
El escenario es complicado
Subirse a un taxi en Ciudad de México requiere un acto de fe. Lo más probable es que el pasajero abra la puerta y se encuentre una máquina cansada, con frenos gastados, plásticos que crujen y una suspensión que recuerda cada bache. Esa estampa de vehículos deformados por el tiempo no es folclor, sino una suerte de monumento rodante a la negligencia que hoy pudre al transporte público.
La Secretaría de Movilidad aceptó lo obvio en su más reciente informe: el 62% de la flota de taxis en la metrópoli ya superó la década de servicio que marca la ley. Es decir, aproximadamente siete de cada diez automóviles que circulan todos los días con pasajeros a bordo rebasaron el límite de su vida útil. Y las cosas empeoran este año, cuando otros 19,000 vehículos crucen esa misma barrera de obsolescencia.
La proporción de autos nuevos en las calles resulta grotesca. Los modelos salidos de las agencias en 2024 y 2025 apenas representan el 1.09% del total en circulación. Mientras la industria global presenta tecnologías híbridas y eléctricas, parece que los operadores capitalinos se aferran al volante de vehículos que queman aceite y escupen partículas contaminantes a los pulmones de todos.
Para maquillar la crisis, la SEMOVI opera un esquema de subsidios directos a los concesionarios. Los montos oscilan entre 120,000 y 200,000 pesos para adquirir autos nuevos con mejores condiciones de seguridad y eficiencia. Sin embargo, tras meses de operación, el programa apenas ha rescatado a 299 personas, según reporta El Universal.
Con ese dinero público se reemplazaron 299 unidades viejas por 286 coches de combustión interna y apenas 13 alternativas híbridas o eléctricas. La cifra provoca una sonrisa amarga y contrasta con la realidad de la ciudad, donde operan 105,000 taxis.
CDMX quiere modernizar más de 2,000 taxis hacia finales del sexenio: ¿Podrá hacerlo?
Para el presupuesto fiscal vigente, la dependencia promete destinar hasta 62 millones de pesos enfocados en unidades eléctricas y 36 millones adicionales para gasolina de alta eficiencia. Aparentemente, la meta oficial de la gestión de Clara Brugada es modernizar poco más de 2,000 vehículos hacia el final del sexenio. A ese paso, los autos actuales podrían terminar desintegrados por la corrosión natural mucho antes de ver un remplazo.
El escenario es complicado. Parece que las ferias del transporte y mesas de concertación con los choferes sirvirán de poco mientras el apoyo económico no sea mayor. Por ejemplo en México el sedán híbrido más barato de calidad es el Toyota Yaris Sedán HEV con precio que ronda los 450,000 pesos. Con el apoyo de hasta 200,000 pesos de SEMOVI el chofer aún tendría que costear más de 250,000 pesos para cambiar su unidad. Con un sueldo de hasta 8,777 pesos al mes, según reporta indeed México, sería una deuda a pagar en casi 2 años y medio. Eso sin contemplar otros gastos como gasolina y mantenimiento.
Imagen | Wikipedia y Gobierno CDMX
En Xataka México | Inflar las llantas con nitrógeno es casi siempre un desperdicio de dinero en México por esta sencilla razón
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