Los fraudes digitales dejaron de ser una anécdota para convertirse en una factura constante. La Brújula 2026, un estudio realizado por Tala en alianza con la Condusef señala algo incómodo, y es que en México el delito avanza más rápido que la educación financiera.
La Brújula 2026 encuestó a más de 3,000 personas en las 32 entidades del país entre finales de diciembre de 2025 y mediados de enero de 2026, justo en la temida “Cuesta de Enero”. El objetivo fue entender cómo manejan su dinero y sus datos los mexicanos en el momento más vulnerable del año.
El resultado es una paradoja, ya que 6 de cada 10 personas creen que tienen un manejo financiero “bueno o excelente”, pero el 63% reconoce que no logra ahorrar porque los imprevistos siempre le ganan. El problema no es solo cuánto se gana, sino qué tan expuesto se está ante emergencias y engaños.
8,750 pesos en promedio: el costo del engaño
Según un reporte de El Economista, los fraudes digitales como suplantación de fintechs, links corrompidos o páginas clonadas representan una pérdida promedio de 8,750 pesos por persona. Además, al menos 13.5 millones de mexicanos han sido víctimas de fraude. México es el segundo país más atacado en Latinoamérica en materia de ciberseguridad, solo por detrás de Brasil.
Los usuarios enfrentan aproximadamente 36,000 ataques por segundo. No es exageración hablar de una crisis. Oscar Rosado, presidente de la Condusef, advirtió que el mal manejo de las finanzas personales alimenta este tipo de delitos. La educación financiera, dijo, es “un elefante en mitad de la sala”.
El fraude prospera en el silencio
La Brújula 2026 revela otro dato preocupante: solo el 9% de las víctimas denuncia formalmente. Según el reporte, de cada 100 víctimas potenciales, solo el 28% advierte a sus conocidos y apenas ese mismo 9% acude ante autoridades.
El silencio es terreno fértil para los llamados “montadeudas” y estafas que se replican en redes sociales. Facebook, por ejemplo, destaca como un ecosistema de riesgo: 30% de los internautas busca ahí soluciones de préstamo inmediato, lo que abre la puerta a páginas clonadas y ofertas imposibles.
El nuevo “investigador digital”
La Brújula 2026 también detectó señales de defensa: 30% ya investiga en Google antes de aceptar un crédito ofrecido en redes sociales; el 60% cuelga llamadas desconocidas; el 61% bloquea mensajes de WhatsApp sospechosos y el 63% evita dar clic en enlaces dudosos.
Pero el instinto no siempre basta. Según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF), 52% de los adultos en México ahorra, aunque solo el 22% conoce mecanismos de protección para ese ahorro. La inclusión financiera sin educación, advierten especialistas, puede convertirse en un riesgo.
Cómo blindarte antes de que sea tarde
Las recomendaciones no son nuevas, pero siguen ignoradas. De acuerdo con la Revista de Seguridad de la UNAM, antes de comprar en línea conviene verificar que la dirección del sitio comience con “https” y muestre el candado de seguridad activo. Ese símbolo indica que existe un protocolo de conexión segura (SSL) que cifra la información.
También es clave revisar sellos de confianza, políticas de privacidad, mecanismos de cancelación y evitar compras promovidas por spam. Limpiar cookies periódicamente e instalar antivirus reduce riesgos adicionales.
De acuerdo con la Condusef, es mejor no entrar a la página del banco desde buscadores, evitar redes WiFi abiertas, no usar dispositivos públicos y revisar con frecuencia los movimientos de cuentas y tarjetas. Si una oferta suena demasiado buena para ser verdad, probablemente sea fraude.
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