México quiere su propio mini auto eléctrico, pero Japón y Nissan llevan años perfeccionando esta fórmula

Nissan Sakura Mexico Olinia

El éxito no depende sólo del automóvil

Adolfo Reséndiz

Editor

A primera vista, Olinia y Nissan Sakura parecen tener la misma misión. Son pequeños, eléctricos y nacieron con la ciudad en mente. Hasta ahí llega buena parte de la similitud. Olinia tiene una velocidad máxima de 50 kilómetros por hora. El Sakura puede alcanzar 130 kilómetros por hora. Esa diferencia cambia por completo lo que cada vehículo puede hacer. México está por probar una fórmula propia para la movilidad urbana. Japón lleva años con una categoría que convirtió al auto pequeño en algo mucho más serio de lo que parece.

Olinia no pretende ser un automóvil convencional en formato reducido. El proyecto mexicano parte de una necesidad mucho más concreta: resolver desplazamientos urbanos, recorridos de barrio y tareas de última milla sin pagar por prestaciones que quizá nunca se utilizan. El motor contempla 13.5 kW y la velocidad máxima queda en 50 kilómetros por hora. La batería será de 14.7 kWh, con hasta 125 kilómetros de autonomía por carga. También existe la versión Olinia Carga con orientación hacia carga ligera. La propuesta tiene sentido para trayectos cortos y previsibles.

Olinia 1 en México.

El detalle que más condiciona a Olinia no está en la batería. Está en esos 50 kilómetros por hora. La autonomía puede parecer suficiente para recorrer una parte considerable de una ciudad, pero la distancia que puede cubrir un vehículo no determina por sí sola dónde puede circular. Las vialidades, el tráfico y las normas también cuentan. Por eso sería un error comparar a Olinia con cualquier automóvil eléctrico convencional como si la única diferencia fuera el tamaño. El concepto parte de otra necesidad y, por tanto, requiere otra forma de medirlo.

Nissan Sakura demuestra hasta dónde puede llegar una propuesta de dimensiones reducidas cuando el mercado está preparado para ella. El modelo pertenece a la categoría japonesa de los Kei cars y tiene un motor de 47 kW, equivalentes a unos 63 caballos de fuerza, además de 143 libras-pie de torque. Su velocidad máxima llega a 130 kilómetros por hora. La batería tiene 20 kWh y la autonomía máxima anunciada alcanza 180 kilómetros. Esa combinación permite que el Sakura salga del entorno de las calles urbanas y llegue también a vías rápidas y autopistas.

Nissan Sakura.

Aquí aparece la diferencia que realmente importa. Olinia tiene 13.5 kW frente a los 47 kW del Sakura. La batería mexicana contempla 14.7 kWh, contra 20 kWh del modelo japonés. La autonomía máxima también favorece al Sakura con 55 kilómetros adicionales. Pero ninguna de esas cifras explica por sí sola la brecha entre ambos. La velocidad máxima es la que cambia el mapa de uso. Un vehículo limitado a 50 kilómetros por hora necesita rutas distintas a las de otro capaz de alcanzar 130 kilómetros por hora. El tamaño deja de ser el factor principal.

Japón tampoco llegó a este punto por casualidad. Los Kei cars forman una categoría con reglas específicas y beneficios que han favorecido la compra de vehículos pequeños. Esa fórmula tiene un peso enorme en el mercado japonés y representa cerca de un tercio de las ventas de autos del país. El Sakura encontró ahí un terreno conocido y, de acuerdo con la información disponible para esta comparación, llegó a convertirse en el eléctrico más vendido de Japón, con cerca de la mitad de las ventas de vehículos eléctricos. El éxito no depende sólo del automóvil.

BYD Racco.

China también busca impulsar sus propios Kei cars

BYD Racco ofrece otra pista sobre el futuro de esta categoría. La marca china acaba de entrar al terreno de los Kei cars con un eléctrico de 3.4 metros. Tiene 64 caballos de fuerza y 118 libras-pie de torque. La batería de 22.4 kWh permite hasta 210 kilómetros bajo ciclo WLTC, mientras que otra de 35.84 kWh llega a 320 kilómetros. También incorpora V2L y carga rápida mediante CHAdeMO. En Japón esas características encajan con la infraestructura local. En México habría una dificultad adicional: CCS tiene mayor presencia en la red pública.

Y ahí está el punto que hace interesante a Olinia. México no necesita fabricar una copia del Sakura para demostrar que puede crear un vehículo eléctrico pequeño. Necesita decidir qué problema quiere resolver. Con un precio previsto de alrededor de 150,000 pesos, Olinia apunta a una movilidad mucho más accesible que los cerca de 235,000 pesos del Racco y los aproximadamente 277,000 pesos del Sakura. Japón demuestra que un auto pequeño puede convertirse en parte central de la movilidad diaria. México todavía tiene que demostrar que su propia fórmula puede pasar del proyecto a las calles y encontrar ahí su lugar.

Imagen | Nissan, Olinia y BYD

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