Marcos Vázquez, experto en fitness: "Sudar más por usar fajas o plásticos no quema grasa, solo te hace perder agua y electrolitos"

Fajas Marcos Vazquez

El sudor y la grasa son dos cosas muy distintas.

Samantha Guerrero

Editora Jr

Sales del gimnasio, te quitas la faja que llevabas puesta y la báscula marca menos que antes de entrenar. Parece una señal bastante clara: sudaste más, bajaste de peso y, por lo tanto, quemaste más grasa; pero el sudor y la grasa son dos cosas muy distintas.

El experto fitness Marcos Vázquez explicó a Cuídate Plus que "sudar más por usar fajas o plásticos no quema grasa, solo te hace perder agua y electrolitos". Y ahí está la diferencia: una persona puede pesar menos inmediatamente después de hacer ejercicio sin que esa reducción represente una pérdida equivalente de grasa.

El peso que desaparece no siempre es grasa

El sudor es principalmente agua, acompañada de electrolitos como el sodio. Cuando una persona hace ejercicio, el cuerpo aumenta la producción de sudor para regular su temperatura. Una faja o una prenda que retenga más calor puede aumentar la cantidad de líquido que se pierde.

Un estudio publicado en Medicine & Science in Sports & Exercise observó precisamente lo que ocurre con una estrategia de este tipo. Siete luchadores universitarios realizaron un periodo de pérdida rápida de peso que incluía ejercicio con un traje de goma para aumentar la sudoración.

En las últimas 12 horas antes del pesaje perdieron 3.3 kilogramos, equivalentes al 4.9% de su peso corporal. A primera vista, parece un resultado impresionante, pero el problema es qué había detrás de esos kilos que desaparecieron. Los investigadores describieron esa reducción como una pérdida asociada a la deshidratación y encontraron además una disminución de la fuerza, la potencia anaeróbica y el rendimiento aeróbico.

El estudio se realizó en luchadores y no en personas que utilizan fajas para adelgazar, pero sirve para entender algo fundamental: la báscula puede bajar rápidamente cuando el cuerpo pierde agua, sin que eso signifique haber perdido esa misma cantidad de grasa.

Una báscula puede contar una historia engañosa

Imagina que antes de entrenar pesas 70 kilos y al terminar marcas 69.5. A primera vista, esos 500 gramos parecen una pequeña victoria; pero hay una trampa en esa lectura: el peso corporal también incluye agua, músculo, glucógeno y el contenido del aparato digestivo. Por eso puede cambiar en cuestión de horas.

Parte de esa diferencia puede deberse simplemente al líquido que perdiste mediante el sudor. Cuando vuelves a beber y recuperas la hidratación, ese peso también puede regresar.

El propio Marcos Vázquez ha señalado que las variaciones de peso de un día a otro pueden deberse a cambios en el agua corporal, el glucógeno o el contenido digestivo, por lo que recomienda fijarse en la tendencia y no en un único pesaje. La idea es sencilla: una báscula puede decirte cuánto pesas en ese momento, pero no puede decirte por sí sola de dónde salió cada gramo que ganaste o perdiste.

La verdadera función de una faja

Hasta aquí, la faja sí puede cumplir con lo que se busca al utilizarla: hacer que sudes más. El problema aparece cuando damos el siguiente salto y asumimos que sudar más equivale a quemar más grasa.

El organismo no necesita terminar empapado para utilizar sus reservas de energía. La pérdida de grasa depende de un proceso energético que ocurre a lo largo del tiempo, no de la cantidad de agua que una persona consiga expulsar durante una sesión.

Por eso, utilizar una faja para provocar más sudor puede cambiar temporalmente el número de la báscula, pero ese cambio no debería interpretarse como una medición de cuánta grasa se ha quemado, y es cuando aparece otro detalle importante. El estudio con luchadores muestra que llevar estas estrategias al extremo puede tener un costo: la pérdida rápida de agua estuvo acompañada de una reducción del rendimiento físico.

El sudor no es un medidor de grasa

La idea resulta atractiva porque ofrece una recompensa inmediata. Terminas de entrenar, estás completamente sudado y la báscula marca menos; parece lógico pensar que ambas cosas están relacionadas. Pero el cuerpo está contando una historia diferente.

Sudar es una respuesta para regular la temperatura, no una medida de cuánta grasa has perdido. Una faja puede hacerte sudar más y un plástico puede producir todavía más sudor, pero eso no convierte al sudor en un indicador de pérdida de grasa.

Así que la próxima vez que salgas del gimnasio empapado y la báscula marque menos, quizá no haya que celebrar todavía. Antes de pensar que esos kilos son grasa, conviene recordar qué fue lo que realmente perdió el cuerpo: agua; y esa diferencia puede volver a aparecer en la báscula tan pronto como recuperes los líquidos que perdiste.

Imágenes | Fitness Revolucionario, Pexels

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