El Corredor Interoceánico es el gran megaproyecto de México: una alternativa al Canal de Panamá que enfrenta serios cuestionamientos

Luis Ángel Márquez Flores

Editor Jr

México lleva años desarrollando su megaproyecto más ambicioso: el Corredor Interoceánico (CIIT). Se trata de un puente ferroviario de 303 kilómetros de longitud que busca conectar el puerto de Salina Cruz, en Oaxaca, con Coatzacoalcos, Veracruz, en menos de seis horas. Es, además, el relanzamiento de una ruta histórica inaugurada originalmente en 1907, y que más de un siglo después cobra una gran relevancia geopolítica.  

Con la meta de mover hasta 1.4 millones de contenedores al año, este canal seco busca ser una alternativa estratégica al Canal de Panamá, que se ha visto cada vez más limitado debido al cambio climático. Sin embargo, la construcción del CIIT también ha sido objeto de señalamientos acerca del riesgo para los ecosistemas. Además hay denuncias de violencia y desplazamiento de comunidades indígenas en el Istmo de Tehuantepec.   

Una alternativa al Canal de Panamá

De acuerdo con Econews, la urgencia del CIIT se explica, en mayor medida, por la vulnerabilidad del Canal de Panamá. Según un estudio de la Universidad de Northeastern, las seguías han reducido extremadamente los niveles de agua dulce en el Lago Gatún, y la crisis podría volverse permanente hacia finales de siglo. Y es que el agua es crucial para operar las esclusas (cada barco utiliza decenas de millones de galones para esto).

En contraste, el megaproyecto de México, al ser un canal seco, ofrece una ruta que no depende del clima para mover la carga, pues está sería transportada a través de un tren. También existirá un transporte exclusivo para llevar personas entre ambos puntos.  En el aspecto ecológico, el CIIT promete reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 75% al sustituir el transporte por carretera.

Otro gran atractivo del megaproyecto tiene que ver con el llamado nearshoring.  Y es que el plan actual no solo contempla el tránsito de mercancías y personas, también se establecerán 14 Polos de Desarrollo para el Bienestar en el área de influencia del CIIT. Según el gobierno federal, estos serán diseñados para atraer e instalar industrias que se alineen con las vocaciones productivas regionales.

Dichas empresas obtendrán incentivos fiscales, federales y estatales para impulsar así la generación de empleo, el crecimiento económico y el desarrollo integral de la región. De acuerdo con información de Newsweek, el proyecto creará 800 empleos directos y 2.400 indirectos durante la implementación.

Un proyecto que despierta preocupaciones ambientales

No obstante, detrás de todos los beneficios que promete del Corredor Interoceánico, se esconde una realidad compleja. Y es que según organizaciones como Mongabay, hay cuatro amenazas fundamentales ligadas al tren: la deforestación de selvas tropicales, la pérdida de conectividad para especies en peligro, el estrés hídrico por la alta demanda de las industrias y el riesgo de derrames por la infraestructura de hidrocarburos asociada.

En municipios como San Pedro Comitancillo, en Oaxaca existe una preocupación creciente por el acaparamiento de tierras y el agotamiento de los recursos hídricos. Los pobladores locales advierten que la llegada de los megaproyectos industriales, parte del CIIT, se ha realizado bajo una opacidad informativa que pone en riesgo su autonomía y el acceso al agua para la agricultura de subsistencia.

Violencia y desplazamiento

Un artículo en el portal Desinformémonos denuncia el "terror poblacional" que se vive en el Istmo de Tehuantepec a raíz de este proyecto. Señala que, desde 2019, comunidades pertenecientes a las etnias zapoteca, ayuuk, ikoots, zoques, entre otras, han sido víctimas de desplazamiento por parte del gobierno. También han quedado en medio de la disputa entre "corporaciones capitalistas, legales o ilegales" por el control de las rutas comerciales que se implementarán con la llegada del CIIT. 

Organizaciones como Alas y Raíces han monitoreado casos de desaparición forzada, ejecuciones extrajudiciales y homicidios. Tan solo entre diciembre del 2022 y mayo de 2025, el 67.7% de las agresiones a defensores del territorio ocurrieron en el Istmo de Tehuantepec, todas ellas ligadas a la implementación del Corredor. En Chiapas también se han documentado casos de hostigamiento y violencia contra personas que se niegan a abandonar sus viviendas.

La seguridad operativa también ha sido objeto de cuestionamientos desde el descarrilamiento del Tren Interoceánico el pasado 28 de diciembre de 2025. Este incidente dejó un saldo de 14 muertos y decenas de heridos. De acuerdo con Animal Político, las víctimas mantienen denuncias ante la FGR por negligencia y fallas en la calidad de la construcción. 

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