, artista y disque filósofo.

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Las obras del Tren Maya volvieron a sacar a la luz un vestigio arqueológico en Yucatán. Esta vez no se trata de una gran pirámide o una ciudad monumental, sino de algo más pequeño y quizá más íntimo, una posible estructura ritual doméstica construida hace más de 1,500 años.

De acuerdo con un comunicado del INAH, arqueólogos del Proyecto de Salvamento Arqueológico del Libramiento Ferroviario a Terminal Multimodal Progreso localizaron una estructura cuadrangular en las inmediaciones de Yaxché de Peón, municipio de Ucú, durante los trabajos asociados al servicio de carga del Tren Maya.

La construcción mide seis metros por lado, tiene tres niveles superpuestos y una banqueta orientada hacia el conjunto habitacional. Según la arqueóloga Susana Echeverría Castillo, coordinadora de los trabajos en el frente 1 del proyecto, las características de la estructura hacen pensar que pudo tener funciones relacionadas con “la ideología y las creencias” del grupo maya que habitó la zona entre los años 400 y 750 d.C.

Un altar en medio de una unidad doméstica

El hallazgo ocurrió dentro de un conjunto residencial compuesto por patios y estructuras domésticas levantadas con piedra caliza. Aunque hoy solo sobreviven cimientos y alineamientos de muros, los arqueólogos consideran que el sitio formó parte de una red de asentamientos mayas que ocupó el noroeste de Yucatán durante el periodo Clásico.

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El arqueólogo José Luis Díaz Cruz, encargado de explorar la estructura, detectó elementos poco comunes respecto al resto de las viviendas excavadas. En la parte superior existió una pequeña habitación hecha con materiales perecederos, mientras que al centro apareció un “panucho”, un disco de caliza utilizado como tapa lateral de un jobón, una colmena tradicional maya.

También se identificó una cavidad excavada en la roca madre a 80 centímetros de profundidad y un arreglo de tres piedras planas, aunque no se encontraron restos materiales en su interior. Aun así, el INAH considera que la posición central del edificio dentro del complejo residencial refuerza la hipótesis de que se trató de un espacio ceremonial doméstico. Por ahora, la estructura será preservada en el sitio mediante recubrimientos de geotextil, una técnica que permite proteger los vestigios sin moverlos.

Lo que los altares mayas revelan sobre rituales y poder

Aunque el hallazgo de Yaxché de Peón todavía está bajo investigación, estudios arqueológicos recientes ayudan a entender por qué este tipo de estructuras son importantes para interpretar la vida ritual maya.

Un estudio de la Universidad de Carolina del Norte en Charlotte y especialistas internacionales sobre altares mayas en Naachtún, Guatemala, documenta cómo algunas estructuras rituales del periodo Clásico estaban asociadas con depósitos ceremoniales, ofrendas y restos humanos colocados debajo de altares y plataformas.

La investigación describe altares vinculados con ofrendas de jade, conchas, pigmentos rojos, obsidiana e incluso cráneos humanos depositados entre vasijas. Los autores plantean que estos rituales estaban relacionados con conceptos mayas de fertilidad, renacimiento y comunicación con el inframundo.

En otros casos documentados en sitios como Tikal, Uaxactún o Nakum, los altares aparecieron alineados con edificios ceremoniales y plazas centrales, lo que sugiere que no eran simples plataformas decorativas, sino puntos clave dentro de complejos rituales mayas.

El Tren Maya ya ha registrado más de 66 mil monumentos arqueológicos

El descubrimiento también forma parte de un salvamento arqueológico mucho más amplio. Según otro comunicado del INAH, las obras del Tren Maya han permitido registrar 66,662 monumentos arqueológicos y 883 entierros en el sureste mexicano.

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El instituto asegura que más de 6,000 monumentos se han conservado in situ a lo largo de la ruta ferroviaria, mientras que en 25 casos se modificó el trazo original del tren para evitar afectaciones a conjuntos arquitectónicos relevantes. El INAH también señaló que algunos vestigios permanecen visibles cerca de estaciones como Bacalar, Kohunlich y Xpujil, convertidos en “ventanas arqueológicas” abiertas al público.

En el caso del posible altar descubierto en Yucatán, la hipótesis principal es que estos asentamientos estuvieron conectados con ciudades mayas como Chunchucmil y Oxkintok e integraron rutas comerciales donde circulaban productos marinos, sal y recursos agrícolas. Más que un edificio aislado, el pequeño altar podría terminar revelando cómo las comunidades mayas combinaron vida cotidiana, comercio y rituales en una misma red doméstica hace más de mil 500 años.

Imagen: INAH 

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