Los codiciados microchips de inteligencia artificial fabricados por Nvidia continúan llegando al mercado chino mediante rutas ilegales, en franco desafío a las restricciones comerciales impuestas por Estados Unidos. Diversas investigaciones gubernamentales han descubierto una vasta red de contrabando internacional, que abarcan desde mansiones incautadas en Singapur hasta cargamentos interceptados en Taiwán.
Según se deriva de las acusaciones, lejos de erradicar por completo la tecnología estadounidense en el territorio asiático, las medidas punitivas de Washington han propiciado el surgimiento de un comercio clandestino, un mercado negro global que produce descomunales ganancias al aprovechar la escasez artificial causada por las restricciones.
Cómo funciona el contrabando de chips de IA
El contrabando y tráfico ilícito de chips y servidores de inteligencia artificial de Nvidia hacia China opera a través de una estructura coordinada que combina triangulación logística, empresas fachada, complicidad interna, alteración física del hardware y financiación estatal sospechosa.
Según un reporte de Bloomberg News, para eludir los controles de exportación de EE. UU., los cargamentos no se envían directamente a China, sino que se triangulan a través de países como Indonesia o Japón, con escalas frecuentes en Hong Kong antes de llegar a China continental. Las redes operan tras las fachadas de empresas en el extranjero, operan sitios web falsos y llegan, incluso, a alterar la información física de las etiquetas o de las licencias de transporte para esquivar las revisiones regulatorias.
El esquema ha contado con la colaboración de empleados y directivos dentro de las propias firmas tecnológicas o sus distribuidores, incluido un gerente de la filial de Nvidia en Taiwán y personal de Super Micro. Estas personas facilitan la liberación del hardware o evitan las inspecciones presenciales sobre el terreno que las normas imponen para compras de gran volumen, por lo general por encima de ocho servidores.
Según el reporte, entidades financieras respaldadas por gobiernos municipales chinos, como Semi-Tech Leasing Group, financian la adquisición de estos servidores mediante esquemas de venta con arrendamiento posterior para equipar centros de datos gubernamentales. Cuando los reguladores o la prensa detectan las transacciones, las empresas modifican sus registros de crédito públicos borrando las descripciones específicas del hardware, los modelos de chips y los nombres de los proveedores.
Nuestro hombre en Nvidia
La acusación formal presentada por la fiscalía de Taiwán detalla un esquema judicial contra nueve personas implicadas en la exportación ilegal de servidores de inteligencia artificial a China continental. La fiscalía señaló al gerente de Nvidia, identificado por su apellido, Chang, como la "figura clave" responsable de autorizar la liberación de los procesadores gráficos B300, cuya venta y exportación a China están prohibidas por las restricciones comerciales de EE. UU. Los fiscales señalaron que mostró “una clara falta de cooperación” tras la infracción.
La fiscalía solicitó la pena máxima de cinco años de prisión para cuatro de los nueve acusados, entre ellos el propio Chang. Se cree que los contrabandistas lograron introducir con éxito 74 servidores en China continental a través de diferentes rutas. Un intento adicional para enviar 56 servidores fue frustrado por las autoridades, y los equipos quedaron retenidos en Taiwán.
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