En 1958, el químico Ronald Breslow publicó una hipótesis que la comunidad científica recibió con escepticismo. Que la vitamina B1, o tiamina, era capaz de generar dentro del cuerpo un tipo de molécula altamente inestable y reactiva capaz de cumplir funciones biológicas clave. A esta molécula la llamó carbeno.
67 años después, científicos de la Universidad de California en Riverside demostraron que Breslow tenía razón. Y es que el equipo logró con éxito sintetizar, aislar y caracterizar el primer carbeno estable en agua. Este logro de la química se publicó en Science Advances en abril de 2025.
Para empezar, ¿qué es exactamente un carbeno?
Lo que caracteriza a las moléculas de carbeno es que contienen un átomo de carbono con solo seis electrones, en lugar de los ochos que le dan estabilidad. Esto es lo que las vuelve altamente reactivas, por lo que durante décadas se pensó que era imposible que pudieran entrar en el agua sin descomponerse.
Breslow, sin embargo, sugirió que la coenzima derivada de la vitamina B1 era capaz de generar un tipo especial de carbeno llamado carbeno N-heterocíclico (NHC). Según el químico, esta estructura era clave en la ejecución de ciertas reacciones metabólicas enzimáticas. Su hipótesis se basaba en experimentos indirectos, el problema, según los autores, es que no existía evidencia espectroscópica de la formación de un carbeno en el agua.
Tiamina
Logran ver un carbeno en el agua por primera vez
Los investigadores de la Universidad de California, liderados por Vincent Lavallo, lograron sintetizar una molécula que envolvía el carbeno como una "armadura" para protegerlo mientras estaba en el agua. Y no solo eso, sino que también pudieron mantenerlo estable durante seis meses. Como explica Science Alert, esto demuestra que la tiamina es capaz de adoptar esa forma para cumplir su función en el organismo.
El equipo cree que esto podría usarse para desarrollar catalizadores más sostenibles. Los carbenos que se usan hoy en día en muchos procesos industriales requieren disolventes orgánicos tóxicos y difíciles de eliminar. De acuerdo con los investigadores, los carbenos estables en agua podrían usarse para diseñar procesos catalíticos más limpios y baratos.
El estudio no solo reivindica el trabajo de Ronald Breslow, sino que recuerda que a la ciencia aún le queda mucho por explorar y que siempre se puede reconsiderar una idea prometedora. "Existen otros intermediarios reactivos que nunca hemos podido aislar, al igual que este", señaló Lavallo. "Utilizando estrategias de protección como la nuestra, es posible que finalmente podamos observarlos y aprender de ellos".
Imagen de portada | Nano Banana Pro.
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