La inteligencia artificial generativa se ha convertido en una herramienta cotidiana dentro de las universidades mexicanas. Lo que comenzó como una curiosidad académica hoy forma parte del flujo cotidiano de tareas, ensayos y trabajos escolares.
Ante el avance del uso de la IA, la Secretaría de Educación Pública (SEP) presentó los resultados de la Encuesta Nacional “Usos y percepciones sobre Inteligencia Artificial Generativa en la Educación Superior en México”, el primer ejercicio censal a nivel nacional sobre el uso de estas herramientas en universidades .
El estudio confirma la magnitud del uso de la inteligencia artificial generativa (IAG) dentro de la academia. En este ejercicio participaron 2,900 instituciones, más de 1.5 millones de estudiantes y 163,000 docentes. Los datos muestran que la IAG ya forma parte de los procesos académicos en todo el país, incluso antes de contar con marcos claros para su uso y regulación.
La IA ya es una herramienta cotidiana: así la usan estudiantes y profesores en México
El uso de inteligencia artificial generativa en la educación superior mexicana ya es una práctica extendida. Alrededor del 70% de los estudiantes la utiliza para generar textos académicos, desde ensayos hasta tesis, y en algunos casos el porcentaje alcanza hasta el 79%. En promedio, 8 de cada 10 estudiantes la emplean de forma continua en sus tareas.
En el caso de los docentes, el 76% reconoce utilizar estas herramientas en su práctica académica. Además, el uso es frecuente: el 66% de los estudiantes y el 60% de los docentes la utilizan al menos una vez por semana.
El nivel de conocimiento también es alto: 9 de cada 10 encuestados saben qué es la inteligencia artificial generativa, con niveles de 95% en docentes y 93% en estudiantes.
La IA se utiliza principalmente para la generación de textos, pero también se utiliza en otros formatos. La generación de imágenes alcanza al 61% de estudiantes y 52% de docentes, mientras que el uso en código, video y audio se mantiene en niveles menores, pero constantes.
Sin embargo, el uso masivo no implica dominio. La autoevaluación del conocimiento sobre IA apenas alcanza un promedio de 5.1 sobre 10, lo que revela una adopción acelerada pero superficial. Es decir, se usa mucho, pero se entiende poco.
Brechas y uso desigual: lo que revelan los datos sobre la IA en las universidades
El estudio también identifica diferencias en el uso de la inteligencia artificial. Existe una brecha de género, donde los hombres reportan un mayor uso (69.7%) en comparación con las mujeres (62.7%). A nivel institucional, el mayor uso se concentra en el Tecnológico Nacional de México y universidades tecnológicas, mientras que las interculturales presentan los niveles más bajos.
En cuanto a percepción, la mayoría considera que la IA es una herramienta útil. El 78.7% de los docentes y el 82.3% de los estudiantes señalan que ayuda en tareas complejas. El impacto en el desempeño académico se muestra positivo. Siete de cada 10 estudiantes y docentes reportan mejoras, mientras que entre el 17% y el 22% no perciben cambios.
A nivel de percepción en cuanto a la transformación en las áreas de estudio, el impacto es evidente. El 41.4% considera que su carrera será transformada significativamente por la inteligencia artificial y el 39.1% cree que lo será en cierta medida. En total, cerca del 80% percibe cambios en su profesión.
Uno de los principales retos es la formación. El 91% de los docentes y el 76% de los estudiantes consideran necesario capacitarse en inteligencia artificial, aunque el acceso es desigual entre instituciones.
En cuanto a riesgos, el 33.2% de los estudiantes manifiesta preocupación por la desinformación. Al mismo tiempo, la confianza en estas herramientas es moderada: el 48.2% confía en sus resultados, aunque los verifica, mientras que un 25% muestra un mayor nivel de confianza.
Si bien existe cierto nivel de cautela, la verificación no necesariamente implica pensamiento crítico, sino una adaptación práctica al uso de la herramienta para evitar ser descubiertos en su uso.
La IA no sólo ayuda en tareas: también se usa para apoyo emocional
Uno de los resultados más sorpresivos del estudio es el uso de la inteligencia artificial como apoyo emocional. El 9% de los estudiantes y el 5% de los docentes reportan utilizar estas herramientas para temas personales.
Los usos incluyen búsqueda de consejos sobre ansiedad, estrés o depresión, desahogo emocional, motivación o simulación de conversaciones. En algunos casos, también se emplea para evaluar la necesidad de apoyo psicológico.
Un dato curioso es que este comportamiento se presenta con mayor frecuencia en mujeres, quienes, aunque utilizan menos la IA en general, la emplean más para este tipo de fines. Además, 9 de cada 10 usuarios considera que fue útil en este contexto.
Falta de reglas claras: uno de los principales retos del sistema educativo
El informe también señala que más del 75% de estudiantes y docentes en universidades públicas no conoce normativas claras sobre el uso de inteligencia artificial. Esta falta de lineamientos genera diferencias en su aplicación dentro del aula. Mientras algunos docentes permiten su uso, otros lo restringen o no cuentan con criterios definidos para emplearla.
Además, el acceso desigual a formación y herramientas puede ampliar brechas entre estudiantes e instituciones, lo que representa un desafío para su integración en el sistema educativo.
En este contexto, el representante de la UNESCO en México, Andrés Morales, señaló que esta transformación no debe entenderse sólo como un fenómeno tecnológico, sino también ético, pedagógico y social. Destacó que la inteligencia artificial debe estar al servicio de las personas y no al revés, y subrayó la importancia de generar información desde contextos locales para tomar mejores decisiones en educación.
La SEP plantea nuevas reglas para el uso de IA en universidades
Tras los hallazgos, el titular de la SEP, Mario Delgado, presentó una propuesta de 10 principios de acción para un uso ético y crítico de la inteligencia artificial en la educación en México.
Los ejes planteados incluyen reconocer que la IA ya está integrada en las aulas y que su uso debe regularse, no prohibirse. También se propone que las universidades establezcan lineamientos claros, impulsen la formación docente y actualicen los planes de estudio para incorporar estas herramientas.
Entre los puntos centrales destaca la necesidad de replantear los modelos de evaluación, pasando de ensayos escritos a competencias como análisis y argumentación, así como fortalecer la literacidad en IA para que estudiantes comprendan sus alcances, límites y sesgos.
La propuesta también contempla reducir brechas entre instituciones mediante colaboración, incorporar la perspectiva de género, atender el uso de la IA en el bienestar emocional de los estudiantes y reforzar el papel de las humanidades y ciencias sociales.
En conjunto, estos principios buscan orientar la integración de la inteligencia artificial en la educación superior, considerando tanto su uso académico como los retos asociados a su implementación.
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