
Tu abuelo tenía una joroba. Tú tienes un smartphone. Existe una relación entre ambas cosas.
Si crees que tu abuelo terminó con la espalda encorvada simplemente porque cumplió años, hay algo que conviene aclarar: la llamada "joroba" no aparece por una sola razón y tampoco todos los casos son iguales. En medicina se habla de cifosis cuando existe una curvatura excesiva hacia adelante de la parte superior de la columna y en las personas mayores puede relacionarse con el envejecimiento, la osteoporosis, las fracturas por compresión o la degeneración de los discos.
Pero hay otra forma de pasar buena parte del día con el cuerpo encorvado y esa sí es mucho más reciente. Basta con mirar cómo usamos el celular: bajamos la cabeza, adelantamos los hombros y mantenemos los ojos frente a una pantalla que normalmente está por debajo del nivel de la cara y una vez no representa un problema, pero la cosa cambia cuando esa postura se repite durante horas, todos los días y durante años.
Ahí aparece el llamado text neck, un término utilizado para describir los problemas musculoesqueléticos asociados con mantener el cuello flexionado durante periodos prolongados al utilizar teléfonos y otros dispositivos electrónicos. La ciencia todavía no permite afirmar que todos los jóvenes terminaremos con una "joroba" peor que la de nuestros abuelos, pero sí hay algo que resulta interesante: podemos empezar a repetir este tipo de postura desde edades mucho más tempranas.
El text neck también es un problema en México
En México, esta preocupación tampoco es nueva. Una académica de la UNAM estimó en 2018 que alrededor de la mitad de la población mexicana podría experimentar dolor cervical alguna vez en su vida debido a malas posturas al sentarse o utilizar dispositivos electrónicos; en tanto, la especialista advertía que mantener la cabeza inclinada durante mucho tiempo puede provocar molestias en el cuello, la parte alta de la espalda y los hombros.
Dos años antes, otro especialista de la UNAM ya hablaba del llamado "cuello de texto" y señalaba que el uso de tabletas y celulares estaba llevando estos problemas posturales hacia personas jóvenes.
La diferencia frente a una computadora de escritorio está, entre otras cosas, en que los dispositivos móviles suelen obligarnos a bajar la mirada, justo la posición que puede mantenerse durante largos periodos cuando estamos leyendo, viendo videos o contestando mensajes.
Y el contexto mexicano actual hace que el tema sea todavía más relevante, ya que de acuerdo con la ENDUTIH del INEGI, 84.6% de las personas de seis años o más utilizó un teléfono celular en 2025.
Ese dato, por supuesto, no significa que ocho de cada diez mexicanos vayan a desarrollar problemas cervicales; simplemente muestra algo mucho más sencillo: el celular ya forma parte de la vida cotidiana de la mayoría de la población.
Tu cabeza no pesa 27 kilos cuando miras Instagram
Probablemente hayas visto alguna vez el famoso dato de que una cabeza de unos cinco kilos puede llegar a ejercer una fuerza equivalente a 27 kilos sobre el cuello cuando la inclinamos para mirar el teléfono. La cifra tiene un origen real, aunque suele contarse de una manera bastante engañosa, porque tu cabeza no empieza a pesar 27 kilos cuando bajas la mirada.
En 2014, el cirujano Kenneth K. Hansraj publicó un estudio biomecánico en Surgical Technology International para calcular cómo cambiaban las fuerzas sobre la columna cervical conforme aumentaba el ángulo de inclinación de la cabeza.
En una posición neutra, el modelo estimó una carga de aproximadamente 10 a 12 libras, mientras que al llegar a 60 grados calculó una fuerza cercana a las 60 libras, unos 27 kilogramos.
Tampoco significa que mirar el teléfono durante unos segundos vaya a deformarte la columna. El punto del estudio es otro: una postura mantenida puede imponer una carga distinta a la del cuello en posición neutra, y ese cambio se vuelve más relevante cuando la posición se repite una y otra vez.
