Llegar a la oficina representa un gasto enorme en México. Más de 50,000 pesos al año

Trabajo Presencial

No es solo el salario: esto es lo que cuesta realmente ir a trabajar en México.

Samantha Guerrero

Editora Jr

Desde hace tiempo, el debate sobre el trabajo presencial frente al home office se ha centrado en la productividad o la flexibilidad. Pero para millones de mexicanos existe otra pregunta igual de importante: ¿cuánto cuesta simplemente ir a trabajar?

Un estudio de Pluxee México pone cifras sobre la mesa. Según el reporte, un trabajador puede destinar hasta 50,600 pesos al año únicamente en transporte para ir y regresar de la oficina, un gasto que muchas veces pasa desapercibido, pero que puede representar una parte importante del presupuesto anual.

La mayoría de los mexicanos sigue yendo todos los días a la oficina

Lejos de desaparecer, el trabajo presencial continúa siendo la modalidad predominante en el país. Según Pluxee, el 71% de las empresas opera bajo un esquema completamente presencial, mientras que el trabajo híbrido y el remoto siguen siendo minoritarios.

El estudio también señala que el uso del automóvil particular para acudir al trabajo pasó de 31% a 49% en el último año. Además, seis de cada diez personas que utilizan coche lo hacen todos los días, lo que incrementa gastos como gasolina, estacionamiento, mantenimiento y desgaste del vehículo.

El transporte es solo el comienzo 

De acuerdo con un análisis de El Economista basado en el estudio Panorama Laboral 2026 de Pluxee México, el gasto en transporte varía significativamente según el medio utilizado. Quienes recurren con frecuencia a taxis o aplicaciones de movilidad para ir al trabajo gastan en promedio 973 pesos por semana, lo que equivale a aproximadamente 50,696 pesos al año.

En comparación, el uso de automóvil particular implica un gasto estimado de 457 pesos semanales, mientras que quienes utilizan transporte público destinan alrededor de 183 pesos por semana.

Y el traslado es apenas una parte de la historia. El reporte señala que muchos trabajadores también destinan dinero a comidas fuera de casa, cafés, estacionamientos, plataformas de movilidad, compras impulsivas e incluso ropa o accesorios relacionados con su actividad laboral.

Más de 50 mil pesos al año solo para llegar a la oficina

La investigación estima que el gasto anual en transporte puede alcanzar 50,600 pesos por persona, dependiendo de la distancia al centro de trabajo, el medio utilizado y la frecuencia con la que se acude de manera presencial.

Para poner la cifra en perspectiva, ese monto podría equivaler al costo de una motocicleta de entrada, varios meses de renta en algunas ciudades mexicanas o unas vacaciones familiares.

El regreso a la presencialidad reabre el debate

En los últimos años, distintas empresas han apostado por esquemas híbridos o el regreso parcial a oficinas. La razón detrás de esta tendencia ha sido ampliamente documentada en estudios sobre el futuro del trabajo, como los de McKinsey y Deloitte, que apuntan a la colaboración y la cultura organizacional como factores clave.

Sin embargo, para los empleados esto también significa volver a asumir gastos que durante el trabajo remoto prácticamente desaparecieron: gasolina, transporte público, aplicaciones de movilidad, comidas fuera de casa o pequeños consumos diarios que antes podían evitarse.

Esto quiere decir que el costo real de trabajar de manera presencial puede ser mucho mayor de lo que refleja un simple boleto del metro o una recarga de combustible.

Los gastos hormiga también pesan en el presupuesto

En finanzas personales suele utilizarse el término "gasto hormiga" para describir desembolsos pequeños y frecuentes que pasan desapercibidos, pero que terminan afectando el presupuesto.

Un café antes de entrar a la oficina, una botella de agua, un snack, una comida comprada por falta de tiempo para cocinar o un viaje ocasional en taxi pueden parecer insignificantes por separado. Sin embargo, repetidos durante semanas o meses, representan miles de pesos adicionales al año.

Un factor que ya pesa en las decisiones laborales

El estudio también refleja que las condiciones económicas asociadas al empleo empiezan a influir en cómo los trabajadores valoran una oferta laboral. Beneficios como vales de despensa, apoyos para transporte o esquemas híbridos pueden ayudar a compensar parte de esos gastos cotidianos y mejorar la percepción del empleo.

En un contexto donde el costo de vida sigue presionando el presupuesto de los hogares, cada vez más personas no solo consideran el salario que recibirán, sino también cuánto dinero tendrán que invertir para desempeñar su trabajo.

El costo invisible de ir a la oficina

La discusión sobre el trabajo presencial ya no se limita a dónde se es más productivo. También involucra cuánto cuesta presentarse físicamente todos los días.

Para algunos mexicanos, trasladarse representa una inversión de tiempo; para otros, además, supone destinar decenas de miles de pesos al año que podrían utilizarse para ahorrar, estudiar o cubrir otras necesidades.

Al final, el costo real de un empleo no siempre se refleja en el salario que aparece en la nómina. También incluye todo lo que hay que gastar para llegar hasta él: desde el combustible o el transporte hasta ese café comprado con prisas antes de entrar a la oficina. Esa suma, casi imperceptible en el día a día, puede terminar convirtiéndose en uno de los gastos más importantes del año.

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