Rafael García, dermatólogo: "Para bañarte, la fricción con la palma de tu mano es suficiente; la piel no se talla"

Rafael Garcia Tallar Piel

Tallarte más fuerte no significa que tu piel quede más limpia.

Samantha Guerrero

Editora Jr

Cuando llega el momento de bañarte, quizá recurres a un estropajo o una esponja para sentir que tu piel quedó realmente limpia, pero frotarla con fuerza no significa que estés eliminando más suciedad. De hecho, una fricción excesiva puede irritarla y alterar su barrera protectora.

El dermatólogo Rafael García cuestiona precisamente el uso de estos accesorios como parte de la rutina diaria. "Para bañarte, la fricción con la palma de tu mano es suficiente; la piel no se talla", explica. Su recomendación no es dejar de limpiar el cuerpo, sino evitar una fricción innecesaria.

Qué dice la ciencia sobre frotar la piel

Un estudio publicado en 2002 en la revista Contact Dermatitis analizó los cambios que experimentaba la piel después de frotarla con una toalla áspera. Para ello, los investigadores remojaron en agua tibia la piel del antebrazo de las participantes y después aplicaron distintos niveles de fricción.

Los resultados mostraron cambios temporales en la capacidad de la piel para retener agua y en la pérdida de agua transepidérmica, un indicador que permite evaluar la función de la barrera cutánea. Estas alteraciones se recuperaron con el tiempo.

Pero existe algo importante: el experimento estudió el uso de una toalla áspera sobre el antebrazo, no todas las esponjas ni las condiciones habituales de una ducha. Por tanto, no demuestra que cualquier estropajo cause daños, pero sí aporta evidencia de que la fricción puede modificar temporalmente algunas propiedades de la piel.

Cómo bañarte sin irritar la piel

La alternativa no consiste en dejar de limpiar el cuerpo, sino en cambiar la forma de hacerlo. La Academia Estadounidense de Dermatología recomienda utilizar limpiadores suaves y evitar los productos que puedan irritar la piel. También aconseja limitar los baños a entre cinco y diez minutos, utilizar agua tibia y secarse con pequeños toques de una toalla limpia, en lugar de frotar.

La Secretaría de Salud de México también recomienda evitar los estropajos y las esponjas para tallar el cuerpo, además de optar por baños tibios y rápidos. Si decides seguir utilizando una esponja, enjuágala después de cada uso y déjala secar en un lugar ventilado.

En personas con piel seca o sensible, reducir la fricción puede ser especialmente útil. Después del baño, aplicar una crema humectante sin fragancia mientras la piel todavía está ligeramente húmeda ayuda a conservar la hidratación.

Bañarse no significa exfoliar la piel

La idea de que una piel más tallada es una piel más limpia no siempre se sostiene. La higiene diaria busca retirar la suciedad, el sudor y el exceso de grasa, pero no requiere frotar el cuerpo con fuerza ni eliminar constantemente las células de la superficie cutánea.

Por eso, el consejo de García invita a revisar un hábito cotidiano: la palma de la mano y un limpiador suave pueden ser suficientes para bañarte sin someter la piel a una fricción innecesaria. Si notas irritación persistente, comezón o enrojecimiento, conviene consultar a un dermatólogo para identificar la causa y ajustar tu rutina.

Imágenes | Pexels, Doctoralia

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