El problema aparece cuando la postura deja de ser ocasional
Nuestro cuello está diseñado para moverse. Podemos mirar hacia abajo, girar la cabeza o inclinarla sin que eso signifique que estamos dañando la columna, porque cambiar de postura forma parte del movimiento normal, pero la cuestión empieza a ser diferente cuando permanecemos mucho tiempo en una misma posición y además la repetimos varias veces durante el día.
Una revisión publicada en 2021 analizó precisamente el llamado text neck en niños y adolescentes. Los autores explican que el uso prolongado de smartphones, tablets y otros dispositivos puede llevar a mantener una flexión cervical considerable durante periodos extensos, lo que aumenta las cargas sobre la columna y puede relacionarse con dolor y molestias musculoesqueléticas.
Eso tampoco demuestra que exista una generación entera de adolescentes condenada a desarrollar una columna deformada por culpa del celular. De hecho, la propia literatura reconoce limitaciones y señala que todavía hacen falta estudios más rigurosos para establecer relaciones causales; lo que sí cambia respecto a nuestros abuelos es la cantidad de horas que podemos pasar con un dispositivo frente a la cara desde edades muy tempranas.
Los problemas de cuello también pueden aparecer en personas jóvenes
La misma revisión recopiló distintos estudios y casos clínicos relacionados con el text neck. Uno de ellos describió a una adolescente de 16 años que presentaba dolor cervical, dolor de cabeza y otros síntomas, mientras que una resonancia mostró alteraciones en la curvatura cervical y una protrusión discal. La paciente utilizaba dispositivos electrónicos durante varias horas al día y mantenía una postura marcada de flexión del cuello.
Un caso clínico no demuestra que el celular haya causado por sí solo esas alteraciones, porque no permite establecer una relación de causa y efecto para todas las personas que utilizan un smartphone, sino que sirve como ejemplo de lo que los investigadores han observado, no como prueba de que el mismo resultado vaya a ocurrirle a cualquiera.
Lo que sí resulta relevante es que el dolor cervical y otras molestias musculoesqueléticas no son exclusivos de las personas mayores. El cuello puede empezar a dar señales mucho antes, y una de las preguntas que deja abierta la investigación es qué consecuencias puede tener mantener durante muchos años hábitos posturales que antes simplemente no existían.
Los abuelos lo padecen de diferente manera
La espalda encorvada de una persona mayor puede tener causas completamente diferentes a una mala postura frente al teléfono. Mayo Clinic explica que la cifosis puede aparecer por distintas razones y que, en adultos mayores, puede relacionarse con el debilitamiento de los huesos y las fracturas por compresión asociadas con la osteoporosis; también pueden intervenir cambios degenerativos en los discos vertebrales.
Por eso no conviene meter todas las espaldas encorvadas en el mismo saco. Una persona puede pasar horas mirando hacia abajo, levantarse y recuperar una postura normal, y eso no significa necesariamente que tenga una deformidad estructural de la columna; otra cosa distinta es que existan cambios en las vértebras, los discos u otras estructuras.
De ahí que decir que "tu mala postura de adolescente se convertirá inevitablemente en una joroba cuando seas viejo" sería ir demasiado lejos. La ciencia no demuestra eso.
Pero sí deja una pregunta interesante sobre la mesa: ¿qué pasa cuando una postura que antes adoptábamos ocasionalmente se convierte en una de las posiciones en las que pasamos más tiempo durante el día?
No solo es la postura: también es cuánto tiempo permaneces en ella
Aquí está probablemente la parte más importante de toda la historia. No necesitas abandonar el celular ni caminar con la cabeza perfectamente alineada durante todo el día, porque el cuello está hecho para moverse. Lo que conviene evitar es permanecer demasiado tiempo en una misma posición, especialmente cuando implica una inclinación pronunciada hacia adelante.
El modelo de Hansraj muestra precisamente que la fuerza calculada sobre la columna cervical aumentaba conforme aumentaba el ángulo de flexión, desde una posición neutra hasta los aproximadamente 27 kilogramos estimados a 60 grados.
