Combinar la agricultura con la energía solar ¿es posible? Sí, y de hecho es un concepto que se ha desarrollado desde la década de los ochenta bajo el nombre de agrivoltaica. Sin embargo, dadas las nuevas tecnologías y la reducción de costos para su implementación hasta ahora ha comenzado a ganar mayor presencia.
Este enfoque tiene dos ejes primordiales: uso eficiente del suelo y la producción de electricidad. Sumado a ello, se descubrió que existe un tercer beneficio gracias a la instalación de paneles solares en un par de cultivos gigantes de Minesota. En tan solo cinco años, se volvió un paraíso para las abejas.
Para empezar debemos dejar en claro que los paneles solares puestos en cultivos generan sombra en algunas zonas. Ello es de utilidad gracias a la disminución de evaporación del agua de riego, además de proteger los cultivos ante olas de calor. Pero ¿cómo fue que estos insectos vitales para la biodiversidad encontraron un oasis en ellos? Veámoslo.
De acuerdo con un estudio del Laboratorio Nacional de Argonne, se encontró que los proyectos agrivoltaicos son capaces de aumentar la población de abejas al tiempo en que proliferan la diversidad de flores e insectos. ¿Cómo? gracias a la creación de hábitats.
Los hallazgos de las pruebas demostraron cómo la agrivoltaica es capaz de maximizar el uso de la tierra mientras se combina la producción agrícola con generación de energía. Como beneficio colateral, se proporcionan espacios sombreados y libres de pesticidas.
Así, las áreas que quedan bajo los paneles dan la oportunidad para que se sienten más y más abejas, acompañadas de otros insectos beneficiosos. Consecuentemente, se aumenta la polinización, así como el control natural de plagas. Una mejora en la productividad agrícola.
A su vez, según el estudio, se pudo encontrar que los campos cercanos a instalaciones agrivoltaicas encontraron una mayor polinización gracias a la alta presencia de abejas. Incluso casi a la par de áreas protegidas del Programa de Reservas para la Conservación del Departamento de Agricultura de Estados Unidos.
Claro está, la agrivoltaica no surgió por la necesidad de restaurar hábitats para insectos. Pese a esta disyuntiva, los investigadores sugirieron que puede funcionar como complemento, o tal vez el reemplazo parcial, de los programas de reserva al encontrar mayores beneficios: incentivos económicos extras gracias a la generación de energía.
Vale la pena mencionar que a pesar de parecer un escenario de ensueño, se advirtió que deben tomarse a consideración algunos aspectos técnicos. Por ejemplo, la altura de los paneles y la distancia entre los mismos. Lo anterior dado que estos detalles influyen en la efectividad de los hábitats para los insectos.
Por último, si se considera el avance tecnológico enfocado en la agrivoltaica, se puede aprovechar esta variante a través de paneles bifaciales. Los cuales tienen la capacidad de captar radiación por ambos lados, o bien por medio de módulos verticales y ajustables. ¿Con qué fin? facilitar el tránsito de maquinaria agrícola.
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