
Quien vive en San Miguel Topilejo conoce bien el calvario
Bajar de las partes altas de Tlalpan para conectar con el resto de Ciudad de México siempre ha sido una prueba de paciencia extrema. Quien vive en San Miguel Topilejo conoce bien el calvario de calcular horas extras en la rutina diaria solo para llegar a la avenida Insurgentes. La buena noticia es que la Red de Transporte de Pasajeros puso en marcha una solución directa al bolsillo y al reloj de la zona sur.
Esta prueba piloto contempla dos itinerarios estratégicos que arrancaron servicio esta semana con un plazo fijado en 60 días. El primer trayecto conecta a Topilejo con la estación La Joya, mientras que la segunda opción parte desde el Auditorio Ejidal con rumbo a ese mismo nodo de transferencia. Ambas opciones funcionan en ambos sentidos y prometen agilizar la vida de más de 3,000 habitantes cada jornada.
El beneficio más atractivo está en la tarifa fija de cuatro pesos por trayecto, un monto accesible mediante la Tarjeta de Movilidad Integrada. Además, los camiones mantienen el pase gratuito para adultos mayores, personas con discapacidad y menores de cinco años. La operación va de lunes a viernes, entre las cinco de la mañana y las 11 de la noche, lo que cubre la demanda de la clase trabajadora desde muy temprano.
Esta modalidad express se traduce en menos paradas intermedias y una fluidez mucho mayor en avenidas donde el tráfico suele atorar cualquier camión convencional. Para miles de familias del sur capitalino, un recorte de veinte o treinta minutos en el camino significa tiempo valioso de descanso o convivencia diaria. No es una mejora menor en una urbe donde el tiempo sobre el asfalto condiciona la calidad de vida.
Sin embargo, esta noticia positiva también reactiva las dudas históricas sobre la capacidad real del sistema para cubrir toda la capital. Apenas en abril pasado, la conversación pública sobre el RTP se centró en los diagnósticos del propio sindicato de trabajadores ante grandes eventos en la ciudad como el Mundial 2026. En aquel momento, los operadores advirtieron sobre la necesidad urgente de incorporar al menos 120 unidades adicionales para evitar un colapso en las vías principales.
Los choferes y técnicos conocen la calle mejor que nadie porque enfrentan el tráfico real a diario, no los cálculos teóricos de una oficina central. Sus evaluaciones previas demostraron que trayectos calculados originalmente en 40 minutos terminaron por exigir casi una hora completa sobre el volante. Esa brecha entre la planeación en el papel y la realidad del asfalto demuestra que la flota actual opera cerca de su límite operativo.
El peso del traslado masivo recae de inmediato sobre estos mismos autobuses
Aunque la infraestructura del transporte público resistió momentos de alta exigencia reciente, las deficiencias estructurales permanecen intactas. La habilitación de rutas cortas ayuda a parchar zonas críticas, pero la flota global requiere unidades de reserva para cubrir contingencias mecánicas o saturaciones repentinas. Si falla el Metro o se detiene una línea troncal, el peso del traslado masivo recae de inmediato sobre estos mismos autobuses.
La prueba de dos meses en Topilejo ofrecerá datos duros sobre la viabilidad de estos corredores express en colonias de difícil acceso. La gran interrogante es si la alcaldía Tlalpan y la administración central tendrán el presupuesto necesario para mantener y multiplicar este esquema de forma permanente. El vecino del sur merece viajes dignos y rápidos todos los días del año, no solo durante periodos de evaluación o fechas especiales.
Imagen | RTP CDMX
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