Eso no significa que exista un límite mágico a partir del cual el celular se vuelva peligroso, sino que una mayor flexión cambia las fuerzas que actúan sobre la región cervical. Por eso hay una diferencia enorme entre revisar un mensaje durante unos segundos y pasar media hora leyendo en el teléfono mientras lo sostienes cerca de las piernas.
En el segundo caso, el problema no es que el celular sea una especie de enemigo de la columna, sino que estás manteniendo durante mucho más tiempo una postura que puede aumentar la carga sobre el cuello.
Entonces, ¿vamos a tener una peor "joroba" que nuestros abuelos?
No lo sabemos y probablemente tampoco sea la pregunta más precisa. Nuestros abuelos tuvieron sus propios factores de riesgo para desarrollar cifosis, entre ellos el envejecimiento, la osteoporosis y las fracturas vertebrales, mientras que nosotros tenemos una exposición que ellos simplemente no tuvieron durante la infancia: una pantalla portátil que podemos llevar a todas partes y mirar durante horas.
Eso no significa que todos terminaremos encorvados ni que el celular vaya a producirnos una cifosis cuando lleguemos a la vejez. Lo que sí sabemos es que una postura mantenida durante mucho tiempo puede relacionarse con molestias cervicales y que ese patrón de uso puede comenzar desde edades mucho más tempranas.
Dicho de otra manera, no tenemos que esperar a los 60 o 70 años para empezar a preocuparnos por el cuello. Si una mala postura aparece hoy, quizá no deje una marca permanente, pero sí puede convertirse en un hábito repetido durante años, y ahí es donde vale la pena prestar atención.
El celular no tiene que desaparecer de tu vida
La solución tampoco consiste en dejar de utilizar el teléfono. Una de las medidas más sencillas es cambiar de postura con frecuencia y, cuando sea posible, elevar el dispositivo en lugar de bajar constantemente la cabeza hacia él; también ayuda hacer pausas cuando llevas mucho tiempo leyendo, viendo videos o escribiendo.
No hace falta que conviertas cada conversación de WhatsApp en una sesión de ergonomía. Basta con dejar de mantener la misma posición durante demasiado tiempo, levantar la mirada de vez en cuando y mover el cuello y los hombros. La idea no es conseguir una postura perfecta durante todo el día, sino evitar que una sola postura se convierta en tu postura por defecto.
Si el dolor cervical se vuelve persistente, aparece una deformidad visible o existen otros síntomas, lo adecuado es consultar con un profesional de la salud para determinar qué está ocurriendo. La cifosis puede tener múltiples causas y no todas se solucionan simplemente corrigiendo la postura.
Nuestros abuelos no tenían TikTok, nosotros sí
Al final, quizá la comparación con los abuelos sirva para entender mejor la diferencia entre ambas generaciones. Una espalda encorvada en la vejez puede tener relación con el envejecimiento y la salud de los huesos, mientras que nosotros estamos incorporando desde la infancia una exposición completamente distinta: pasar horas con la cabeza inclinada frente a una pantalla.
La ciencia todavía no puede decir que por eso nuestra “joroba” será peor y tampoco puede afirmar que mirar el celular vaya a deformar automáticamente nuestra columna.
Pero sí tenemos suficientes razones para reconocer que pasar horas en una postura determinada puede tener consecuencias sobre el cuello y que, cuanto antes se convierte en hábito, más tiempo estamos repitiéndola. Así que quizá no necesites esperar a que alguien te diga que estás "todo encorvado" para empezar a corregirlo.
La próxima vez que lleves media hora mirando el celular con la cabeza hacia abajo, levanta un poco la pantalla, cambia de posición y mueve el cuello, ya que no sabemos si tendremos una peor "joroba" que nuestros abuelos, pero sí sabemos que cuidar el cuello no es algo que tenga que empezar cuando lleguemos a ser uno de ellos.
Imágenes | Pexels
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