Las tarifas de los taxis del AICM volvieron al centro de la conversación por una razón simple. Claudia Sheinbaum reconoció que son muy altas y dijo que parte del problema está en el esquema de cobro por círculos. También adelantó que la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes debe revisar ese modelo con quienes operan dentro del aeropuerto.
El tema pesa porque hay trayectos que superan los 1,000 pesos y que incluso llegan a 2,000 mil pesos cuando el destino queda en zonas lejanas de la capital. Para cualquier pasajero, ese cobro se siente excesivo desde el primer minuto fuera de la terminal.
La presidenta habló de este asunto el martes 17 de marzo en Palacio Nacional. Ahí explicó que los taxis autorizados del aeropuerto tienen placa federal y pagan al AICM un derecho para poder trabajar dentro de la terminal. Ese pago les permite conservar ventajas que otros servicios no tienen en ese mismo espacio.
Ese punto ayuda a entender por qué el pasajero no encuentra la misma competencia que ve en otras partes de la ciudad. En el aeropuerto, las apps no operan de la misma forma en la zona de salida. Eso deja a muchas personas frente a tarifas más altas de lo esperado.
Sheinbaum también aclaró algo importante. Ese derecho que pagan los taxis al aeropuerto no explica por sí solo el nivel de los cobros. Según dijo, esa cuota no tendría por qué traducirse en precios tan elevados para quienes aterrizan en la capital.
Ahí entra el esquema por círculos. El precio no siempre nace de la distancia exacta ni del tiempo real del trayecto. En muchos casos depende de zonas ya marcadas. Eso provoca saltos de tarifa que para el usuario resultan difíciles de entender y todavía más duros de aceptar.
Sin acuerdo a menos de 100 días para el Mundial 2026
La discusión toma fuerza en un momento sensible para la ciudad. El Mundial 2026 está a menos de 100 días y el AICM será uno de los principales puntos de llegada para visitantes de México y del extranjero. Por eso el costo del transporte desde el aeropuerto ya dejó de ser una molestia aislada.
La mandataria también recordó que la queja no se limita a Ciudad de México. Habló de casos parecidos en Cancún y en otras ciudades turísticas. Eso deja ver que el problema rebasa al AICM y apunta a un sistema aeroportuario que en varios destinos ya muestra señales de desgaste.
Para quien busca otra opción, la salida queda más lejos de la terminal. Sheinbaum dijo que el usuario puede pedir un vehículo de aplicación desde otro punto. El detalle es que esa alternativa no siempre resulta cómoda tras un vuelo, con equipaje y con prisa. Ahí está el verdadero fondo de esta historia. El pasajero no solo paga caro. También enfrenta un sistema que hoy ofrece pocas opciones en el lugar donde más las necesita.
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