La inteligencia artificial vuelve a estar en el centro de un escándalo de ciberseguridad. Un informe de Gambit Security reveló que un hacker utilizó Claude, el chatbot de Anthropic, para ejecutar una campaña de intrusiones contra dependencias públicas mexicanas y robar información altamente sensible.
El ataque, que se extendió durante varias semanas, habría comprometido al SAT y al INE, además de registros civiles y gobiernos estatales. En total, se estima que fueron sustraídos 150 GB de datos, incluyendo millones de registros de contribuyentes y votantes.
Un hacker usó a Claude para robar 150 GB de datos del gobierno mexicano
De acuerdo con la investigación realizada por Bloomberg, el atacante instruyó a Claude en español para que actuara como un “hacker experto”, capaz de detectar vulnerabilidades y generar scripts para explotarlas. El proceso fue iterativo, es decir, cuando la IA pedía más información, el operador consultaba otros modelos para continuar con el ataque, como ChatGPT.
El resultado fue una campaña sostenida que explotó al menos 20 fallas específicas en sistemas gubernamentales. Los investigadores señalan que el objetivo parecía ser acumular la mayor cantidad posible de identidades de empleados públicos y ciudadanos, aunque aún no está claro qué uso se dio a esa información.
Qué datos del gobierno mexicano fueron comprometidos
El balance es preocupante: se reporta el robo de documentos vinculados a 195 millones de registros fiscales, además de información de votantes, credenciales de empleados y archivos del registro civil. Entre las instituciones afectadas se mencionan el SAT, el INE, gobiernos estatales como Jalisco, Michoacán y Tamaulipas, así como el registro civil de la Ciudad de México y la empresa de agua y drenaje de Monterrey.
La magnitud del ataque evidencia una vez más la fragilidad de las bases de datos públicas en México, que en los últimos meses han sido blanco constante de filtraciones y hackeos. Por ejemplo, hace poco se reportó un presunto ataque masivo atribuido al grupo Chronus, con impacto en al menos 20 universidades públicas del país. Ahora, durante el último periodo vacacional, una imagen difundida en X expuso que al menos cinco de los más de 100,000 sistemas informáticos de la UNAM habían sido comprometidos.
Este hecho confirma que las vulnerabilidades no se limitan únicamente a dependencias federales, sino que también alcanzan a instituciones educativas, académicas e incluso empresas privadas. De hecho, bajo la legislación, varias compañías se vieron afectadas el mes pasado tras la filtración del padrón electoral, lo que evidencia que el alcance de los ataques es cada vez más amplio y que la seguridad digital en México enfrenta un escenario de riesgo constante.
La respuesta de Anthropic ante el hackeo
Lo más llamativo es que Claude inicialmente advirtió al usuario sobre sus intenciones maliciosas, pero tras insistir logró que la IA ejecutara miles de comandos en las redes oficiales. Según Bloomberg, Anthropic confirmó que interrumpió la actividad y bloqueó las cuentas implicadas.
La compañía aseguró que sus modelos más recientes incluyen mecanismos para detectar y frenar usos indebidos, aunque este caso demuestra que los atacantes pueden encontrar formas de evadir las barreras de seguridad.
Qué dijeron las autoridades mexicanas al respecto
Por su parte, el INE negó haber sufrido accesos no autorizados y afirmó que reforzó su estrategia de ciberseguridad. El gobierno de Jalisco también rechazó haber sido vulnerado, mientras que otras dependencias no respondieron de inmediato. Según Bloomberg, la Agencia Digital Nacional señaló que la protección de datos es una prioridad, aunque no comentó directamente sobre el ataque.
En realidad, la falta de claridad en las respuestas oficiales deja dudas sobre el alcance real del incidente. Lo cierto es que el reporte de Gambit apunta a un robo masivo de información que podría tener consecuencias a largo plazo en materia de seguridad digital y confianza ciudadana.
Una tendencia preocupante
El caso del hackeo al gobierno mexicano no es el primero en el que Claude aparece como protagonista. Apenas ayer contamos la historia de Sammy Azdoufal, un ingeniero que utilizó la misma herramienta para intentar controlar su aspiradora DJI Romo con un mando de PS5. Lo que parecía un experimento casero terminó convirtiéndose en un acceso accidental a más de 7,000 robots aspiradores en 24 países, todos con cámaras y micrófonos activos.
Mientras empresas como Anthropic y OpenAI buscan reforzar sus modelos con defensas más sofisticadas, los ciberdelincuentes también aprovechan estas mismas tecnologías para ampliar su capacidad operativa. Lo que antes parecía exclusivo de hackers con conocimientos avanzados ahora se facilita con herramientas de IA generativa. El resultado es un escenario donde la frontera entre productividad y cibercrimen se vuelve, lamentablemente, cada vez más difusa.
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