Sam Altman defiende el gasto energético de la IA con una polémica comparación: entrenar humanos también cuesta

Se Necesitan 20 Anos De Comida Para Entrenar A Un Humano Sam Altman Defiende El Consumo Energetico De La Ia 1
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Pablo Hernández

Editor

Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, volvió a encender el debate sobre el impacto ambiental de la inteligencia artificial. Durante la Cumbre India AI Impact, el CEO respondió a las críticas sobre el consumo de energía de ChatGPT con una comparación inesperada: entrenar a un humano también requiere décadas de vida y toneladas de alimento.

El comentario, que rápidamente se viralizó, buscaba poner en perspectiva las discusiones sobre el coste energético de la IA. Altman argumentó que muchas de las críticas son “injustas” porque se enfocan en el entrenamiento de los modelos, sin considerar que una vez entrenados pueden responder millones de consultas con un gasto relativamente bajo.

Sam Altman defiende el consumo energético de la IA: el coste energético de la IA con el de criar a un humano

En el evento organizado por The Indian Express, Altman fue cuestionado sobre el uso de energía y agua en los centros de datos de OpenAI. Reconoció que en el pasado se utilizaba refrigeración por evaporación, pero aseguró que las cifras que circulan en internet sobre el consumo de agua por consulta son falsas.

Respecto al consumo energético, admitió que es un tema legítimo de preocupación, pero insistió en que debe analizarse en conjunto y no por cada interacción individual. Para él, la discusión debería enfocarse en cómo la IA puede ser más eficiente que los humanos en determinadas tareas, siempre que se mida “correctamente”.

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La (torpe) analogía con el entrenamiento de los humanos

Altman sorprendió al público al señalar que “entrenar” a una persona requiere unos 20 años de vida y toda la comida consumida en ese tiempo. Añadió que detrás de cada individuo hay miles de generaciones de evolución que también implicaron enormes costes energéticos.

Su argumento buscaba resaltar que el entrenamiento de modelos de IA no es tan desproporcionado si se compara con el proceso de formación de un ser humano. Según él, la comparación justa es medir cuánta energía consume una IA ya entrenada al responder una consulta frente a la energía que gasta un humano en realizar la misma tarea.

Y es que, siendo justos, Altman tiene algo de razón: un análisis independiente del Instituto de Estudios Ambientales y Energéticos muestra que el cerebro humano consume en promedio unos 20 W, lo que equivale a 0.5 kWh diarios y alrededor de 3,500 kWh en 20 años. Si se incluye el cuerpo completo, la producción de alimentos y la infraestructura necesaria, la cifra de por vida puede alcanzar entre 80,000 y 100,000 kWh.

Por otro lado, un centro de datos de IA típico consume entre 20 y 100 MW, lo que se traduce en 175,000 a 875,000 MWh anuales, equivalentes al consumo de más de 100,000 hogares. La diferencia clave es que un humano entrenado responde consultas de manera individual, mientras que un modelo de IA puede atender millones de peticiones simultáneamente, reduciendo el coste energético por respuesta.

A pesar de estos datos, las redes sociales no tardaron en reaccionar. Algunos calificaron la torpe analogía de Altman como distópica y deshumanizante, mientras que otros la consideraron una provocación innecesaria. Críticos señalaron que reducir la infancia humana a un cálculo energético es un enfoque frío y problemático:

“No solo defiende el uso de energía de la IA. Está introduciendo de contrabando toda una antropología donde los humanos son básicamente computadoras ineficientes de carne a las que hay que invertir comida y años antes de que sean útiles. Y una vez que se acepta eso, el siguiente paso es obvio. Si las personas son solo costosos entrenamientos biológicos, entonces quemar montañas de electricidad para construir inteligencia sintética empieza a sentirse no solo igual, sino superior, incluso si impacta negativamente a los humanos reales.”
Pastor David Fairchild en X.

Incluso figuras presentes en la cumbre, como Sridhar Vembu de Zoho Corporation, rechazaron la equivalencia entre humanos y máquinas, argumentando que no debería confundirse la tecnología con la vida humana:

“No quiero ver un mundo donde equiparemos una pieza de tecnología con un ser humano”.
Declaró en X.

El debate energético real de la IA y los centros de datos

Más allá de la polémica, el debate también puso sobre la mesa la falta de transparencia en la industria tecnológica. Actualmente no existen requisitos legales para que los centros de datos revelen su consumo de energía o agua, y gran parte de la información está protegida por acuerdos de confidencialidad.

Altman reconoció que la evaluación pública del consumo energético de la IA es válida y reiteró que el mundo debe avanzar rápidamente hacia fuentes de energía más limpias como la nuclear, solar y eólica. A diferencia de otros directivos, descartó propuestas como trasladar centros de datos al espacio, como Elon Musk ha planteado, considerándolas poco realistas en la próxima década.

El punto central de su defensa es que, una vez entrenados, los modelos de IA pueden ofrecer respuestas a millones de usuarios con un coste energético por consulta mucho menor que el de un humano. Sin embargo, al optar por una analogía llamativa mal ejecutada, Altman terminó alimentando un debate que va más allá de la eficiencia: la relación entre tecnología y humanidad.

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