Qué fue de Mastretta, la marca que intentó poner a México en el mapa de los superdeportivos

Mastretta Mtx Historia Mexico

Un auto ágil y rápido en carretera

Adolfo Reséndiz

Editor

México produce millones de autos cada año. Los fabrican manos mexicanas, en fábricas mexicanas. Pero el nombre en la cajuela siempre es extranjero. Esa realidad cambió, al menos por un tiempo, gracias a una familia de ingenieros del Estado de México que decidió construir su propio auto deportivo desde cero y ponerle su apellido.

La empresa se llama Mastretta y existe desde hace décadas. Antes del auto propio, ya trabajaba en diseño y manufactura para otras marcas. No como simple ensambladora, sino como un equipo técnico capaz de desarrollar piezas, estructuras y componentes completos. Esa experiencia fue la base real sobre la que nació el proyecto más ambicioso de su historia.

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Estructura del Mastretta MXT.

El resultado fue el MXT, un auto superdeportivo de dos plazas. Su estructura es de aluminio y su carrocería de fibra de vidrio, dos materiales que se usan precisamente para bajar el peso del vehículo sin sacrificar rigidez. El MXT pesaba alrededor de 700 kilogramos, menos que un Volkswagen Jetta. Con un motor turbo a bordo, ese peso reducido lo convertía en un auto ágil y rápido en carretera.

Todo se fabricó en una planta en el Estado de México. No era una fábrica masiva con robots y líneas kilométricas. Era una operación pequeña donde cada auto se construía casi a mano. Ese modelo de producción artesanal es común en marcas deportivas de nicho en Europa, pero en México era algo que nunca se había visto a nivel comercial. Cada unidad del MXT salía con un nivel de detalle que las ensambladoras convencionales no aplican.

Mastretta MXT desde el interior.

Mastretta MXT y Top Gear

El auto llegó a manos del programa de televisión Top Gear, producido en Gran Bretaña y considerado durante años como uno de los referentes más influyentes del periodismo automotriz mundial. La reseña fue dura. Los conductores del programa señalaron fallas en acabados y detalles de calidad. Esas críticas se difundieron rápidamente. Para una marca pequeña sin publicidad millonaria, ese momento pudo haber sido el final. Mastretta siguió adelante.

La empresa trabajó en versiones mejoradas del MXT y buscó vender en otros países, incluyendo mercados europeos. Para eso tuvo que cumplir con normativas de seguridad y emisiones de esas regiones, un proceso costoso y complejo que muchas marcas establecidas prefieren evitar. Mastretta lo intentó de todas formas, con recursos propios y sin socios industriales de respaldo.

Dentro del taller de Mastretta en Edomex.

El MXT nunca alcanzó un volumen de ventas que lo hiciera rentable a largo plazo. Fabricar autos deportivos en pequeñas cantidades es uno de los modelos de negocio más difíciles de sostener en la industria automotriz. Los costos por unidad son altos, los márgenes son estrechos y el mercado es limitado. Empresas europeas con mucho más capital y trayectoria han cerrado por las mismas razones.

Hoy Mastretta sigue existiendo como empresa, pero el MXT ya no se produce de forma activa. Lo que dejó fue una prueba concreta de que México tiene los ingenieros, el conocimiento y la capacidad técnica para diseñar y fabricar un auto deportivo competitivo sin depender de ninguna firma extranjera. Eso no lo ha logrado ninguna otra marca en la historia del país, y por eso la historia de Mastretta vale la pena contarla.

Imagen de portada | Wikipedia

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